Reseña Yuri Kuma Arashi (Kunihiko Ikuhara)

Sentido, sinsentido y una sobredosis de simbolismo

En la temporada de invierno de este año 2015, comenzó este prometedor anime a cargo de Kunihiko Ikuhara, director también del anime Shoujo Kakumei Utena (obra de culto donde las haya y que recomiendo) y Mawaru Penguindrum.

En Yuri Kuma Arashi se nos plantea un mundo dividido en dos: el de las humanas y el de las osas. Un muro casi infranqueable. Amores y odios entre ambos universos… En medio de todo esto, dos osas, Ginko y Lulu, cruzan la puerta hacia el otro lado haciéndose pasar por humanas, poniendo especial interés en Kureha, nuestra humana protagonista.

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Al principio la historia me pareció lo más absurdo del mundo, algo que a priori no considero un inconveniente porque personalmente me encantan los argumentos “raros”. Pero en esta ocasión la consideré bastante mala vistos los primeros capítulos. Era una sucesión de situaciones muy estúpidas en las que una se puede reír de pena sin ningún problema (sí, he dicho reír de pena): “terroríficas” osas con aspecto de peluche con intención de comerse a las humanas, una especie de excéntricos juicios cuyo juez se llama “Life Sexy”, frases aparentemente sin sentido que repiten hasta la saciedad…

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Observemos las caras de idiotas que tienen las osas

Sin embargo, para mi sorpresa, de manera progresiva se fue haciendo “tragable”, ignoré el fanservice (porque como no lo haga, raro es el anime con fanservice que para mí pasaría del 5) y me fui enganchando al mismo ritmo que se iban despejando las incógnitas.

El surrealismo no nos abandonan en toda la trama. Pero este aparente sinsentido va adquiriendo significado, presentándose en forma de metáfora para criticar actitudes muy reales.

Si ahondamos en ella, nos encontramos que el tema principal es la intolerancia hacia un amor calificado de prohibido por las normas arbitrarias de una sociedad. Quebrantar las normas tiene consecuentemente su castigo, como no podría ser de otro modo. En el mundo humano, quien se salga de esta norma, quien no se adapte a ella y rompa con la uniformidad impuesta es “maldad y debe ser aniquilado”.

Por su parte, las osas representan el otro, el enemigo que hay que destruir. Pero el mundo de las osas no es ajeno a las reglas. También se constituye en sociedad con las suyas propias que, curiosamente, tanto en la forma como en el fondo, son iguales que el de las humanas: se repite la idea de aniquilar al enemigo, de no entablar ningún lazo de amistad o amor con ellos, pues de lo contrario estarás traicionando a los tuyos. En definitiva, una especie de fobia y desconfianza al que está al otro lado del muro.

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Pero queda algo de esperanza. Y es que pesar de todo hay, de vez en cuando, valientes que quebrantan las reglas y cruzan ese muro simbólico guiadas por su corazón (toma pastelada que acabo de soltar). Como si por mucho que se impongan reglas injustas va a ser inevitable que haya quien las desafíe y no va a ser posible borrar el amor y esa conexión entre mundos.

Esta rebeldía la encarnan las tres protagonistas que, aunque tienen personalidades diferentes, poseen en común el sentido de lealtad y coraje. Creen por encima de todo en sus honestos sentimientos por encima de las normas impuestas y, por ello, no les importa arriesgar sus vidas.

Es de resaltar también el papel de esos juicios a los que las protagonistas son sometidas. Dejando de lado lo ridículo tanto de los nombres de los jueces (Life Sexy, Life Beauty y Life Cool) como de su manera de comportarse y expresarse (algo que no me molesta porque me parece hasta divertido), en mi opinión actúan a modo de consciencia de las protagonistas: qué desean y a qué renuncian para conseguirlo.

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En cuanto al final, [SPOILER] fue emotivo y romántico, y por otra parte predecible, pero al no esperarme mucho más me dejó satisfecha. [FIN DEL SPOILER]

Para concluir, me ha parecido una historia llena de simbolismo (algo que me encanta pero que es tanto que es prácticamente imposible que no se te pase algo por alto), extraña, y en ocasiones estúpida. Sin embargo, esto no estorba para comprender el argumento: creo que la trama principal no tiene mucha complejidad y que el mensaje general es más obvio de lo que parece, aunque nos perdamos en las numerosas metáforas que lo rodean. No es el típico yuri, ni siquiera es el típico anime, ni para bien ni para mal. No es una obra maestra, pero para echar el rato está bien. Mi calificación: un 6 sobre 10.

