Reseña el Ocho (Katherine Neville)

O el arte de rellenar cientos de páginas con conspiranoias y sin decir nada

Hace tiempo que este libro me producía curiosidad. Es el precursor de las obras tipo El código da Vinci y un montón de gente lo adora. Es decir, ha sido algo así como ir a los orígenes del thriller pseudo esotérico con una obra de culto y… ¡santa madona de la pilila enhiesta, menuda fumada de monguis con anfetas turcas de las buenas o malas, no sé!

El libro cuenta dos historias: una sucede durante la Revolución Francesa y su protagonista es Mireille de Remy, una novicia; y la otra ocurre durante la Guerra Fría y la protagonista es Catherine Velis (mirad el nombre de la escritora y decidme que no suena a cuando a los 12 años te auto insertas de modo idealizado en tu historia), una informática que es la primera mujer en lograr su puesto… detalle que sólo sirve para fardar (mirad el paréntesis anterior), ya que en realidad daría igual que fuera dentista o pescadera: su trabajo no afecta lo mas mínimo a la trama. Ambas tramas están relacionadas por un ajedrez mazo misterioso que esconde un gran secreto que nadie sabe qué es, pero todo el mundo quiere porque hay así como leyendas secretas (que luego no lo son tanto dado que las conoce medio mundo) que dicen que da un poder chachi piruli. Así que nuestras intrépidas protas deberán adelantarse a la malvada organización de turno que quiere usarlo «para el maaal» (léase con voz ominosa). Ya sabéis, típico argumento de películas domingueras de sobremesa.

OK, no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. El problema es que el libro es un GRAN «quiero y no puedo». Quiere ser de misterio y contar una historia mazo trascendente y llena de acción e intrigas, pero le sale un churro y no con chocolate rico:

1. Neville intenta convencer de que el secreto del ajedrez es muy importante y arcaico y para ello intenta relacionarlo con un montón de situaciones históricas y temas aleatorios, rollo conspiranoia. No obstante, la forma en que lo hace es tan ridícula que no llega ni a patética. Ejemplos: resulta que la Revolución Francesa fue un engaño orquestado para registrar la abadía de Monglane en que se encuentra al principio el ajedrez. ¿Simplemente asaltar una abadía dejada de la mano de Dios? Nope, mejor instar una revolución que cambie el país como excusa. ¡Claro que sí! O, como hay versos que tienen 8 sílabas y las cadenas de ADN también tienen forma de 8 si las miras desde cierto ángulo… ¡¡Todo está relacionado!! Eso prueba de que este secreto milenario se encuentra oculto en todas las artes y ciencias y es parte de la esencia del ser humano.

its-a-conspiracySíii, todo tiene sentido. Ajústate el sobrero de papel de aluminio, anda, que el grupo reptiliano illuminati seguro que está intentando leerte la mente desde su nave espacial.

2. Por la misma razón también salen un montón de personas reales como Gadafi, Catalina la Grande, Robespierre o Letizia Bonaparte. En realidad no pintan nada. Aparecen de forma aleatoria en algún capítulo, cuentan por la cara algo remotamente relacionado con el número 8 y, por tanto, con el famoso secreto del ajedrez, y se van. En plan: «Hola persona desconocida, ¿cabes que la leyenda de la reina Dido de Cartago en realidad tiene que ver con el secreto milenario que estás buscando porque resulta que ella era pelirroja? Pues sí. Sólo quería que lo supieras. Ala, adiós.»

Sin título

Lo anterior provoca que ¾ del libro sean puro relleno. Si los eliminas en realidad no afecta nada a la trama. Respeto al ¼ que resta… No es mejor:

1. Las investigaciones que hacen Cath, Mireille y Cía consisten en deambular aleatoriamente esperando toparse con el siguiente indicio que les diga qué hacer o dónde ir a continuación; plan que, increíblemente, funciona: siempre encuentran un beduino majo dispuesto enseñar los lugares sagrados de su pueblo, un zarevich enrollado que deja acceder a su cámara del tesoro, o van a la tumba del cardenal Richelieu y hacen una pregunta ¡y aparece el fantasma y contesta! (no es broma). Y así va tirando la trama a fuerza de nuevas pistas y viajes de un sitio a otro.

