Reseña y Crítica Feminista a la Trilogía Corazón Salvaje (Caridad Bravo Adams)

Mucho talento, horrible argumento.

Esta reseña va dedicada a Nea Poulain y participa en su reto Tour Latinoamericano, consistente en leer libros escritos por autoras y autores de cualquier lugar de latinoamérica y compartir las lecturas por el blog; idea que me parece interesantísima porque, echando cuentas, a menos que se busquen a propósito otras obras al final casi todo lo que se lee es de Europa (especialmente del oeste), Canadá o EEUU.

(El reto lo propuso el 1 de Enero de 2018, sólo me ha tomado un año empezar. Todo correcto. Menos mal que Andrea es sabia y concedió tiempo infinito para cumplir).

Concretamente esta es la reseña de México 🇲🇽, país de Nea. He escogido esta trilogía porque Caridad Bravo Adams es muy famosa por escribir historias dramáticas (básicamente culebrones) que han sido en su mayoría llevados a la gran pantalla con mucho éxito; por lo que es importante en la cultura popular no sólo mexicana, sino de toda latinoamérica y hasta España. A eso sumandle que, irónicamente, pese a lo anterior es minusvalorada como escritora, siendo relegada a «escritora de segunda» por no hacer «literatura auténtica» sino de mero entretenimiento; hasta el punto que ella misma pensaba que no tenía derecho a llamarse escritora, llegando a decir en una entrevista: «Me niegan el pan y la sal porque escribo para la radio y televisión… En realidad yo no escribo para que me den el Premio Nobel –pobre de mí– escribo para llegar al pueblo, a la gran masa humana, a tanta gente que necesita una hora de distracción …». Pese al hecho de que literalmente toda su vida la dedicó a escribir libros, poemas, artículos y hasta teatro (sí, se que tiene un par de premios, pero nunca se la menciona ni reivindica entre las literatas mexicanas).

Visto todo lo anterior obviamente tenía que leer algo de ella, sonaba demasiado a una de estas autoras prolíficas que si hubiera sido un hombre habría sido un grande de las letras, pero por ser mujer se la minusvalora. ¿Era correcta mi impresión y es una buena autora? Sí, sin duda. ¿Me ha gustado y la recomendaría?

tenor

Empecemos por lo bueno. (づ ᴖ ɜ ᴖ)づ

La historia sucede en Martinica, un departamento de ultramar francés, y narra los líos amorosos y desencuentros entre 2 hermanas (Mónica y Aimé Molnar, señoritas bien de una familia colona francesa, pero empobrecidas) y 2 hermanos (Renato D’Autremont, terrateniente colono heredero de una gran fortuna, y Juan del Diablo, ilegítimo resultado de una aventura del padre del anterior y que por eso se ve abocado a la pobreza y ni siquiera tiene apellido). Y sí, es un culebrón con todas las letras, no obstante, Bravo Adams escribe bien y, pese a que se muestran emociones muy intensas y desbordadas, su presentación se maneja con maestría y logra que no quede como una burda parodia exagerada (bueno, la mayor parte del tiempo), algo que muy poca gente consigue. Y lo anterior se ve apoyado porque estas son lo que se llama novelas de paisaje, es decir, que el entorno juega un papel muy importante en la obra. Se hacen muchas comparaciones entre estar en una isla volcánica surgida del océano fruto de la fuerza incontrolable de la tierra con las pasiones incontrolables de les personajes, que también se desbordan como una erupción sin que lo puedan evitar. De algún modo no resultaba ridículo que les personajes sintieran de un modo tan intenso y cedieran todo el tiempo a sus impulsos en lugar de usar la razón, porque parecían un reflejo de la tierra que habitaban, que también se presentaba regida por fuerzas naturales incontrolables.

Además, Chéjov estaría orgulloso. Todas las escenas están construidas. Nada de que te den explicaciones y resúmenes exprés sobre que X e Y están teniendo una conversación, de verdad se escribe como X e Y tienen la conversación. Y si alguna escena se cuenta en lugar de mostrarse es porque lo hace alguien que estuvo allí y relata lo que ha sucedido, también a través de una escena bien construida. La única parte en que sí se pone Bravo Adams explicativa es para contar los sentimientos, pese a que se sobrentienden bien la mayoría de las veces; eso sí se lo critico, ya que siento que me toma por idiota creyendo que no voy a ser capaz de entender lo que expresa y por eso me lo tiene que deletrear qué está sintiendo cada personaje en todo momento. Pero en general, ¡por fin alguien que ha comprendido lo de mostrar y no contar!

gif-emocion-10.gifYa se que este no es Chéjov, pero no he encontrado un gif de él e igualmente esta sería su reacción.