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Reseña Sekaiichi Hatsukoi (Shungiku Nakamura)

¿Quieres yaoi ultra tópico? Pues toma ocho tazas

Este manga es tan requetetópico que casi roza la parodia despiadada. Parece hecho por y para regodearse en clichés: tenemos reencuentros, amigos enamorados en secreto, prometida estorbo que sólo está para dar asco/pena, parejas popular-pringado y superior/guay-admirador/subordinado, familia que se opone a la relación de los protagonistas, pasados traumáticos, etcétera, etcétera.

—ZolO Lha kRiticAZ xKe heRez OmHoFovA
—No, porque tengo criterio. Demuestra que sabes leer y mira la reseña antes de hablar.

Esta es la historia de un amargado (no lo digo yo, él mismo lo deja bien claro) que trabaja en la editorial de su familia. Un día oye que sus compañeros lo critican diciendo que es un enchufado y, demostrando gran madurez (y también que eso no es España y no hay problemas para salir del paro), en lugar de ignorarlos coge una rabieta y se va a otra editorial para sacar un gran éxito y restregárselo por la cara. Por desgracia, en su nuevo curro lo no destinan donde él quería, lo explotan y su jefe es un tirano. Pero lo peor es que dicho jefe resulta ser su primer amor, al que dejó por el malentendido más estúpido del universo, que le dice que lo sigue queriendo y lo acosará hasta que vuelvan a salir juntos (¡y él escucha eso y no hace nada al respecto!).

Sin títuloNada preocupante ni aterrador al respecto, no señor.

A partir de ese momento nos cuentan, incluyendo todos los tópicos habidos y por haber, la relación de esos dos y la de algunos de sus compañeros de trabajo. No diré más, no vaya a ser que me emocione y desvele algo que podríais adivinar vosotros mismos en menos de 10 minutos, porque esta obra no es predecible, es lo siguiente.

Pasemos a los personajes. Su historia se cuenta por parejas. Entre el manga y las novelas cortas hay cuatro. Obviando el vil timo hecho de que te vendan una sola cosa por partes, eso está bien porque no habría podido aguantar siempre a los mismos hace el relato más variado.

Pareja número uno y protagonista: Onodera y Takano.

Ritsu Onodera es el amargado, pero no por gusto, ojo: el trauma por romper con Takano lo hizo desengañarse de la vida, no creer en el amor y volverse frío. Sensible el chaval. Además está tan confuso que no se cómo no se hiere a sí mismo. Le dice a Takano que no lo quiere y luego se deprime en cuanto lo ve hablando con otra persona, o llama su atención para, cinco minutos después, enfadarse porque este le hace caso. Aclárate, que no hay quien te tenga contento.

Masamune Takano tenía problemas familiares y cuando Onodera lo dejó se deprimió y su vida se hundió y drama, draaamaaa. Su afición es acosar sexualmente a Onodera, aunque no importa porque este es la definición andante de decir «No» cuando quiere decir «Sí y bien fuerte» para luego, mientras se abrocha los pantalones, decir que no lo quiere y eso no ha significado nada. En el fondo están hechos el uno para el otro. Que bonito, retorcido y enfermizo es el amor.

Pareja número dos: Kisa y Yukina.

Shouta Kisa es el mayor del grupo, pero parece el menor (y en Japón se denomina shoutacon a la pedoflia masculina el gusto por hombres aniñados, ¿guiño?). Es más negativo que un termómetro en Alaska y siempre está deprimido y/o quejándose por tooodo (no mejora en su trabajo, no confía en sí mismo, el día amanece nublado…). Ha tenido tantos amantes que ya quisiera Mata Hari, pero no puede darle un beso a su novio, le da mucha vergüenza y se ruboriza cual cura de clausura (¿?).

