Esos LGTB sin orgullo

Se acerca el día del orgullo LGTB y detecto que existe aún gente a la que le sigue suponiendo una molestia, la mayoría de ellos heterosexuales pero también no heterosexuales. La más llamativa y la que me molesta más es la de estos últimos.

Indagando en sus motivos, me encuentro con que, enfadados y a la defensiva, afirman que lo que hagan con su vida privada es cosa suya y que no se sienten identificados con las manifestaciones de este día porque perpetúa un estereotipo a base de etiquetas.

Voy a intentar desgranar lo que se esconde detrás de este punto de vista que, en apariencia, pudiera resultar hasta lógico.

¡Es mi vida privada!

¿Realmente es algo privado? En mi opinión, no lo es tanto. Explico la razón: hasta el más tímido de los heterosexuales habla de su vida privada, de su pareja, continuamente y con toda la naturalidad del mundo, mientras que los LGTB no lo solemos hacer con esa espontaneidad. Hablar de tu pareja con tus amigos, conocidos, familiares es lógico. ¿Por qué para unos es natural hacerlo y para otros, en ocasiones, es un verdadero reto?

¡No me gustan las etiquetas!

Creo que a muchos os va a chocar lo que voy a decir, pero pienso que la etiqueta no es intrínsecamente un elemento negativo. En este caso es necesaria y cumple una función. Reivindicar la diferencia es también reivindicar derechos.

Hablando más claro. Por defecto, a todos nos otorgan la etiqueta estándar, la etiqueta de hetero, por eso es necesario que los LGTB reivindiquemos la nuestra en un gesto de decir: “también estamos aquí y necesitamos que se nos reconozca y respete”. Si no lo hacemos es como si no existiéramos. Entiendo el papel de la etiqueta como medio para llegar al objetivo final: que no las haya porque realmente se nos tenga en cuenta.

Resultado: invisibilización

Así pues, estas dos excusas (¡es mi vida privada! y/o ¡no me gustan las etiquetas!) derivan en la invisibilización.
Si algo es invisible, parece que no existe. Si sabemos que existe pero no se manifiesta, no molesta. En una sociedad dada, esta situación le viene de perlas a la perpetuación de un statu quo que otorga privilegios al grupo visible y hegemónico. Los invisibles tenemos la opción de seguir siendo invisibles y aparentar que somos del grupo privilegiado. No obstante, esta situación de aparentar es sumamente incómoda y cabrea a cualquiera que se vea en ella, si no a corto plazo, a medio o largo plazo.

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“Si aparentáis ser normales os respetaremos. Respetamos que tu pareja sea de tu mismo sexo siempre que sea en la intimidad y no lo digas. Molestáis a la gente de bien. Así que si existís, al menos aparentad que no existís. ”

¡Molestemos!

Sin embargo, ¿cómo os creéis que se ha conseguido que hayamos avanzado tanto en cuanto a los derechos de los LGTB? ¿Quedándose en casa? ¿Diciendo que es parte de la vida privada y que a nadie le importa? ¿Sin manifestaciones? ¿Sin reivindicaciones? Así las cosas, pareciera que de repente vino un mago y con su varita mágica obró el milagro de que se aprobaran leyes que nos otorgaran igualdad de derechos.

A Wizard Did ItTe equivocas, Xena

Todo esto se ha conseguido gracias a gente que ha salido a la calle, que ha luchado, que no ha optado por la comodísima posición de quedarse en la seguridad que le proporciona su casa, su armario, su jaula de oro, mientras intentaba autoconvencerse de que lo que hace no sólo está bien, sino que los que están equivocados son los que optan por dar un paso al frente.

En definitiva, se ha logrado “molestando”. Y, por cierto, no se molesta solamente acudiendo a la manifestación, sino en el día a día siendo valiente y dándole una patada a la puerta del armario. Es decir, exponiéndote, arriesgándote. Aunque parezca algo sin importancia, eso es luchar. Ahora bien, es una decisión personal y requiere mucha valentía. De hecho, quiero dejar muy claro que no lo echo en cara porque esta actitud de autoprotegerse es completamente lógica en un mundo donde ser heterosexual es la norma. Lo que sí me fastidia, y bastante, es que aquellos que no lo hacen se pierdan en excusas. La causa real de que no se quiera salir del armario no es que esté en el ámbito de la vida privada, es por miedo, por no distanciarse de la mayoría y arriesgarse a que te vean como un bicho raro.