Para seguir, les personajes, sobre todo les principales, tienen una construcción sorprendentemente buena dentro de ser puros estereotipos. Sus voces son reconocibles y hacen metáforas y comparaciones que tienen que ver con su personalidad y sus vivencias: Juan, que es marino, se explica hablando de tormentas, islas y demás; Mónica, que es muy religiosa y ha vivido sobreprotegida, hace alusión a la Biblia, se compara con mártires y muestra desconocimiento sobre lo que pasa en el mundo; etcétera. Incluso a quienes tienen un rol secundario se les dan leves pinceladas de caracterización, tales como la criada mestiza que cree en la magia y los ritos africanos. Son detalles muy de agradecer porque te crees que les personajes sean quienes dicen ser. Nada de aberraciones tales como iletrados obreros rusos que luego por alguna razón hablan, además de ruso, inglés, alemán, polaco, ucraniano y finés nivel nativo y chapurrean galés y neerlándes (¿eh, Follett?). La única parte que sí queda forzada es que a veces a les personajes les da por marcarse monólogos que ya quisiera Calderón de la Barca. Esos momentos sí que resultan muy artificiales, ya que no suenan para nada como algo que de verdad se diría en voz alta; y especialmente suenan falsos porque siempre usan un registro tirando a culto, incluso cuando la persona en cuestión no ha recibido una educación.

Para terminar, el ambiente está bien construido. Se nota que hay documentación y/o la autora sabe de qué esta hablando. Aunque es algo que está de fondo y lo importante en la historia son los amoríos, se refleja y critica con crudeza la situación de explotación de la metrópoli, siendo que la población esclava (negra sobre todo y también indígena y mestiza) no tenía derechos y trabajaba hasta morir para enriquecer a hacendados y mandar productos a Francia, cuyos gobernadores hacían la vista gorda incluso ante prácticas prohibidas con tal de que la producción siguiera. Y se aprecia el choque cultural entre las fiestas de tradición africana de la mayoría de la población esclava y la cultura europea de las clases altas que venían de la metrópoli. En suma, que te crees que estás donde te dicen que estás. No como novelas rosas cuya ambientación en Escocia, por ejemplo, se basa en que la gente vista kilts. La ambientación en las novelas rosas suele ser paupérrima alegando que la novela no es histórica y se centra en el romance, Bravo Adams es la prueba de que eso es una excusa para no documentarse.

Pero ahora llega lo malo y quiero decir MALO. ლ(ಠ益ಠლ)

Todo el talento demostrado por la autora está al servicio de un argumento horriasqueroso. La historia es tan pero tan machista que dan ganas de vomitar. Tanto Juan como Renato son basura machista a un nivel que harían parecer a Christian Grey un buen tipo:

– Juan es un salvaje con las mujeres, dedicándose a insultarlas, arrastrarlas de un lado para otro y exigir. Él dice cuándo y dónde quedar y si no cumples amenaza con violencia física, pero a él no se le puede en ningún momento pedir nada. Y también deja claro que tiene a una mujer en cada puerto y se puede acostar con quien le da la gana, pero si decide que una mujer es suya esta tiene que darle fidelidad absoluta y hacer todo lo que diga o se cree con derecho a insultarla, humillarla y hasta violarla y matarla. Encima se justifica en que las mujeres en general dan asco y no merecen otro trato, que si quieren que las respete mínimamente primero que demuestren ser unas mártires, porque el de partida las va a tratar mal y luego ya si eso se disculpará al ver que se ha equivocado en un caso concreto. Lo único que se le puede conceder es que no es racista, no como el siguiente, que es esclavista y disfruta maltratando a  la gente no blanca en su poder para demostrar su superioridad.

– Renato al principio parece mejor, pero luego te das cuenta de que es la misma escoria y hasta peor. Es un psicópata que se «enamora» (léase obsesiona de modo enfermizo) con mujeres según la visión idealizada unilateral que se hace de ellas. Una vez «enamorado», por mucho que ella le diga claramente que la deje tranquila, en su paranoia sigue empeñado en que en realidad lo ama y se está haciendo la difícil. Incluso llega a amenazarla y chantajearla para que le diga lo que quiere oír o trata de matar al esposo para casarse con ella porque, aunque lo hayan mandado a pastar repetidamente, según él lo dice para darle celos con el esposo, pero en realidad seguro que quiere verse libre para casarse con él. Para colmo, cuando la mujer demuestra no ser como la imagen que se había creado en su cabeza, se cree legitimado para humillarla, maltratarla y hasta matarla por «engañarlo».

