Hazlo, Disney: Give Elsa a Girlfriend

Para quien todavía no se haya enterado, en los últimos meses las redes sociales han sido escenario de una intensa campaña pidiendo a Disney que la protagonista de Frozen, Elsa, tenga como pareja a una chica en la segunda entrega de la película. Aunque afortunadamente he visto a más gente partidaria que detractora, no me deja de llamar la atención que aún se genere polémica en cuanto al tema.

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No entiendo que haya algo que debatir. Para mí está clarísimo que es fundamental contar, no sólo con la presencia de una princesa Disney lesbiana, sino con más personajes LGBT en los dibujos y cuentos infantiles.  Hasta me escandaliza que esto todavía no esté ocurriendo, o al menos no con la frecuencia que cabría esperar de una sociedad medianamente avanzada.

Y digo que me escandaliza porque yo fui una niña lesbiana que creció en los noventa sin ningún referente al que agarrarme. Desde entonces ha llovido bastante y, sin embargo, las niñas y niños LGBT de hoy en día siguen de la misma manera.

Creo que no exageraría si digo que todas las personas LGBT hemos creído en nuestra infancia o adolescencia que éramos heterosexuales. Estamos tan perdidas que en un primer momento ni siquiera sabemos que lo estamos. Lógico si nos ponemos a analizar cómo nos imponen la heterosexualidad. Yo diría que nos la meten en la cabeza a martillazos, nos la incrustan en el cerebro, quitándonos la facultad de ser quienes somos y convirtiéndonos en una especie de zombi programado para cumplir con ciertos patrones.

Sí. Nos programan para ser heterosexuales. Nos eliminan cualquier mención a cualquier otra orientación que no sea la heterosexual. Y, cuando se nombra porque no queda otro remedio, nos hacen ver que esas orientaciones sólo las tiene gente rara, alejada y extraña que no tienen nada que ver con “nosotros”, la gente normal. Hasta te contagian ese rechazo por esa “otra gente” que no tiene, supuestamente, nada que ver contigo.

Así crecemos. Todo centrado en la heterosexualidad y odiando de manera inconsciente a la gente que no cumple con ello. A tus amigas les gustan los chicos. A tus amigos les gustan las chicas. Si eres chica, te preguntan por el novio. Si eres chico, te preguntan por la novia. Hasta las clases de “educación sexual” están exclusivamente centradas en la heterosexualidad.

Con este panorama de presión y bombardeo continuo, ¿cómo vas a pensar que no eres heterosexual?, ¿cómo vas a pensar que existen otras posibilidades?, ¿cómo vas a cuestionar a esa sabia gente mayor que te han metido eso en la cabeza?

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Por supuesto, libros, dibujos animados, videojuegos, series y películas no iban a ser diferentes. Hay que tener en cuenta que cuando eres pequeña estas historias son muy importantes. No solamente te diviertes. A través de ellas aprendes. Asimilas valores. Te identificas con los personajes. Pero en estas historias, siempre que se habla de amor en el sentido romántico, es sinónimo de hablar del amor entre una chica y un chico.

Os voy a contar algo muy personal para que se entienda mejor. Recuerdo que en el caso de historia romántica me identificaba con el chico porque (ahora lo sé) me gustaba la chica. Sin embargo, yo en ningún momento sentía que yo fuera un chico, y tampoco me daba cuenta de que lo que me pasaba era que me gustaba la chica. No entendía absolutamente nada, pero en ese momento tampoco me lo cuestionaba. Al fin y al cabo, no me podía plantear otra cosa porque no me lo habían ni mencionado: yo era una niña y por tanto a mí me tenían que gustar los niños.

