Reseña Mirai Nikki (Sakae Esuno)

Creo que se ha equivocado señor mangaka

Un juego en el que sólo puede quedar uno. Unos diarios que predicen el futuro. Un dios cruel. Un amor obsesivo e imposible. Una obra bastante regular, mal planteada y peor desarrollada. ¿Cómo es posible? Pues porque da la impresión de que el mangaka ha publicado, en lugar de la historia bien planteada y trabajada, un primer borrador. De esos que se escriben sobre la marcha para recoger todas las idéas que tienes, y que cuando luego los repasas se te cae la cara de vergüenza de la cantidad de sinsentidos y estupidesces que has puesto.

El marco es que Deus ex Machina, el dios del tiempo y el espacio, se está muriendo y tiene que nombrar un sucesor. Pero claro, no puede elegir a alguien y luego morirse sin más, ha de distraerse el tiempo que le queda. Como se ve que sus poderes le permiten alterar las leyes de la física, pero no instalarse Internet y televión por cable decide organizar un torneo de supervivencia y cederle su puesto al ganador. Para ello elige a doce personas, a cual más perturbada, hace que sus diarios muestren el futuro y les dice que se maten entre ellas.

¿A que suena genial? Lo de la competición en la que sólo puede quedar uno no es original, pero ¿quién no se mantiene en vilo al ver cómo actuan los humanos en una situación límite? El manga habría sido muy interesante… si saliera algo de eso. Porque los protagonistas se comportan como si no pasara nada. ¿Estrés, esconderse, hacer planes para descubrir a los demás dueños de diarios, desconfiar de los que ya conoces? Naaa, deja, deja, vamos al colegio y a pasear por la calle tan panchos. Si por casualidad conocemos a otro de los usuarios confiamos en él a la primera de cambio, total, no es que sea nuestro rival y tenga interés en matarnos. DESTRIPE Yukiteru confía en el policía y la sacerdotisa sin problemas, además de aliarse varias veces con la terrorista, que, para más inri, ya ha intentado asesinarlo. FIN DESTRIPE Ajá. Claro. Tiene mucho sentido. Yo digo que la lógica también participaba en el torneo y fue la primera en caer, eso explica que no haga mucho acto de presencia en ningún momento.

Sin contar que Esuno parece olvidar lo que ha presentado anteriormente y va contando las cosas según se le ocurren, sin tener en cuenta la coherencia del argumento, así que este hace aguas hasta el punto de formar un tsunami que se lleva por delante cualquier tipo de credibilidad. Por ejemplo, un día los protagonistas son criminales buscados por la policía y al siguiente esta se olvida de ellos y los deja seguir haciendo su vida. Para mí que hacen esto:

Yukiteru: Hemos robado un arma, herido a un agente, tomado rehenes y participado en actos de terrorismo. Esto nos va a traer muchas consecuencias.

Yuno: ¡Qué va! Mira, pongo el truco del GTA para reducir el nivel de búsqueda y nos bajan las estrellas.

Pasemos a los personajes. La Virgen. Son más cambiantes e incoherentes que el desarrollo.

El protagonista masculino, Yukiteru Amano, es un marginado a un paso de ser un hikikomori, cuya vida consiste en escribir en su diario y llorar por lo solo que está. Pero que no os de pena, si no tiene amigos es porque es un asco de persona: espera que estos le ayuden y se arriesguen por él, pero luego bien que los deja tirados y rodeados de enemigos cuando no los necesita. DESTRIPE O directamente los asesina cuando se meten en su camino. FIN DESTRIPE Y eso le parece perfecto y ni se siente culpable ni vuelve a pensar en ellos para nada. No hay más que decir de él porque es un pusilánime que casi no pincha ni corta nada en una historia que se supone que es la suya.

La protagonista femenina es Yuno Gasai, o cómo intentar hacer un personaje complejo e interesante y fracasar miserablemente. Su definición en dos palabras sería: yandere inestable; es cariñosa, metódica, asesina a sangre fría o histérica, según convenga. Supuestamente nos lo tenemos que creer porque tiene enfermedades mentales. Buen intento, pero los transtornos han de tener una justificación y estar trabajados. Limitarse a decir «tiene problemas psiquiatricos» para explicar la volubilidad de un personaje tiene la misma credibilidad que decir «lo hizo un mago». Lo único que se mantiene estable en la personalidad de Yuno es ser una acosadora obsesionada con Yukiteru después de que este le hablara una vez y no volviera ni a saludarla; verídico.

Sin títuloYuno en estado puro.

