Reseña el Diablo Viste de Prada (Lauren Weisberger)

Las anécdotas se visten de novela

Erase una vez una chica (Lauren Weisberger) que empezó a trabajar como ayudante de la editora de la revista de moda Vogue (Anna Wintour), que resultó ser exigente, fría y antipática, pero como era la que mandaba la tenía que aguantar. Así que la chica salía de su trabajo protestando y con un montón de anécdotas sobre lo malosa que era su jefa. Un día se le encendió la bombilla y pensó ¿por qué no escribo sobre mi situación en lugar de limitarme a quejarme? Así nació el libro objeto de esta reseña. ¿El problema? Una novela necesita de algo llamado argumento. Las anécdotas por si mismas, por entretenidas o graciosas que sean, son como las intenciones: sólo con ellas no vas a ningún sitio. No pongáis esa cara, lo de que la intención es lo que cuenta es una excusa y todo el mundo lo sabe, si no me creéis probad a decirle a vuestre jefe «le juro que tenía toda la intención del mundo de hacer mi trabajo, pero en lugar de ponerme a ello me fui de fiesta o me quedé en la cama haciendo la croqueta». Luego me decís si os han felicitado por vuestras buenísimas intenciones o estáis llorando en la cola del paro.

Este libro cuenta cómo una chica recién salida de la universidad (Andrea Sachs) piensa que conseguirá su trabajo soñado en ese maravilloso y agradable mundo que es el laboral (ah, inocente criatura). Empieza a trabajar como ayudante de la editora de la revista de moda Runway (Miranda Priestly), que resulta ser exigente, fría y antipática, pero, como después de un año trabajando para ella puedes acceder al puesto que quieras gracias a sus contactos, la tiene que aguantar. A partir de ahí nos cuentan un montón de anécdotas sobre lo malísima que es la jefa. Fin. Bueno, miento, también nos dan datos aleatorios sobre la vida de la protagonista que no interesan a nadie por su nula relevancia. Por ejemplo, ¿para qué se molestan en contar que Andrea es judía o que no le cae bien el marido de su hermana? Su religión no afecta a nada de lo que pasa, la hermana dice tres frases en todo el libro y el marido una. Son apuntes que sólo están para rellenar páginas y que parezca que hay algo parecido a una historia más allá de que a la autora le apeteciera poner a parir a su antigua jefa. No cuela.

Sin títuloUn dato tan interesante y necesario para esta reseña como los de la vida de Andrea para el libro.

El libro no es más que una larga queja sobre lo abyecta, hasta el extremo que ríete tú de Cruela de Vil, que es Miranda. Ejemplos (no literales pero sacados del libro):

Miranda: Oye tú (ni me molesto en aprenderme cómo te llamas, ni que fueras humana), ya sé que tengo criada y cocinero, que estamos fuera de tu horario laboral y que es Sábado por la noche e igual tienes planes, pero quiero que vayas a comprarme orégano para la cena.

O bien:

Miranda: No tienes derecho a descanso para comer ni ir al baño (¿no te he dicho ya que no te considero humana?) porque ahora que te he contratado tienes que estar disponible veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

Respuesta en ambos casos:

Andrea: Por supuesto Miranda, como tu digas (toleraré este comportamiento como perfectamente normal).

En serio, yo se que en EEUU tienen menos derechos laborales que en Europa, pero eso es más propio de una fábrica de Inditex en Bangladésh. Una de dos, o el comportamiento de Miranda está «un pelín» exagerado con respeto a los hechos reales o en realidad la trama sucede en Haití y Andrea es una restavek. Si fuera real le habría salido más a cuento denunciar porque no es una trabajadora precaria ni en negro: tiene contrato, testigues y una situación desahogada en la que puede permitirse estar sin trabajar si la despiden.

Sobre les personajes: Andrea es rubia y no le interesa la moda, pero se viste de marca por su trabajo; Miranda es desagradable, exigente y sádica; Emily es la otra ayudante de Miranda; Lily es la mejor amiga de Andrea y una borracha; Alex es el encantador novio de Andrea; y Cristian es un escritor rico, guapo y creído con el que Andrea coquetea y se lía de vez en cuando, porque en esos momentos no se acuerda de lo maravilloso que es su novio (luego Andrea se siente dolida cuando Alex la deja, ¿no es un encanto de criatura?). No, no es un resumen simplista, eso es todo lo que te dicen de elles. Y porque son les más importantes, que de otres no se menciona ni el nombre. Entre que con la información que te dan no puedes ni visualizarles y que Miranda es inhumana bien podrían ser pepinillos en lugar de personas y nunca lo sabríamos por el libro.

PepinillaAndrea, ¿eres tú?

Y la presentación que se hace del mundo de la moda no es estereotipada, es lo siguiente. Todas las chicas son altísimas (¿de dónde las sacan? la estatura media la cismujer en Estados Unidos es 1’61) y anoréxicas (si no usas menos de la talla 38 y tienes un trastorno alimenticio no estas capacitada para trabajar en algo relacionado con la moda, todo el mundo sabe eso), todos los hombres son homosexuales promiscuos y con mucha pluma (¿un machote heterosexual interesándose por la moda o, aún peor, entendiendo sobre ella? ¡Inconcebible!), etcétera. Igual lo anterior sería aceptable si el libro fuera una crítica o una parodia, pero no es el caso. Apenas hay reproches, ironías o sentido del humor; lo que sí hay es muuucha moda. Se dedican páginas enteras a hablar del maquillaje, los peinados y la ropa que usan les personajes (algo mucho más importante que caracterizarles, dónde va a parar). Y lo peor es que no se aprende sobre elegancia ni glamour. Sólo te dicen marcas, colores y materiales, como si te estuvieran describiendo el contenido de un armario.

Creo que la propia autora se dio cuenta de que no había transmitido nada, así que al final intentó meter una moraleja buenrollista que hace aguas porque, ni pega con el resto del libro, ni está bien planteada. DESTRIPE Lily está en coma tras un accidente por conducir borracha. Andrea está en París con Miranda y si se va la despedirán. Decide quedarse, sin embargo, luego piensa que lo correcto es volver porque está dejando de lado a su familia y amigos y blablablá. Peeero, sólo lo piensa cuando Miranda le pide una cosa que no puede hacer y, por tanto, prefiere darse el gusto de renunciar antes de que la despida de todas formas. Mmm, sí, me has convencido de que Andrea es moralmente muy superior a Miranda y de que las amistades son lo primero, sí, sí. FIN DESTRIPE

Sentencia

Para aprender un montón de marcas que nunca podrás pagarte. Es uno de esos raros casos en que la película es mejor (y más corta).

PS: ¿A nadie más le parece raro que no se cargaran al vigilante sádico de Runway? Andrea dice que lo aguanta porque es su amigo. Chica, replantéate tu concepto de amistad. Si alguien se dedica a estresarte y humillarte públicamente no es tu amigo. Teniendo en cuenta que hay que hacer cualquier cosa (legal o no) por complacer a Miranda y que, aparentemente, no existen los derechos, no creo que nadie vea con malos ojos que se le partan las piernas por obstaculizar los recados.

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