El “fallo de programación” ya asomaba. El sentir, quizás la mayor parte del tiempo en un plano inconsciente, que no encajaba, que me pasaban cosas “extrañas” que no se correspondían con lo que me habían enseñado, me causaba dolor y confusión. Y más adelante te sientes fuera de todo porque eres incapaz de cumplir con lo que se espera de ti. Lo peor es que ni siquiera encuentras una explicación para tu comportamiento. Te llegas a cabrear contigo misma y a reprocharte continuamente. Te echas la culpa de todo. Piensas que eres idiota y rara. La autoestima, como podéis imaginar, por los suelos. Me habían enseñado, simplemente, que yo no podía existir.

¿En serio hace falta que una niña pequeña pase por todo esto por una serie de prejuicios sociales? ¿Qué habría pasado si hubiera habido en mi vida una princesa Disney lesbiana en la que verme reflejada? Imaginaos cómo habría cambiado la historia. Seguramente habría sido más feliz porque me habría entendido a mí misma y, al hacerlo, me habría sentido más integrada y no tan sola, más segura de mí misma y, de paso, me habría enseñado a mí y al resto de chicas y chicos, sean o no LGBT, la diversidad existente.

Os aseguro por experiencia propia que cuando te identificas, le encuentras una explicación a todo y ves que todo está bien, que no eres un bicho raro, que lo que te pasa es normal, la sensación de alivio y alegría es maravillosa. ¿Por qué no aliviar a esas niñas y niños con ese sencillo gesto como incluir a todo tipo de personajes en estas historias? ¿Por qué no enseñar en la diversidad desde la infancia?

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Quería referirme a otro asunto antes de concluir. He leído a gente defendiendo la posibilidad de una Elsa soltera. Y, sí, sería genial que Elsa quedara soltera porque daría la idea de que no hace falta pareja para ser feliz, algo con lo que estoy completamente de acuerdo. Pero, en mi opinión, si fuera lesbiana sería muchísimo mejor. Sobre todo por el detallito de que Disney no cuenta con ni un solo personaje LGBT en sus películas. Además, se nos olvida, e insisto mucho en ello, que las niñas y niños LGBT no tienen ni un sólo referente. Y lo necesitan.

Hay algo que también es clave: ¿a qué le hace falta una mayor normalización y visibilización? ¿A una persona soltera o a una persona LGBT con pareja? Fijaos como la gente ultraconservadora se ha desquiciado ante la posibilidad de una princesa lesbiana (véase las delirantes campañas de recogida de firmas de Hazte Oír, por ejemplo). Pongo la mano en el fuego, sin ningún miedo a quemarme, que esto no pasaría si Elsa se quedara simplemente soltera.

 scared2AAAAAAAAHHHH. Una princesa lesbiana, NOOOOOOOOO. AAAAAAHHHHH

Pero es que hay más. Debido a la poderosa heteronorma, que coloca a la heterosexualidad como sinónimo de neutralidad y se entiende que todo el mundo es heterosexual hasta que no se demuestre lo contrario, un personaje femenino soltero se interpretaría siempre como heterosexual si no da síntomas de lo contrario.

No deja de resultarme curioso que, para una vez que tenemos la posibilidad de tener una princesa Disney lesbiana, de repente vea a gente interesadísima en que la dejen soltera. Ya quisiera ver a esa misma gente defender la soltería con el mismo ahínco en el resto de películas Disney en las que todos los personajes son heterosexuales. Pero no, tiene que ser precisamente en ésta. Vaya.

No sé en qué va a quedar todo, pero sin duda Disney, una compañía con un poder de difusión enorme, tiene la oportunidad de romper prejuicios y de ser pionera en la visibilización y normalización de los personajes LGBT en las películas infantiles. Esperemos que dé un paso al frente y se decida a hacer algo que, me atrevería a decir, muy posiblemente sea histórico.