Kou Yukina, la contrapartida del anterior: es optimista y vive en el país multicolor con la abeja Maya, aunque tiene un lado siniestro en plan mister Hyde. Es guapísimo y toooda mujer que lo ve empieza a babear por él. Será por eso que acaba saturado y, por ninguna razón que se molesten en darnos (mi teoría es que tiene shoutacon), acaba con Kisa; ya que con verlo dos veces sabe que es su amor predestinado (¡¿?!). Bueno, aquí nada es muy coherente ni lógico.

Pareja número tres: Yoshino y Hatori.

Chiaki Yoshino, un idiota. Intentaban hacerlo ingenuo, pero es taaan inútil que no sabe ni alimentarse por su cuenta. Además, hay cosas que no se hacen porque están muy feas, caca. Como salir con alguien al que no estás seguro de querer para seguir teniéndolo pendiente de ti, o quejarte de tu novio a un amigo al que le gustas y tontear con él para luego rechazarlo. Nos intentan convencer de que lo hace sin querer para que no pensemos que es rastrero. No cuela.

Yoshiyuki Hatori es más seco que la mojama y sólo sabe hablar de tres cosas: trabajo, trabajo y trabajo. No es capaz de expresar sus sentimientos ni aunque su vida dependa de ello. Se lo calla todo y luego se enfada porque su novio no es capaz de leerle la mente. ¡Claro que sí, campeón, sigue así! Si tuviera que puntuarlo como pareja del uno al diez le daría un… menos siete, y sólo porque soy magnánima y tengo en cuenta lo inaguantable que es Yoshino.

DESTRIPE Pareja número cuatro: Yokozawa y Kirishima.

Takafumi Yokozawa es un amigo de Takano que está enamorado de él, para así poner a la relación de este con Onodera una pseudodificultad más falsa que una moneda de corcho. Evidentemente, lo rechazan y luego le buscan a alguien para así alargar la historia. Tiene un aspecto intimidante y parece un gruñón, pero en realidad es un típico tsundere al que los animales y los niños adoran.

Zen Kirishima es un editor de mucho éxito, pero incapaz de hacer absolutamente nada más, por lo que es su hija quien tiene que cuidarlo y llevar la casa. Se ve que en Japón son más permisivos con lo que consideran explotación infantil. ¡Ah! Y no acosa a su interés romántico para ganárselo, lo chantajea. Pfff, aún no se que pareja es más ejemplar aquí. FIN DESTRIPE

El desarrollo de la historia es circular y sigue el siguiente esquema en todos los casos: ambos están felices, tienen un problema y/o malentendido, se pelean y/o dudan de si mismos y/o del otro, se reconcilian. Y así hasta el infinito y más allá. Es muy cansino porque en lugar de avanzar con la trama nos relatan lo mismo de distinta manera una y otra y oootraaa vez. Entre eso y que la reconciliación implica una sesión de sexo detallada, sin importar dónde o qué estuvieran haciendo los personajes, al final parece que toda la historia es en realidad una excusa para ver pornografía.

Sin títuloTodos sabemos a lo que venimos cuando nos ponemos a leer este manga.

Sin contar que aquí se da el famoso y homófobo traspaso de roles. Porque claaaro, como lo único natural son las relaciones hombre-mujer, para que exista una pareja de dos hombres uno tiene que ser afeminado y otro machote, lo que, por supuestísimo, está directamente relacionado con la posición que ocupan en la cama. ¡Viva la perpetuación de estereotipos!

—aH my Mhe gUZta, OzEa ke Hez vUeNa
—¿Otra vez tú? *le dispara con una escopeta*

Y un último apunte. No se si la parte del trabajo de las editoriales está basada en hechos reales, pero me imagino perfectamente a la mangaka dibujando cada página en diez minutos mientras su editor le grita que no llegan a la imprenta. El manga entero está lleno de deformaciones esporádicas, errores en la proporción y viñetas colocadas de forma rara que me hicieron bendecir la piratería por no haber tenido que pagar para leerlo.

Sentencia

Si te gustan los shoujos yaoi muuuy tópicos y las fantasías de violación puedes pasar un rato entretenido, en caso contrario huye como si de la peste se tratara.

La homosexualidad en el mundo otaku: ¿tan aceptada como parece?