En conclusión, bajo mi punto de vista el orgullo LGTB es totalmente necesario. Queda mucho por hacer. Sigue existiendo miedo, acoso, discriminación, y sobre todo, prejuicios de todo tipo. Es una manera de decir que estamos aquí, existimos, y esto juega a favor de un reconocimiento, de normalizar algo que debería considerarse normal. Actúa como elemento concienciador y reivindicador en medio de una sociedad extremadamente heterocentrista.

No es sólo una “fiesta” a la que acuden unos tipos en carroza disfrazados de manera extravagante (lo que me parece perfecto, a mí me encanta). Es una manifestación en toda regla a la que acude gente de todo tipo y de todas las sexualidades.
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Espero que en el futuro el carácter de reivindicación y de lucha que tiene este día cambie y simplemente se quede en un día de festejo en el que celebremos la diversidad sexual y la conquista de la igualdad real.

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4 thoughts on “Esos LGTB sin orgullo

  1. Brrr… a mí las manifestaciones me dan hasta urticaria. Para eso soy muy Sheldon Cooper: procuro evitar aquellas situaciones en las que haya un número de personas suficiente como para poder matarme si se produce una avalancha o.o

    También debo admitir que soy muy defensora del argumento de “la privacidad” y que cosas como el día del “orgullo gay” siempre me han parecido un tanto innecesarias, pero eso es porque para mí es sencillamente algo tan obvio que no veo por qué hace falta un día para sacarlo a pasear. En fin, que entiendo que hay gente a la que todavía conviene recordárselo: todavía me sigo sorprendiendo cuando me pongo a bromear sobre novios con mis alumnos y les ofrezco una posible pareja femenina y otra masculina, y todo el mundo se ríe cuando oyen la opción homosexual, como si yo estuviese haciendo la broma a costa de la persona en cuestión. Me apena cuando eso pasa, la verdad; siempre me paro a pensar en lo que esas risas puedan significar para ese/a chaval/a si se da la casualidad de que no es hetero. En fin, la naturalidad en el día a día es mi granito de arena para el mundo, dado que las aglomeraciones de gente me agobian tanto xD

    Con amorr,

    O.

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    • ¡Hola, Ortiga! Muchas gracias por comentar.

      Son precisamente esos pequeños gestos diarios los que consiguen en buena medida que vayamos avanzando y son muy de agradecer que se hagan. Así que no sufras por las aglomeraciones xD.

      De todas maneras, creo que un día de encuentro y reivindicación “a gran escala” también es necesario. Entre otras cosas se consigue que durante estos días se hable del tema en los medios de comunicación, y que incluso se logre incluir en la agenda política asuntos que de otra manera no se le habrían hecho ni caso.

      Por supuesto que si toda la gente fuera abierta de mente no haría ninguna falta. De hecho, creo que no hará falta en el futuro. Pero hoy por hoy los prejuicios y la homofobia (a veces inconsciente, que es la más peligrosa) en general campan a sus anchas.

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  2. Me has hecho pensar sobre la invisibilización esa.

    Es cierto que al leer libros juveniles ni se insinua la posibilidad de personajes lesbis y gais o bis como protas (si hay alguno es un secundario estereotipado de estos de “osea chicas vamos a mirar bolsos y marujear”). A menos que sea la temática especifica de eso no aparecen y es como si no existieran. Si lo piensas en una putada, imagino como se deben de sentir los gais y las lesbianas o bis que están en la adolescencia y nunca se ven reflejados. Los pobres se sentirán como bichos raros que tienen algo malo cuando lo suyo es lo mas normal del mundo.

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    • ¡Muy buenas, Sara! ¡Gracias por comentar de nuevo!

      Muy de acuerdo contigo. Ciertamente hay muy pocos referentes, y serían muy necesarios para estos chicos y chicas adolescentes por los motivos que has dicho. En mi época de adolescente (no hace tanto :P) no es que hubiera pocos, es que directamente no había ninguno. Y, por supuesto, sería muy conveniente que plantearan personajes fuera de los estereotipos que comentas. Me conformo con que fueran uno más aunque, claro, si fueran los protas sería la leche XD.

      En otros ámbitos fuera de la literatura sí que he visto más predisposición a incluir este tipo de personajes, por ejemplo en las series estadounidenses, aunque todavía con cuentagotas.

      Soy optimista. Supongo que la cosa irá cambiando.

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