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Juzgando libros por su portada

Todos somos superficiales, quien diga lo contrario miente, y los libros no son una excepción. La portada y la sinopsis son lo primero que vemos de ellos, así que deberían estar pensadas para atraer a los lectores. Sin embargo, hay muchas que no cumplen o directamente incitan a huir o a tener un ataque de risa, depende de cómo de desarrollado tengas tu sentido de la vergüenza ajena. Antes de empezar con los ejemplos aclaro que no he leído los siguientes libros, bien podrían ser obras maestras de la literatura universal, pero es que con esas portadas y sinopsis no me acercaría a ellos sin un periódico para forrarlos y/o una declaración firmada ante notario de que merecen la pena.

Hush hush

Nora Grey, una alumna aplicada en busca de una beca para la universidad, vive con su madre viuda en una granja a las afueras de Pórtland, Maine. (Chica buena y estudiosa, padre muerto, nunca he visto nada parecido, no, no. Por cierto, ¿por qué siempre ocurre todo en Maine?) Cuando Patch se convierte en su nuevo compañero de instituto, Nora siente a la vez atracción y repulsión (Porque Patch y Nora son imanes.) hacia este extraño personaje que parece tener acceso a sus pensamientos. (¡Un chico atractivo y misterioso salvaje apareció! Y ¡a la protagonista no le gusta, pero en realidad siente algo por él! Esto tampoco lo he visto nunca, no señora.) Luego se entera de que Patch es un ángel caído que quiere convertirse en humano. (Hala, ya se ha descubierto el pastel, no hace falta que me lea el libro, ¡gracias sinopsis!) Nora está bajo su control, (El chico va a llevar las riendas y hacer con la chica lo que le de la gana, mmm, machista innovador, que duda cabe.) pero hay también otras fuerzas en juego y de repente se encuentra viviendo hechos inexplicables y en medio de una situación muy peligrosa. (Nótese que la situación empieza a ser muy peligrosa cuando aparecen esas otras fuerzas y hechos inexplicables, a la sumisión de la chica no parece que se le de importancia.)

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Erase una vez un ángel que sí tenía sexo, y pelos en el sobaco (¡ascazo, depílate, cacho de guarro que es por higiene!), y pantalones, zapatos no, porque al volar no los necesita, y camisa tampoco, que era necesario que fardara de músculos. ¿O es que estaba haciendo propaganda al gimnasio celestial?, ¿o a los pantalones? Total, que el ángel este iba por ahí volando tan tranquilo cuando de pronto se dio una hostia sagrada contra un avión. Yo es la explicación más razonable que encuentro. Después de la hostia el ángel se estampó contra el suelo y por eso se transformo en un ángel caído y tal. Aparentemente, el traumatismo craneal lo hizo acabar en un instituto y transformarse en un acosador que se dedica a aprovecharse de que puede leer la mente de una chica adolescente para ponerla bajo su control.

Vamos, que esto es otro Crepúsculo un romance entre una chica normal y un bicharraco ser sobrenatural de turno y, por supuesto, ambos tendrán que superar muuuchos peligros porque lo suyo es un amor prohibido por lo tóxico que es y blablablá.

Recuerda que me quieres

«Quiere muchísimo a Wendy», pensó, indignándose con ella al ver que no comprendía por qué no podía volver a tener a Wendy. (No soy ninguna experta en gramática, pero juraría que esto debería ser un punto y seguido.)

El motivo era de lo más simple: «Yo también la quiero. Y no podemos tenerla los dos, señora». (¡Menudo posesivo egoísta! ¿No has oído hablar del poliamor?)

Peter Pan y Wendy, de J. M. Barrie.

Cien años después la historia se repite. O quizá no. (¿En qué quedamos? Aclárate.)

