Reseña Cuerpos y Almas (Maxence Van Der Meersch)

Cuestiona las verdades absolutas… excepto la mía, esa sí es la buena

Dicen que este libro fue revolucionario en el momento de su publicación, pero que ahora ha caído bastante en el olvido… ¡y menos mal! ¿¡Cómo es posible que haya quien considera el libro una obra psicológica que hace reflexionar sobre cuestiones éticas dentro del mundo de la medicina?! No sé que libro habrá leído esa gente, pero para definir este sólo hay una palabra: MAGUFADA. Si el autor viviera en la actualidad sería de esa gente que se dedica a colgar en las redes fotos de animales cuquis diciendo que eso son antidepresivos y no las pastillas. Se dedica a cargar sistemáticamente contra la medicina moderna diciendo que no vale para nada porque sólo trata de disfrazar los síntomas, pero no cura y es contraproducente. Y defiende abiertamente consejos tan ideales como:

– No tomarse la medicación ni someterse a la mayoría de operaciones, que es malo y a largo plazo sólo hace que te pongas peor.

– Que no se vacune a la infancia porque las vacunas son peligrosas y mejor arriesgarse a que pasen las enfermedades.

– No ir a hospitales porque la gente ingresada está ahí para experimentación y no se preocupan por ella, mejor curarse en casa.

Según esta mente iluminada lo mejor es pasar de los tratamientos «químicos» porque lo único que funciona es comer sano y hacer deporte. ¡Claro que sí, campeón!

Gripe-EspanolaLa gripe española no fue una tragedia porque no existieran medicamentos para combatirla, lo que pasaba es que no querían comer sano. ¡Victimistas! ¡Os moristeis porque no quisisteis hacer dieta!

Personalmente defiendo a capa y espada la importancia de comer sano, ¡pero debe ser algo complementario a la medicina, jamás excluyente! ¡Si tienes sífilis o tuberculosis tómate la medicación, por lo que más quieras! ¡NO te vas a curar comiendo verduras hervidas! Y cierto que la medicina a veces defiende ideas equivocadas y emplea tratamientos deshumanizantes, no obstante, yo esperaba una reflexión ética sobre hasta dónde se debe llegar, no una condena rotunda. Si hemos progresado es a base de ensayo y error. ¿Con víctimas y sufrimiento? Sí. Pero si nos negáramos a experimentar no habríamos descubierto, por ejemplo, las transfusiones, los trasplantes ni la anestesia. ¿En serio pretenden venderme que es más ético simplemente sentarte a esperar que la gente muera si su sistema inmune y las infusiones de hierbas no bastan? Pues no compro, yo me arriesgo con los tratamientos experimentales.

Además, el autor también peca de «consejos vendo, pero para mi no tengo». Genial que denuncie casos de corrupción y mala praxis y promueva el escepticismo, pero eso no sirve de nada si lo que pretende no es mejorar y que la gente se informe bien sino implantar su propia verdad impepinable y tachar de ignorante a quien lo cuestione. Por ejemplo, pone a parir la sobrealimentación, pero luego defiende de forma irrevocable que las grasas son malas. Hoy empezamos a saber que esta afirmación está basada en prejuicios y malos estudios y hace más daño que bien. O sea, exactamente lo mismo que pasó en su tiempo con la sobrealimentación. Eres lo que tanto denuncias y criticas, Van Der Meersch.

A lo anterior sumadme que el autor es un machista que se dedica a escupir misoginia a lo largo de todo el libro. Según él la mujer no debe trabajar y/o dedicarse a vivir su vida como quiera porque los hombres sufren mucho si al llegar a casa después de currar no tienen la comida caliente, la casa limpia y una mujercita que los mime. Y lo mismo pasa con el cuidado de les niñes, es que sin la mujer nadie les educará y cuidará bien. ¡Malditas mujeres que no quieren ser sirvientas dependientes ni dedicarse a la crianza! ¿Es que no pueden pensar en los pobretes hombres a los que dejan desatendidos? ¿Ni en les niñes?

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Tampoco desaprovecha el autor ninguna oportunidad de demonizar el aborto. ¿Reflexionar sobre un tema tan polémico y sus muchas implicaciones morales? Nope, mejor decir sin paliativos que cualquiera que practique un aborto comete asesinato y las mujeres que abortan no tienen escrúpulos. ¿Qué vamos a hacer si no, considerar la opinión y situación de las mujeres y permitir que elijan sobre su propio cuerpo en lugar de tratarlas como a incubadoras? ¿Y qué más? ¿Les damos también el voto e ilegalizamos la violación marital? ¡Cuánto hembrismo!

Supongo que con semejante pensamiento rancio no sorprende que el autor sea un ferviente católico que culpa al ateísmo de todos los males, ya que según él ser una persona atea es igual a no tener moral y por ende ser malvada y/o egoísta en todo caso. Sin religión (cristiana, por supuesto, las demás son tonterías de salvajes) la vida no tiene sentido y te vuelves un monstruo. ¿Guerras? Porque ahora la gente es atea y ya no le importa matar (yo le recomendaría que estudiara las Cruzadas). ¿Sífilis? Porque ahora la gente es atea y fornica fuera del matrimonio y se da al vicio (antes claramente no existía la infidelidad ni el sexo extramatrimonial). ¿Explotación en las fábricas? Porque ahora le gente es atea y por eso no le importa nada con tal de prosperar (es bien sabido que todas las sociedades esclavistas han sido ateas, ¿verdad?). No le echa la culpa del cambio climático al ateísmo porque en su época aún no se daba, si no fijo que hubiera dicho que tenemos la temperatura más alta y calentamos el planeta.

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente el libro en sí es SOPORÍFERO. Así, con mayúscula. La máxima de la escritura es «no cuentes, muestra». El autor simplemente no sabe hacer eso. Todos los capítulos son: personaje aparece como excusa para que te metan decenas de páginas de, bien inmensas disertaciones en las que el autor pretende decirnos qué debemos pensar, bien explicaciones sobre cómo era la medicina en ese tiempo. Si tienes suerte habrá alguna escena o diálogo perdido en medio de semejante rollazo. No había leído algo tan aséptico desde mis libros de historia de Bachillerato. Implicación cero patatero.

Sin título

No ayuda que las pocas, poquísimas, escenas que medio se construyen sean irrelevantes; por ejemplo, un médico preparando jeringas o desayunando. Ni que el volumen de relleno sea tan monstruoso que a partir de antes de la mitad no hagan sino repetirte las mismas ideas una, y otra y oootraaa vez. Zzz.

Lo peor es que la novela está muy bien documentada y tenía un gran potencial por los temas controvertidos que aborda. Si hubiera sido una crónica de la medicina de su tiempo en lugar de una novela y hubiera tenido la mitad de la mitad de su tamaño habría sido muy interesante. Pero la oportunidad de crear un buen libro que incitara a la reflexión se tira a la basura desde el momento en que el autor sólo quiere adoctrinar en sus ideas.

Sentencia

Lo único que le reconozco al libro es que tiene un trabajazo de investigación detrás, pero como novela es para quemarla.

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2 thoughts on “Reseña Cuerpos y Almas (Maxence Van Der Meersch)

  1. Al hilo del pie de foto: “La gripe española no fue una tragedia porque no existieran antibióticos, lo que pasaba es que no querían comer sano” (sic) solo un comentario: aunque hubieran existido los antibióticos, poco hubieran podido hacer frente al virus gripal… los antibióticos no actúan frente a los virus, como bien sabes.

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