Por cierto, el truco de reducir el nivel de busqueda no es el único que sabe. Yuno está ultra chetada y adquiere habilidades de la nada cuando las necesita: puede ganar a adultos en una pelea cuerpo a cuerpo, hacer deducciones que ya quisiera Light Yagami, conseguir y usar armas (sean blancas o de fuego) como una profesional y levantarse después de recibir una puñalada (que se cura ella sola, sin ir al hospital ni medicinas, en dos días; sí, verídico). Jo… pelines con la tía.

El resto de personajes son igual de increíbles, en el sentido literal de la palabra. Entre los demás usuarios de diarios tenemos a mujer de Oriente Medio que, curiosamente, tiene nombre japonés y no es musulmana, además se hizo terrorísta (¡en solitario!) porque le molaba llenar sitios de bombas por control remoto; un niño de párvulos que entiende de venenos y electricidad, además de ser capaz de montar pruebas tipo Saw; un ciego con superoído y complejo de superhéroe que, pese a ser invidente, puede usar la hipnosis; un criador de perros asesinos y antropófagos, etcétera. Eso sí, todos tienen en común que se comportan de forma estúpida para que los protagonistas puedan sobrevivir cuando a Yuno no le da tiempo a teclerar el truco. Por ejemplo:

He matado antes y no tengo problemas en volver a hacerlo si eso sirve a mis intereses, además, me encuentro en un juego de supervivencia donde tengo que eliminar a los otros. Resulta que tengo a dos de mis rivales indefensos, ¿qué hago?:

A) Los mato.

B) Los mato.

C) Los mato, leñe.

D) Voy a perdonarlos/salvarlos, hoy me siento buena persona.

Por si alguien lo dudaba, eligen la D). Luego, cuando son ellos los rerrotados y se los cargan, se preguntan cómo han podido perder y qué es lo que han hecho mal.

Sin título

Visto lo anterior, mi sentido arácnido, desarrollado sobre la marcha para la ocasión (como las habilidades de Yuno), me advierte de que Esuno se limitaba a crear situaciones emocionantes para mantener la tensión y, como luego no tenía ni puñetera idea de cómo salir de la camisa de once varas en la que se había metido, optaba por tomar el camino fácil (e inverosímil) y ponía lo primero que se le ocurría.

La conclusión es la guinda del pastel. Porque, total, siendo que la lógica y la coherencia llevaban agonizando desde el principio, era casi de piedad darles el tiro de gracia y poner un final que contradice todo lo presentado hasta el momento y no pega ni con cola. DESTRIPE Se fuerza un desenlace feliz en el que Yukiteru se enamora del esperpento de Yuno, y esta, a su vez, se cura de su locura gracias al amor y recupera los recuerdos de su segundo yo. Así ambos pueden ser felices en un tercer mundo, en el que también están vivos y contentos todos los que habían muerto. FIN DESTRIPE

Una pena. Mirai Nikki tenía unas ideas interesante que, manejadas con maestría, podrían haber dado un resultado estupendo, pero están tan mal trabajadas que la historia se hunde por su propio peso.

Sentencia

Como primer borrador resulta prometedor, como historia ya concluida es un fiasco en prácticamente todos los sentidos.

El lado oscuro del moe

El otro día asistía a una conferencia hecha por una de las responsables de uno de los portales de noticias otaku más famosos en España. El tema era el moe, que se define, según Wikipedia, como “una palabra del argot japonés que originalmente se refiere a un fetiche por los personajes de videojuegos, anime o manga”.

Hasta ahí, y en apariencia, es aceptable. Es tan sólo gente que se siente atraída por personajes de animación en función de su ternura, de su “kawaiismo”, sin connotaciones sexuales. Pero esto es tan sólo en principio. Me inquieta especialmente lo que significa ser una chica completamente moe en su aspecto físico y psicológico, y la línea que se sobrepasa frecuentemente y con muchísima facilidad haciendo que el moe derive en otras cosas no tan inocentes.

¿Qué representa la chica genuinamente moe? Es una chica estereotipada: mona, dulce, adorable, pero también débil, inútil y necesitada de protección. Presenta a las chicas como sumisas y estúpidas, sin criterio propio. Esto, al parecer, es tremendamente kawaii e idílico.

La cosa se pone aún peor cuando se le añade la connotación sexual. Y digo por qué: la chica moe en cuestión suele ser una niña pequeña mona y débil, perdida, indecisa… Pero no nos preocupemos, que acudirá el machote para “guiarla”. La chica se convierte en una especie de mascota dependiente de su amo, perfecta para las fantasías sexuales de jóvenes y adultos mucho más mayores que ella.

Sin títuloNiÑaZzZ de 8 aÑozZz… mmm!!!

Puede que suene muy bestia pero, si miramos la definición que nos ofrece la RAE de pedofilia, encajaría a la perfección: “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”.