Todavía no se conocen. Ni siquiera se intuyen. Peter y Wendy tienen un destino común del que no podrán escapar. La aventura de la vida y la magia del amor empiezan contigo, en cuanto te atrevas a descubrir su historia. (O sea, que esto es una especie de continuación/historia alternativa de Peter Pan, sólo que ahora Peter y Wendy se lían, ¿no? O al menos eso es lo que creo entender, ya que esta sinopsis es ambigua y vaga cual promesa electoral.) Podríamos hablarte sobre caracoles, estrellas, princesas que no sienten dolor, palabras inventadas, catarros mal curados o mundos rellenos (Mundos que son como las croquetas: rellenos.) de sueños donde todo es posible. (¿¡!? Lo que podríais hacer es hablarme sobre de qué va el libro en lugar de soltar al azar cosas que no tienen ningún sentido para mí. Eso parece la descripción de un chute de LSD.)

Por explicarte podríamos deleitarnos y ser un poco malas y adelantarte que el amor no siempre es dulce. (¿Os da placer explicaros?, pues nadie lo diría porque hasta ahora no habéis explicado nada.) Pero claro, eso sería adelantar acontecimientos y no entenderías nada. (Naaa, tranquilas, hasta ahora no he entendido nada de todas formas, pero justamente lo anterior sí que parece dar a entender algo sobre la historia, sólo espero que no sea un spoiler de cómo termina el amor de Wendy y Peter.) Así que olvida las últimas líneas y sumérgete en una historia donde todo es posible, incluso que el sol y la luna se besen. Pronto, todo tendrá sentido. (Me alegro de que al menos os hayáis dado cuenta de que esta sinopsis no tiene ningún sentido. Ahora, por favor, buscad el significado de la palabra «sinopsis» para que os quede claro que estas sirven para decirle al lector de qué va el libro, no para soltar cosas que sólo se pueden entender ya conociendo la historia.) Bienvenido a nuestro particular Nunca Jamás. (Algunos van a los campos de fresas y otros a Nunca Jamás, todo depende del camello.)

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Sólo hay una forma de definir esto: estoy tan confusa que me hiero a sí misma. Según lo que he podido deducir de la sinopsis el libro va sobre Peter Pan así que, por favor o por dinero, que alguien me explique qué tiene que ver el argumento con una chica montada en una minibicicleta, con tendencias exhibicionistas (va sin bragas y con un vestido que le deja el culo al aire, ¿intentan darnos a entender que el libro es para mayores de dieciocho?) y a la que le ha venido la monstruación. De no haber sabido que esto es la portada de un libro hubiera pensado que se trataba de un anuncio muy grotesco de compresas. Además, ¿por qué han puesto la imagen inclinada de esa manera? No sólo dificulta la lectura del título, es que encima hace que todo parezca aun más raro ¿acaso la chica está cayendo mientras tiene la monstruación y por eso va dejando un rastro de sangre? Sinceramente, ni lo sé ni quiero saberlo. Cuando más miro esta portada menos sentido le encuentro y más yuyu me da. Igual al final este sí que va a ser un libro sobre psicotrópicos porque entre la chica esta, los caracoles, las princesas inhumanas que no tienen sistema nervioso (¡a lo mejor es que en realidad la chica de la portada es un monstruo y por eso tiene semejante monstruación!) y el Sol y la Luna morreándose…

De analizar el título e intentar descubrir su relación con la portada y la sinopsis directamente paso, ya he asumido que aquí nada tiene sentido.

Harry Potter

Estos libros sí que los he leído, de hecho están reseñados aquí.

En su momento pensé que las portadas españolas eran normales y se iban afeando conforme avanzaba la serie, pero eso fue sólo hasta que encontré las siguientes. Ahora todas las portadas españoles me parecen dignas de un museo en comparación. Juzgad vosotros mismos:

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Harry Potter y el misterio de por qué es capaz de duplicarse para hacer selfies en todas las portadas.

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Este Harry no se ha dado cuenta ni de que el cielo ha adoptado un perturbador y antinatural color rojo, ni de que está a punto de ser arrollado por un tren rodeado de purpurina. No obstante, entre esas gafas de culo de vaso y la cara de drogata que tiene tampoco me extraña que no vea ni se entere de nada, le han debido pasar algo los de Recuerda que me quieres.