En este mundo del anime/manga se suele dar por sentada una aceptación de la homosexualidad generalizada. Los géneros yaoi o shounen-ai (para los no frikis: relación sexual/amorosa entre dos chicos) y yuri o shoujo-ai (relación sexual/amorosa entre dos chicas) son muy demandados y consumidos. Sin embargo, si bien es cierto que esta tolerancia es mucho mayor que en otros ámbitos, también lo es que la lacra de la homofobia sigue estando presente y aún queda mucho por pulir.

El caso es que me encontraba viendo un anime en el que, de manera inesperada, me sorprendió ver tanto contenido yaoi como yuri. Prueba de fuego para ver si realmente son tan tolerantes como dicen ser, pensé. ¡La que se lió en los comentarios! Guerra abierta entre yaoistas, por un lado, y yuristas, por otro. Quedé decepcionada, aunque en el fondo ya me lo esperaba: chicos encantados con el yuri, pero que decían darles asco el yaoi, y chicas encantadas con el yaoi, pero que decían darles asco el yuri. Soltaban lindezas que iban desde el tradicional “qué asco” o “cómo es posible que no tengan gustos normales” a otros más extremos como “cogería una pistola y me los cargaría a todos”. Sólo tres o cuatro usuarios parecían ser tolerantes de verdad en un mar de casi cien comentarios. Un par de capítulos más tarde las referencias a la homosexualidad se atenuaron y apareció una romántica historia heterosexual. Todo volvió a ser “normal” y todos tan amigos.

Y es que no hay muchos animes en los que se pueda ver escenas yaoi y yuri a la vez y de forma explícita. Creo que esto es así porque principalmente el yaoi busca la atención de un público femenino heterosexual y el yuri de un público masculino heterosexual más que buscar la atención de los/as homosexuales (aunque queda fuera de toda duda que la consiguen igualmente, como es lógico). Estas dos categorías están bien delimitadas para que no se produzca una “indeseable” mezcla que pudiera llevar a los fans de uno y otro género a “pelearse” o a sentirse timados por no cumplir con sus expectativas. De esta manera, cada uno de estos dos grupos, sin salir de sus respectivos “guetos”, tolera sólo la homosexualidad masculina o sólo la femenina, según toque.

La actitud de estos chicos y chicas no puede ser más hipócrita. Ni tolerancia ni leches: lo que les interesa es alegrarse la vista. Ni el uno ni la otra acepta la homosexualidad si no es para su propio deleite. Es por eso que llego a la conclusión de que este tipo de producto, en multitud de casos, no se hace de manera desinteresada para lograr la visibilización y normalización del colectivo LGTB, o para que chicos y chicas homosexuales nos sintamos reflejados en algún personaje, sino pensando en los propios heterosexuales que, al ser aplastante mayoría, son a los que interesa vender.

Situación

Descripción gráfica de la situación

Pero volvamos al tema de la homofobia. ¿Por qué se produce? ¿Por qué, por ejemplo, un chico heterosexual no puede ver yaoi con toda la naturalidad del mundo o viceversa, una chica heterosexual viendo yuri? No soy psicóloga, pero algo puedo intuir. Supongo que los motivos son del tipo “vaya a ser que la gente piense que soy gay/lesbiana…” “vaya a ser que me convierta en gay/lesbiana…” ¿Tanto te importa lo que piensen los demás? ¿Es malo que crean que eres homosexual? ¿Tanto duda esta gente de su sexualidad que parece que si eres un chico y ves yaoi te vas a convertir en gay y si eres una chica y ves yuri te vas a convertir en lesbiana?

Creo que toda esta hostilidad nace de la propia inseguridad. Al final no es que se tenga asco, sino miedo a uno/a mismo/a ante la posibilidad de que, al ver estos animes, emerjan en él o ella sentimientos homosexuales no aceptados y reprimidos. Alguien que tenga bien clara su sexualidad no tiene ese miedo.

Quizás es que yo sea muy rara pero en un anime, serie o en la vida real, si una relación de amor es bonita y sana, ¿qué más me da que sean dos chicos, dos chicas o un chico y una chica? No me cuadra mucho esa frase de “no me gusta el yuri” o “no me gusta el yaoi”, con esa incomprensible cara de cabreo que suele acompañarla, como si se hubieran ofendido, porque se está teniendo prejuicios antes de ver un anime que puede ser bueno, pero que al saber que tiene relaciones homosexuales ya no se quiere ver. Y por supuesto que comprendo que se pueda tener mayor preferencia por un género que por otro. Lo que no entiendo es ese odio y ese enfado.

