Reseña Ai Yori Aoshi (Kou Fumizuki)

O la exaltación de la Yamato Nadeshiko

Yamato Nadeshiko es un término japonés que se emplea para referirse a la mujer ideal. Esta debe ser bella, delicada, joven (menos de veinticinco años), sumisa, callada, dulce, fiel y complaciente. Además de saber llevar la casa, ser buena madre y ensalzar los valores tradicionales japoneses. Vamos, lo que viene siendo un florero sin personalidad cuyo propósito en la vida es tener descendencia y ser el reposo de su dueño marido. Y sí, este anime está dedicado a decir que ese es el tipo de mujer ideal, porque claro ¿qué hombre no querría tener una bonita esclava doméstica y sexual? Y ¿qué mujer no quiere ser un objeto por y para hombres? ¿Estudios?, ¿trabajo?, ¿realización personal? ¡Pamplinas! Ni que las mujeres fueran seres humanos.

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Pero, como dijo Jack el destripador, vayamos por partes. A ver… mmm. ¡Urg! Pfff. Estoooo…*Selenita respira hondo, se retuerce y le salen sarpullidos.* El anime podría haber sido bueno. Hala, ya lo he dicho.

Parte de una base interesante: el matrimonio arreglado entre les herederes de prestigiosas familias dueñas de empresas. Este tipo de matrimonios siguen dándose en Japón y habría sido interesante ver como, bajo la apariencia de modernidad, perviven costumbres arcaicas tales como usar a les hijes para sellar alianzas. O como la noción de respetabilidad puede ser de de una hipocresía vomitiva, ya que Kaoru es hijo de una amante y lo desprecian por ello, pero lo separan de su madre a la fuerza para utilizarlo cuando no hay heredero legítimo. Sin embargo, el autor se marcó un Jack Sparrow y saludo a la oportunidad mientras pasaba. Lo anterior es una excusa para contar la típica historia de novela rosa de 1€ de prometides a la fuerza que se acaban enamorando.

Además, se intenta convertir el anime en una comedia harem, lo que se carga toda la seriedad. Resulta que Kaoru Hanabishi, el prota y típico chico torturado y más soso que un zapato asado, rompe el compromiso arreglado y las relaciones con los Hanabishi. Pero Aoi Sakuraba, a la que intentaban hacer dulce e ingenua, pero queda retramonger, está enamorada de él tras haber hablado dos veces de peques y va a buscarlo. Por excusa estúpida de harem número 32 terminan viviendo juntes, aunque fingiendo que ella es la casera de la residencia de Kaoru. Así ya hay excusa para que se puedan ir mudando más y más chicas, a saber:

Miyabi Kagurazaki, el prototipo de señorita Rottenmeier. Es la única que en lugar de perder el culo por Kaoru tiene el objetivo de ser una trabajadora eficiente, razón por la cual la pintan como una amargada desagradable.

Tina Foster, la extranjera liberal (léase como excusa para que sea una sobona con gusto por la ropa sepsi), rubia y de ojos azules (visión fetichizada que tienen en Japón de las extranjeras) cuya afición es manosearle las tetas a toda chica que se le ponga por delante para crear fanservice gratuito (¿veis lo que os decía?).

Taeko Minazuki, la voluptuosa retrasada que no se da cuenta de que está buena y por eso los tíos la usan para exhibirse mientras babean como mandriles en celo (en serio hombres del mundo, ¿no os da asco que os representen así?). Es taaan idiota que le dicen que es normal ir en cosplays sacados de Play Boy y se lo cree.

Mayu Miyuki, la tsundere.

Chika Minazuki, la lolita despreocupada e hiperactiva.

Por supuestísimo, aunque Kaoru no había tenido novia en su vida es aparecer Aoi y que haya que coger número para enamorarse de él: justo en ese momento aparecen tías que siempre habían estado enamoradas en secreto y, por razones a cual más estúpida, empiezan a colgarse de él todas las chicas que conoce. La palma se la lleva Chika, que después de que Kaoru la vea desnuda empieza a fantasear con casarse con él (¡¿?!).