– HoLLe pErO Zi ZoLo zOn DiVuGiToOoZzZz
– Independientemente de que sea ficción, ¿es recomendable fomentar este tipo de actitudes? Recordemos que el pedófilo, aunque no necesariamente es un delincuente, sufre una desviación sexual. Que esto se normalice y se vea gracioso e incluso guay en los animes es, cuanto menos, peligroso.

Sin título2

Ay k pErBeRtiDilLo, eS GraSioSo xdxdxdxdxd

En la conferencia esperaba algún atisbo de crítica, tanto por parte de la conferenciante como del público. Me equivocaba. Y lo que más me asusta es que, en su mayoría, los reunidos era gente joven que se presupone inquieta, inconformista y crítica. Pero nada, pasividad, silencio. No sólo les parecía perfecto sino que lo defendían. Parece ser que todo lo que venga del anime y de Japón es tan maravilloso…

La conferenciante vino a decir que no tenía nada de malo el hecho de que la sociedad valorara por encima de todo el que una chica sea mona y dulce. Es decir, lo importante no es que sea inteligente, fuerte, o segura de sí misma, sino que sea mona, tierna y tonta. Esa es la mujer ideal, la que no cuestiona nada, la que puedes manejar a tu antojo, la que tiene las mismas funciones que un mueble o un florero. Un mero objeto. Vemos de esta manera cómo de nuevo se cristaliza y perpetúa el rol social otorgado a la mujer tradicionalmente.

En conclusión, hay animes o aspectos de los mismos que tienen un mensaje realmente espeluznante detrás. ¡Abrid los ojos!

Reseña Lucky Star (Kagami Yoshimizu)

La estrella sobrevalorada

Hay pocas obras con un título tan apropiado. Esta serie es tan famosa y está tan, pero taaan bien valorada que se considera poco menos que una maravilla que todo aficionado a la animación japonesa tiene que ver. Y tengo entendido que en Japón incluso se sacan andas con sus imágenes, cual si de santas se tratara. Sabiendo lo anterior, tras ver el anime en cuestión, sólo puedo pensar que realmente ha sido bendecido por alguna estrella, porque si no no se explica tanta adoración. Si tuviera que definirlo en una sola palabra sería «japonesada». Es un producto nipón con prácticamente todas las características que se suelen atribuir a estos: desde personajes de ojos grandes, peinados imposibles y aspecto «mono», hasta música chillona y colores brillantes, ideales para producir un ataque de epilépsia.

Sin títuloUno de los posibles efectos de ver Lucky Star.

El elenco esta formado por tópicos con patas: tenemos a Konata, la otaku despreocupada; Kagami, la tsundere responsable; Tsukasa, la soñadora inocente; y Miyuki, la inteligente torpe. Y esas son solo las protagonistas, pero a lo largo de los capítulos van apareciendo cada vez más y máaas hasta abarcar todos los clichés habidos y por haber. Aunque esto no es malo porque están hechos así a posta (o eso quiero creer) para parodiar los animes, los mangas y la sociedad japonesa. Si los hubieran concebido de ese modo pretendiendo que fueran originales y/o interesantes habría subido a un monte para tirarlos desde lo alto de un barranco; y Green Peace me habría multado por arrojar basura. No merece la pena seguir hablando de ellos porque no tienen facetas más allá de sus roles, son más planos que un charco y no hay nada más que me apetezca se pueda decir.

Sobre la trama. Pues consiste en… haber es cuandooo… sí, ese momento en que… mmm estooo, hablan. Toda la serie está compuesta por secuencias autoconclusivas en las que los personajes dicen o hacen algo. Ya está. No pasa absolutamente nada más. Se relatan, con un humor más simple que el mecanismo de un chupete, las vivencias de los personajes, buscando que te sientas identificado y/o te diviertas. Que sea simplón no quiere decir que sea demasiado malo, de hecho, suele hacerte reír. ¿Por qué digo suele? Porque este anime tiene la regularidad de una montaña rusa. Puede que con una escena te tronches y en las dos siguientes te quedes con cara de póquer, bien porque hacen referencia a algo que se te escapa (tienes que estar muy puesto en la cultura otaku o no pillarás ni un resfriado), bien porque hacían la misma gracia que una patada en el culo.

—SeRRà Qe tÙ noH PiyAs eL cHIsteh.
—En algunos casos puede ser, pero en otros digo que gracioso no significa decir o hacer la primera estupidez que se te ocurre.

Sin título
Vamos reíros. ¿No lo encontráis divertido? ¡Si es graciosísimo! ¿No? ¡¿No?! … No cuela, ¿verdad?