Si bien es cierto que me consta que hay muchos chicos y chicas con un gran sentido del respeto y la igualdad, también lo es que actitudes como las que vengo describiendo son demasiado habituales. Aún queda mucho por hacer.

Reseña Perdona si te Llamo Amor (Federico Moccia)

Te perdono eso, todo lo demás no

Empecemos con un resumen que abarque toda la historia: una adolescente y un hombre adulto que se llevan veinte años se conocen y se enamoran, fin. Esto el típico relato ñoño romántico juvenil que se podría contar en trescientas páginas (siendo muy, muy generosos), pero tiene casi setecientas. ¿Es que acaso a Moccia le pagaban el libro al peso? ¿Su lema es que el tamaño sí importa? ¡Aquí hay relleno como para montar una fábrica de almohadas! Nos cuentan como la protagonista se levanta y va a clase, como el protagonista sale a cenar o trabaja, lo que hacen los amigos y familiares de ambos, nos citan tropecientas frases de canciones, libros y películas. ¡Sólo falta que nos digan como van todos al baño y si toman yogures para regularse el tránsito intestinal! Tanta página sobre nada termina atrapándote… en una espiral de tedio infinito.

Sin títuloLectura modo: Avisadme cuando pase algo mínimamente interesante o relevante, por favor.

Sobre cómo está escrito el libro, se nota que Moccia intenta ser poético y profundo. Lo malo es que en literatura lo que cuenta no es la intención sino el resultado, y este es que las cosas quedan dichas de modo raro. ¿No me creéis? Intentad adivinar el significado de los siguientes fragmentos:

1) «Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva.»

2) «Ya no queda ni rastro de su sonrisa. Se ha escapado como uno de esos cuervos molestos y pesados, casi aturdidos por haber comido a saber qué.»

3) «Un balón pesado que se aleja hacia el cielo. Silencio. Cada vez más lejos. Luego, trabajosamente, los primeros chirridos. Es como si la gran máquina arrancase de nuevo.»

Los acertantes tenéis derecho a solicitar una tarta virtual. SOLUCIONES: DESTRIPE 

1) Deseo de superar una mala relación y empezar otra. Y esta es de las más normalitas.

2) Advertir que ha pasado algo malo y no entender qué ni por qué. Como yo tampoco entiendo que puñetas pinta ahí un cuervo con intoxicación alimenticia.

3) Tristeza por la muerte de un ser querido y conciencia de que la vida sigue. Si ya parece un narración inadecuada para un momento solemne sabed que detrás venían onomatopeyas. FIN DESTRIPE

Usar más las oraciones complejas igual hubiese ayudado. Ese estilo «frase stop, palabra stop, tres palabras stop» hacía que me imaginara al escritor dictando el libro por un walkie-talkie.

Por otra parte, la premisa sobre la que se asienta la historia está bastante desaprovechada. Una relación tan polémica como la de una adolescente y un hombre maduro tenía mucha chicha, y la sinopsis miente vilmente da a entender que tendrán que afrontar muchos prejuicios y problemas. Nada más lejos de la realidad (en los dos sentidos). Al principio, los de su entorno expresan algunas dudas, pero todos son súper mega comprensivos y acaban diciendo cosas como: «El amor no tiene edad», «Lo importante es que seáis felices» o «El corazón es impredecible, pero hay que escucharlo». Incluso los padres de la chica deciden que lo mejor es dejar a su hija hacer lo que quiera, si le apetece liarse con alguien que tiene la misma edad que ellos pues bueno, ella sabrá lo que hace. DESTRIPE Es más, si a su hija le da la gana irse unos días a otro país con el novio sin avisarlos ni decirles cómo localizarla también les parece perfecto, hacen como que no se han enterado y aquí no ha pasado nada. FIN DESTRIPE Como en la vida misma, ¿eh?