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Bueno, tengo claro que el claval que vuela en una escoba-cepillo como la que tengo en mi casa es Harry. Ahora sólo me queda averiguar que pintan las inquietantes esculturas, el buitre con mala leche, el rayo en un día claramente soleado, el hombre raro corriendo en llamas (¿un pariente lejano de Katniss, quizá?), el búho gigante, la mansión de la familia Addams y la muerte que va por ahí con la guadaña al hombro como quien lleva un bolso.

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¡Co… liflores! ¡Es the walking Potter! No me diréis que no da cosa la cara de zombi que tiene el niño. Hasta el pajarraco con uñas de Lobezno y la estatua parecen más vivos y expresivos que él.

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Al portadista le pilló un ataque de vagancia, así que abrió el photoshop y, en un minuto, pegó un dragón de corchopán más tieso que la escayola sobre un fondo de agua en el que una sombra indefinida está usando el ataque salpicadura (Magikarp, ¿eres tú?).

Y atención a las portadas finlandesas. Canela en rama.

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Dejando de lado las narizotas que se traen todos. Por favor, prestad especial atención a la segunda, la cuarta y la quinta. En la número dos no sólo tenemos a un Gilderoy Lockhart con unos dientes que ya quisiera Drácula, antenas y tirabuzones, es que además ¡están los men in black ahí acoplados en la esquina! La número cuatro bien podrá llamarse Harry Potter, el fantasma raro sujetapapeles y el rubio inexpresivo de mirada perdida. Y en la número cinco nos encontramos con que Harry ha sido clonado, al fondo hay una persona gritando mientras es secuestrada por un misterioso ente volador invisible y se ha colado un bicharraco salido de Los mitos de Cthulhu.

¡Ah! Y que alguien me explique que son esa especie de mezcla entre bufanda y disfraz de bufón que llevan todos.

Reseña Ayashi no Ceres (Yuu Watase)

Hoy os traigo la reseña de este manga de Yuu Watase, autora del también conocidísimo manga Fushigi Yuugi entre otros. Ya había oído de Ayashi no Ceres antes pero hasta ahora no me había decidido a leerlo. Gracias por la recomendación, Rika (os ordeno echarle un vistazo a su blog Libros y mazmorras, que está genial).

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Fans de este manga: es posible que os cabreéis con esta reseña. Os aviso. Si aun así decidís leerla, os aseguro que soy hasta buena persona ❤

⚠ Atención: CONTIENE SPOILERS ⚠

ARGUMENTO

Érase una vez una doncella celestial llamada Ceres que bajó de los cielos. Un pescador que pasaba por allí la vio y le robó el hagoromo, su manto sagrado. Esta doncella buscó desesperadamente su hagoromo pues sin él no podría volver al cielo. Al final, se ve obligada a quedarse en la Tierra, casarse con ese hombre y cuidar de los hijos de ambos.

Esta es la leyenda en la que se basa Ayashi No Ceres. La protagonista, Aya Mikage, es una chica normal. Sin embargo, justo el día que cumple 16 años su vida cambia. Ella y su hermano gemelo Aki son llevados a casa de su abuelo a lo que se suponía que era una fiesta de celebración de cumpleaños donde extrañamente está reunida toda la familia. Le dan regalo cuyo contenido es… ¡una mano humana! Al verla, su hermano parece volverse loco y ella descubre para su horror que toda su familia está intentando matarla. El motivo es que la doncella celestial Ceres, que está muy cabreada (lógico), se encuentra en el interior de Aya y tiene la intención de vengarse, en especial de su marido Shizo, que se ha reencarnado a su vez en Aki. Qué movida.

Finalmente es rescatada por Tooya, del que se enamora inmediatamente (y ya tenemos el pasteleo), y es acogida por la familia Aogiri.