2. Ejemplo real de uno de los complicadísimos enigmas a los que hacen frente las protas, concretamente un mensaje cifrado que ni la KGB logra desvelar, para que os hagáis una idea del nivel de sesudo misterio:

Sin título

3. La mentalidad de Cath y Mireille es tal que así: «Ese hombre que está leyendo ha pasado la página justo antes de que ese otro estornudara, ¡y al hacer eso la mujer que estaba a su lado le ha dicho un significativo “salud”! ¡¡Son espías y se están comunicando en un código secreto!!» Por ejemplo, el cerebro tras todo lo que le ha pasado a Mireille y una chunga chunguísima… no parece ser consciente de la existencia de Mireille. En las pocas escenas en que sale simplemente se dedica a vivir su vida. Y la mayoría de las veces que les sucede algo malo a las protas es más bien por estar en el lugar y momento equivocados. DESTRIPE Cuando la prima de Mireille muere ella dice que el horrible secreto le ha costado la vida y para nada, es que casualmente la pilla la turba enfurecida de las Masacres de Septiembre. FIN DESTRIPE

4. OK. Sí que hay gente malosa que persigue y acosa a las protas y Cía y sirve para crear un par de escenas de acción, pero sus planes son tan patéticos que no me extraña que pierdan. Son del calibre de: me caso contigo y te aguanto 20 años porque tengo la leve sospecha de que trabajas para el otro bando.

5. El interés amoroso de Cath da asco. Se dedica a seguirla, colarse en su habitación y arrastrarla y vapulearla para que haga lo que él dice. Pero atención al momentazo en que comienza su relación: él confiesa a Cath que la ha deseado desde la primera vez que la vio y que la única razón por la que no la tiró al suelo y VIOLÓ (sip) ahí mismo es porque había testigues. Ante esta dulce y sentida declaración, Cath, en lugar de pegarle una patada en la cara y tirarlo por la borda (en ese momento están en un barco), queda impresionada y se besan. Al suceder esto él decide que «ya se ha contenido lo suficiente», se la echa al hombro cual saco de patatas y se la lleva para tener sexo (UNGA, UNGA); pese a que no pregunta ni deja ninguna opción ella encantada, tomándose la situación como si fuera muy divertida y romántica (sip de nuevo). Después de una genialosa sesión se sexo quedan como pareja y se juran amor eterno (y yo vomito).

6. ¿Os he dicho que las protas luchan contra una organización malosa que quiere hacerse con el secreto, verdad? ¡Ja! Os he mentido. Eso es lo que el libro quiere que pienses al leer, pero lo cierto es que no se sustenta en nada. Se supone que son el bando blanco contra el negro y cada personaje representa una pieza (de modo muy forzado y estúpido, pero eso es otra historia), siendo el bando blanco el malísimo y el negro el bueno… porque el negro lo dice. Por lo que sabemos, el bando blanco bien podría buscar acabar con el hambre en el mundo, ya que nunca se conocen sus motivaciones, simplemente son mala gente porque se oponen al negro y san Seacabó. Ambos se dedican ha hacer más o menos lo mismo: matar, robar, traicionar y demás mientras les convenga. Así que a mi estas simplezas morales de que si la contraparte mata es vil, pero si mato yo no pasa nada porque, ¿no acabo de decir que son viles?, como que no me convence.

7. La sorpresa final… de sorpresa tiene poca. Te hueles mucho antes lo que está pasando porque canta como el pescado de 4 semanas, la verdad. Y, a ver, ¿por qué siempre la disyuntiva es destruir el secreto o difundirlo arriesgándose a que lo tenga gente que «no esté preparada»? Igual es que yo soy un monstruo egoísta pero ¿sólo a mi se me ocurre quedármelo para uso personal en lugar de las dos opciones anteriores? Así como idea loca.

Sentencia

Si te encantan los libros de misterio pseudo esotéricos puedes pasar un buen rato, si no mejor ver una de esa películas de sobremesa domingueras, tienen la misma calidad y tardarás menos.

Anuncios