Pasemos a los personajes. Niki Cavalli se supone que es muy madura, pero solo para el sexo y soltar frases sacadas de Internet, porque a ratos en vez de diecisiete años diría que tiene diez. Sobre todo al principio. Con todo lo que le hace pasar a Alessandro, lo raro no es que se enamoren sino que él quiera volver a verla. Parecía que estaba siendo lo más repelente posible a posta. DESTRIPE Lo molesta llamándolo al trabajo, lo obliga estar con ella en horario laboral, hace que le pongan varias multas y le estrella el coche nuevo. Además de llamarlo carca cada vez que este le dice que se comporte. FIN DESTRIPE A mí alguien me trata así y no es que le ponga una orden de alejamiento, es que me la pone ella después de la patada giratoria que le doy.

Y Alessando (Alex) Belli es un simpersonalus manipulabilis, vulgarmente conocido como pardillo. Se deja mangonear de una forma increíble y actúa sin razón, sólo por hacer algo. DESTRIPE Incluso saliendo con Niki insinúa que es porque las cosas han salido así, pero que quiere a su ex. FIN DESTRIPE ¿En serio alguien que ni conoces te dice que aparques en prohibido, faltes al trabajo o lo invites a un restaurante y le haces caso sin más? El mayor misterio del libro es cómo este tío nunca se arruina ni es víctima de todos los gorrones de Italia.

Por supuesto, a ambos te los describen como guapos, ricos y perfectos (esto último es discutible). Aunque claro, aquí todo el mundo es descrito como guapo, rico y perfecto, siendo los protagonistas los más guapos, ricos y perfectos de todos (ver paréntesis anterior). Niki es preciosa, tiene para salir todos los días, sus padres son muy comprensivos (y guapos), practica varios deportes y saca buenas notas. Y Alex es un atractivo publicista de renombre por quien las mujeres suspiran, está en forma, tiene muuucho dinero y es muuuuy generoso; va por ahí dando limosnas de cincuenta euros y regalos de miles como si nada. Si es verdad lo que aquí se cuenta de los publicistas voy a meterme a ello pero ya. Se gana un pastizal yéndote a hacer lo que te da la gana con la excusa de inspirarte y, encima, te dan un mes para hacer un trabajo que puede hacerse en dos horas. ¡Qué digo!, que una menor puede hacer en dos horas.

Tanto Niki como Alex tienen amigos (guapos y ricos). Las de Niki son: Olly, Diletta y Erica, la que se lía con todos, la que espera el amor verdadero y la que lleva toda la vida con su novio, respectivamente (¡abarquemos todos los tópicos posibles!). Se autodenominan «las Olas», porque toda chupipandi necesita un nombre aleatorio y bobo que la identifique. Los amigos de Alex son: Enrico, que está enamorado de su mujer, pero no confía en ella; Flavio, controlado y amargado por su esposa; y Pietro, el «viva la vida» que le ha puesto a la suya más cuernos que el trineo de Papá Noel. Ninguno tiene personalidad más allá de eso y están de relleno, como casi toda la novela.

El único que no tiene dinero es Mauro, el típico motorista chulo y violento. Su historia no tiene ninguna relación con la principal y sólo está ahí para añadir páginas. Y lo mismo pasa con una chica misteriosa en una habitación añil. Pero como ninguno pinta nada paso de hablar de ellos.

Sin títuloAsí son el 95% de los personajes, pero en súper modelos.

Por último, mencionar que en todo el libro hay un machismo subyacente muy irritante. Menos Niki y sus amigas, a las mujeres se las pinta como amas de casa medio idiotas en el mejor de los casos, y como manipuladoras infieles en el peor. La palma se la lleva Elena, la antigua novia de Alex, porque claro, había que conseguir que Niki fuera un cielo en comparación. Además, las infieles y/o manipuladoras, como malas que son, terminan mal. Sin embargo, de un hombre infiel y manipulador no se dice en ningún momento que sea un hijo de la gran… Italia, se lo trata con desenfado. Eso chirría mucho y es bastante mosqueante. DESTRIPE Y la parte en que Mauro intenta pegarle una paliza a su novia, Paola, ya no por engañarlo, sino simplemente por dejarlo, es de juzgado de guardia. Sobre todo porque luego se da a entender que pobrecito él, que le han roto el corazón, y que ella es una falsa y una arribista. FIN DESTRIPE

Sentencia

Sólo para románticos incurables con mucho tiempo libre y la necesidad de encontrar un montón de frases cursis para decorar su agenda.