PERSONAJES

Voy a empezar a meter caña a los personajes *saca el bate de béisbol envuelto en alambre de púas*

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Aya Mikage. La prota pretendidamente guay. Muy enérgica y todo lo que queráis pero, nada, al final lo más importante es el novio y se comporta de manera tan estereotipada que la aborreces.

Ceres. Es un personaje interesante. Que no es que lo sea muchísimo, pero es que el listón estaba muy bajo. Y lo que la hace interesante es ese cabreo que tiene y esa sed de venganza. Entiendo sus sentimientos y siento empatía con ella. Mátalos, Ceres, MÁTALOS A TODOS.

Tooya. Diríamos que es el hombre diez aunque para mí no es más que un muermo. Y digo muermo porque no puede ser más prototípico: perfectísimo, guapo, bueno. Para colmo, cuenta con una historia trágica detrás para que todo el mundo llore.

Yuuhi Aogiri. Con este me voy a explayar bien porque se lleva la palma del odio y con mucha diferencia. A lo largo de mi vida he leído mucho manga, pero de verdad que pocas veces he visto personaje más pesado e imbécil. Es el graciosín que no hace gracia. Es el niñato inmaduro que no hace más que dar pataletas cuando se le mete algo entre ceja y ceja. Responde al estereotipo de “nice guy”: un chico BUENÍSIMO y enamorado pero que la chica, en este caso Aya, no le puede corresponder. Qué injusticia.  Ohhh, pobrecito, es que la quiere y encima la otra prefiere a otro tío, ohhhh.

3Lloremos todas, por favor

Este chico también tiene una historia trágica detrás, algo que al parecer justifica su actitud. Es posible que alguien para disculparlo y ponerlo todo precioso me diga: “pero kodAmAzzz zi ez un chiko zinzero i perziztente k no renunzia a zuz zentimientozzzz, ezta henamorao zzzz”. Yo prefiero describirlo de una manera más realista: acosador, celoso, posesivo, incapaz de entender un “no” por respuesta.

Aki Mikage. El hermano de Aya. Un tostón de personaje. A este chiquillo lo sustituyes por una pared y no notas la diferencia.

Shizo. El malo malísimo. El marido de Ceres, ahora reencarnado en Aki. Un histérico perdido, posesivo y celoso. No hay por dónde cogerlo. Le roba el hagoromo a Ceres, la obliga a casarse con él y la familia Mikage lo considera un héroe por retenerla en la tierra, pues será el líder de la nueva raza, el elegido. Precioso todo.

Kagami. El otro malo. Quiere crear una raza humana superior y para ello hace experimentos chungos y movidas raras con las doncellas celestiales. También daba juego porque era capaz de borrar los recuerdos de la gente y ponerle otros a su antojo. Esto, lejos de resultarme interesante, me causó mucha pereza.

Suzumi Aogiri. Acoge a Aya en su casa y hace el papel de hermana mayor. Es otra doncella celestial y también tiene una historia muy dramática detrás. Me cae bien la muchacha.

Kyu. Esta señora es el ama de llaves de los Aogiri. Su papel es poner el tono cómico en cualquier situación. Y, vale, reconozco que en alguna ocasión me hizo hasta gracia.

Shuuro. Es un cantante que resultó ser una cantante pero se hacía pasar por tío porque patatas. Creo que es un personaje que cae bien con toda justicia. Ahora bien, me molesta el tan recurrente mensaje que lleva implícito este tipo de personajes, porque es en plan: “¡que noooo, que es bromaaa, no soy trans de esos, yo soy normal! Es más, ¡soy más cishetero que nadie y todo lo he hecho por un tío! ¿Por quién si no? NO HOMO, NO HOMO, NO HOMO.”

Howell. Trabaja para Kagami aunque éste sí es buena gente y ayuda a los protas. Mu grasioso él.

Chidori. Creo que si diera un premio a la irrelevancia se lo lleva. También es una doncella celestial.