Encima, la serie se hace muuuuy repetitiva y tópica. Los episodios se vuelven una sucesión de chistes manidos y excusas para poner fanservice: Tina tocando tetas, el capítulo de playa para poner a las chicas en biquini, el viaje a los baños termales en el que Kaoru acaba en el baño de mujeres por error, el momento de tensión sexual porque Kaoru pasa una noche en la misma habitación que otra, la fiesta de disfraces para ver a las chicas en disfraces sensuales (a los hombres no, claro), etcétera, etcétera.

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Y si no es un harem, porque no hay ninguna duda razonable de que Kaoru se vaya a quedar con otra que no sea Aoi; no funciona como comedia, porque es sosa y más repetía que el ajo; y no es una crítica a las costumbres arcaicas japonesas. ¿Qué queda? Lo que dije al principio, un montón de capítulos cansinos en los que se dedican a ensalzar la figura de la Yamato Nadeshiko poniendo a Aoi como esclava mujer ideal. He aquí los valores que se ensalzan en el anime:

La mujer ideal es pasiva y abnegada: Aoi espera en un rincón aguantando que otras le tiren los trastos al chico que le gusta hasta que este se digne a hacerle caso. El que tiene que actuar es él, que para eso es el hombre. Si tomamos la iniciativa los podemos agobiar, pobretes.

La mujer ideal es dependiente y débil: Aoi necesita ser salvada y cuidada hasta extremos tan ridículos como que se pierde y no es capaz de preguntarle a alguien dónde está, se pone a lloriquear hasta que Kaoru la encuentra. Pfff. ¿Cuántos años tienes, tres?

La mujer ideal es la reina de la casa: no hay mejor mujer que la que tiene la casa perfecta y la cena preparada para complacer a su marido cuando vuelva del curro. Si el hombre compartiera esos quehaceres secundarios no se podría dedicar a triunfar en la vida y eso es cortarle las alas.

La mujer ideal vive por y para su hombre: su función en la vida es estar ahí para consolarlo y hacerlo sentir a gusto. Incluso si él no se digna a soltar prenda ella ha de arreglárselas para adivinar lo que piensa y ayudarlo. Una mujer es feliz si su marido es feliz.

Por supuesto, todo lo anterior te lo hacen ver como: «¡Fua! ¡Pero que remonísima y fantabulosa es la chica! No como las demás, que al ser decididas, activas, independientes o tener vida propia no satisfacen plenamente al pobre Kaoru. ¡Qué suerte tiene este de tener a Aoi! ¡¿Por qué no pueden ser todas las mujeres como ella?!»

Sentencia

Patético y soso intento de comedia harem con machismo del rancio de regalo.

 

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3 respuestas a “Reseña Ai Yori Aoshi (Kou Fumizuki)

  1. ¡Hola!

    Diooooos mío no conocía el anime y no suelo leer mucho de esto pero es que no me ha podido cabrear más leyendo tu reseña. En serio, ya basta con eso de que la mujer perfecta es sumisa, tiene que ser protegida porque no sabe valerse por sí misma, su órbita gira alrededor del hombre… STOP.

    Acabo de encontrar tu blog y por aquí me quedo.
    ¡besos!

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    • Eres muy bienvenida, Irene.

      Mejor que no lo conocieras, porque ademas de machista es un rollazo que no merece nada la pena. Sólo es eso: pura fantasía masculina de cómo quieren que sea la mujer ideal, y, de paso, tener a otras detrás a las que sobar antes de sentar la cabeza. Luego bien que se quejan cuando se hacen fantasías femeninas en que una chica tiene a un montón de tíos detrás y la llaman Mary Sue, cuando eso lo han hecho los tíos desde siempre y los harem femeninos los hay a patadas en comparación con los masculinos.

      Besos. 🙂

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