Ojalá se hubieran matado como varias veces intentan y el rey de Dinamarca gobernador de Francia hubiera aparecido para quedárselo todo. Eso sí sería un final feliz. Se supone que esto es un culebrón y el interés radica en averiguar cómo quedarán las parejas, pero cualquier final con uno de los 2 es como elegir entre la silla eléctrica y la cámara de gas. Te deja con miedo de que por cualquier ofensa real o imaginaria la pobre mujer en cuestión acabe cualquier día en el hospital por una paliza o directamente muerta, máxime teniendo en cuenta que ambos justifican maltratar y matar mujeres y tratan de patadas a las protagonistas más de una vez, maltratándolas, amenazándolas y hasta intentando matarlas. DESTRIPE De hecho, Aimé acaba muerta por culpa de Renato. Y no me vale la excusa de que fue un accidente y se lo merecía tal como dice el libro, porque él había intentado matarla y la había estado tratando muy mal; y en el momento actúa de un modo muy peligroso persiguiéndola, pese a que sabe y le dicen que es peor, haciendo que su caballo se dirija a un desfiladero. Sabía que la podía matar y le da igual. Eso se llama homicidio indirecto. FIN DESTRIPE

original

Las dos hermanas son muy diferentes y hubiera sido maravilloso que la historia tratara de cómo aceptaban sus diferencias y se querían pese a todo. Pero no, porque son los tropos machistas de la santa y la prostituta. Se presenta a Aimée como el epítome del mal, cuando los hombres son mil veces peores. Ellos también son egoístas y buscan su propio beneficio. La diferencia es que encima son violentos y van amenazando de muerte. Pero se les da redención y a ella se le niega. Ellos merecen todo el perdón, igual que por dejarse llevar por sus pasiones, pero si es una mujer ya es el origen del mal y no merece nada. Al final Aimée me daba pena y merecía su oportunidad. ¿Por qué los hombres pueden ser egoístas, mentirosos, manipuladores y rencorosos (por cierto, hay una denuncia falsa en el libro… y la pone un hombre por despecho) y luego arrepentirse y aquí no ha pasado nada, pero ella ya era un súcubo del infierno por lo mismo (sin contar que ellos, como he dicho, son bastante peores)? Además, yo también mentiría diciendo a un tío lo que quiere oír si este me ha agarrado del cuello y me amenaza con estrangularme y si sufriera constantes amenazas. Y también estaría enfadada si me trataran a patadas e insultos y no me dejaran hacer nada. Igual es que yo soy muy malvada. ¿Está muy feo lo que hace? Sí, pero básicamente a Aimé se la odia y vilipendia por atreverse a salirse del camino y ser como los hombres siendo mujer.

También se presenta a Mónica como la mártir encarnación de la virtud, obviamente asociada con pureza sexual, que cambia a los hombres por ser capaz de aguantar todos sus maltratos. Ojalá se hubiera explorado su personalidad porque, al igual que Aimé daba señales de no ser mala sino más bien tener aspiraciones de libertad e ideales que podrían haberse explorado para hacer de ella una personaje gris interesantísima, Mónica tiene oscuros que también daban para mucho: es muy clasista, moralista y metomentodo. Aunque no lo diga, demuestra que tiene interiorizado ser superior a otra gente de estratos más bajos y sin educación, además de tener una idea de qué es el bien y qué el mal y cómo comportarse, creyendo que tiene el derecho a meterse en la vida de todo el mundo para decirles cómo deben ser, mirando por encima del hombro y tratando mal a quien no cumpla.

Pero no, se las presenta en un plano de blanco y negro y se las hace odiarse y competir entre ellas. O sea, tópicos machistas, enseñanza de que las mujeres deben soportar el maltrato y nula sororidad.

4

Horror. Por esto, aunque la obra esté bien escrita, dudo que sea recomendable a menos que la leas como ejemplo de lo que NO deben ser hombres ni mujeres y como NO llevar relaciones.

También mencionar que hay demasiado relleno. Los 3 libros podrían haber sido 1, ya que sobran la mitad de las páginas. Esto de debe a que la historia se alarga hasta la nausea de forma artificial: que si les personajes se niegan a decir lo que sienten, que si justo cuando todo va bien alguien decide estropearlo aunque su actuación no tenga ningún sentido, que si coincidencias muy convenientes, que si malentendidos… Resultaba muy, muy cansino. Y había momentos que eran tan obviamente diabolus ex machina que se perdía toda credibilidad.

No se hasta que punto lo anterior es consecuencia de las exigencias para alargar y plegarse a los gustos de la época, pero especialmente el machismo me ha impedido disfrutar de los libros y recomendarlos, reivindicando a la autora. Y es una pena porque había maestría al escribir y capacidad para haber creado una obra compleja con personajes grises de gran humanidad… y al final se desperdicia en favor de tropos machistas y una historia tan alargada que llega a resultar rocambolesca.

Sentencia

La autora escribe bien y resulta interesante conocerla por eso y por su importancia en la cultura popular, pero teniendo en cuenta que sus obras son MUY tóxicas y sus argumentos sólo deben mirarse con ojo crítico.

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