La serie busca complacer con un humor facilón y unos personajes con aspecto «adorable» (¿soy la única a la que esa pinta tan aniñada se le hacía inquietante? Nunca me han convencido esos personajes a los que te presentan diciendo que aunque, casualmente, aparenten once años son mayores de edad) hechos para que les cojas cariño. Además sus continuos guiños a tópicos y costumbres japonesas pueden hacerla interesante (lo cual no quiere decir que sirva para aprender cosas sobre Japón, no os engañéis, esto es al país nipón lo que las películas de instituto a Estados Unidos). Pero la parodia hay que tomársela muy en serio para que funcione, y a ratos este anime se convierte en lo que quiere parodiar, además de que puede perfectamente tacharse de insustancial, superficial y estúpido.

Mención aparte merecen Lucky Channel y los créditos finales. El primero, aunque al principio parece el típico relleno para llenar minutos, es una crítica al mundo de los ídolos japoneses que no está del todo mal. Y sobre los segundos, eso de que en cada capítulo sean una canción de un anime conocido es original, pero nadie ve los créditos de todas formas cansa rápido, algo de lo que los propios creadores se dieron cuenta, sin embargo, en serio, ¿en que momento pensaron que un tío haciendo el lilas mientras invoca a la lluvia (si eso es cantar yo soy María Callas) iba a ser más interesante?

A menos que seis fanáticos incondicionales de todo lo japonés o tengáis mucha paciencia y tiempo libre no es recomendable verla entera, es preferible limitarse a echarle un ojo a los mejores y luego a otra cosa mariposa.

Sentencia

Para entretenerse un rato y que cuando los autodenominados otakus la mencionen sepas de qué te están hablando.

PS: Por cierto el decir: «ooh Kotata es una monada y es otaku como yo, me siento muy identificado/a» no es un argumento válido para calificar a la serie de sobresaliente. Asumidlo.

Carta de Presentación

Vivimos tiempos rosas en la blogosfera. El terreno de las críticas y reseñas es como una vasta extensión donde corren ríos de corazones y crecen árboles de algodón de azúcar que vomitan arcoíris. La corrección política lo ha invadido casi todo y la adulación campa a sus anchas.

osos-amorosos_007Definición gráfica del panorama actual.

Parece que imperan una suerte de mandamientos no escritos sobre cómo ser bloguero, a saber:

1. Todo lo popular es bueno y tienes que adorarlo porque ¿cómo podría estar equivocada tanta gente? La única excepción es que haya también un grupo importante que diga que es malo, en ese caso puedes elegir dónde situarte.

2. Tu gusto es sublime y ti criterio impepinable, ergo, si algo te gusta es bueno y si no te gusta malo (bonus si ese gusto y ese criterio, en vez de ser propios, se basan en la opinión de la mayoría). Los que te digan lo contrario no son más que una panda de amargados que buscan molestar y/o llamar la atención.

3. Jamás digas nada malo de ninguna obra, ni aunque sea un hecho objetivo, porque toda opinión que no sea una alabanza hará que el autor se frustre y coja un trauma muy gordo. Además, aquellos a los que les gusta se sentirán personalmente insultados. Tienes que limar los defectos y decir que todo es fantabuloso y maravillupendo.

4. En el caso de que algo no te guste o te parezca malo, sobre todo si es algo popular, tienes que expresar tu opinión con mucho tacto, casi pidiendo perdón y reconociendo que a lo mejor es que no has sabido apreciar sus virtudes. El sentido del humor y la libertad de expresión sólo sirven para decir cosas bonitas.

Y estamos muy cansadas de ese panorama, mucho. Primero, porque es bastante desesperante ver como la gente comparte opiniones con las que estamos en desacuerdo; y segundo, pero no menos importante, porque hemos desperdiciado bastante tiempo y/o dinero en obras que todas las reseñas nos pintaron como fantásticas. Así que hemos decidido aportar nuestra opinión a la blogosfera. ¿Te sientes incomprendido porque crees que algo es malo, pero nadie te da la razón?, ¿harto de no poder decir tu opinión por ir en contra de la mayoría?, ¿estas leyendo esto con voz de teletienda? ¡Este es tu blog! Aquí nos vamos a dedicar expresamente a hacer reseñas negativas de todas las obras que nos parecen malas y/o sobrevaloradas.

A aquellos que hayáis llegado buscando una obra que no os gusta u os parece un bodrio: ¡bienvenidos! Y a los que hayáis entrado por casualidad buscando una obra que os encanta o consideráis una maravilla: ¡bienvenidos también!, porque es muy agradable que te den la razón, pero cuando no te la dan te hacen pensar y te obligan a razonar, y ambas cosas son imprescindibles para desarrollar el criterio. ¡Disfrutad!