 

OTROS ASPECTOS

El argumento en sí no está nada mal. Es original. Se sale de lo común. Aunque a mí personalmente no es un manga que en algún momento me haya enganchado de verdad. Dicho esto, voy a centrarme en aspectos que me han molestado especialmente.

Tiene unos altísimos niveles de cursilería. No es que no me guste el romanticismo bien llevado, pero es que en este manga empalaga y me resultó muy pesado. Está llena de teorías sobre el amor heterocentristas y absurdas, en plan:  “ayyyyyyy es que cuando un hombre y una mujer se aman [inserte chorrada heterosexual]… Ayyyy qué bonito”. Ya me imagino a la autora diciendo: “ohhh, esto me ha quedado de puta madre, qué cosas más bonitas digo“. Y la gente: “ohhhh, es verdad, tiene toda la razón, ohhhh“.

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Por otra parte, el día que se deje de romantizar la violación se acaba el mundo o algo. En este manga hay morreos no deseados constantemente. Por ejemplo, la forma tan “divertida” que tiene Yuuhi de hacer que Aya vuelva a ser ella misma cuando Ceres hace aparición es dándole un morreo. Y ella cuando se da cuenta se cabrea de una manera muy graciosa. UF, TÍAS, ES QUE ES TAN GRACIOSO, ME PARTO.

También hay (intentos de) violaciones a porrillo. Describiría cómo se ve la violación en este manga así: normalización, cachondeo, romantización y sentimiento culpable de la víctima. Me explico. TODOS los personajes hombres intentan sobrepasarse con la protagonista, sin apreciar ningún tipo de crítica por parte de la autora, sólo que deja entrever que los hombres no pueden controlarse. Así encontramos frases del tipo ¡es que soy un hombre! como justificación. Es una situación que se banaliza. Y lo digo porque después de cada una de las muchísimas escenas de este tipo, no se menciona más el tema. Es decir, es como si fuera lo más normal del mundo e incluso se toma a risa.

Es que qué chorrada, ¿eh? “¿Qué te ha pasado, Aya?” “Nah, lo típico, una violacioncilla de nada LALALALALA”.

Como dije antes, el adorable Yuuhi se lleva la palma en este tema. Tiene en este sentido frases y escenas dignas de mención. Por ejemplo, le dice a Tooya que él “no se va a rendir con Aya incluso si tiene que forzarla” OHHHH, POR FAVOR, QUÉ ROMÁNTICO. También salva a Aya en una ocasión, pero no es porque sea buena gente: él le dice a la chica que quiere su recompensa, que no es otra cosa que ella. Tampoco duda en reprocharle a la chica cosas como “¡Es que no tienes en cuenta lo que los hombres sienten!”.  Encima ella es la que se siente culpable por no corresponderle. Es de destacar una escena en la que, después de haber sido forzada por Yuuhi, ella se queda pensando que qué romántico, que mientras la intentaba violar demostraba su amor pudo sentir el latido de su corazón. ME DERRITO TODA, PERO QUÉ BONITO.

Otro detalle que me molestó es cuando al final Aya vive con Tooya. Aya se ha convertido en la perfecta ama de casa… ¡y con bombo! Que qué risa porque no cocina bien y el pobrecito del novio se come lo que le prepara. Sí, encima de que la tiene cual esclava en casa el chico tiene la bondad de no quejarse. Me fastidia mucho porque todas acaban igual. De nuevo, éste es el final “ideal” para una chica.

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CONCLUSIÓN

No me ha parecido un manga malo. Tiene un argumento que se sale de lo común. Ahora bien, algunas veces la trama no parecía sostenerse de manera holgada, digamos. Por otro lado, me ha resultado más bien pesado y cansino en muchas partes. Es cursi a rabiar y en ese aspecto me ha dejado totalmente empachada. Sobre todo, ha habido cosas concretas que me han molestado mucho y eso me ha dejado un muy mal sabor de boca en general.