Reseña Elantris (Brandon Sanderson)

Buen comienzo, pero se nota MUCHO que estamos ante un novato

Esta reseña va dedicada a Álvaro of the Abyss, al que le hacía ilusión leer una reseña mía sobre una obra de Sanderson. No se si voy a cumplir sus expectativas, pero aquí voy.

Lo cierto es que desde hace tiempo me apetecía leer algo se Sanderson y la petición resultó una excusa perfecta. Sobre todo porque Sanderson es un autor tremendamente valorado en los círculos de fantasía adulta, así que Frikis™ empezaban a mirarme como a una apestada y quitarme el carnet por no haber leído nada suyo. Ya sabéis que no es que necesiten una excusa para eso cuando eres chica, así mejor no dársela. Al lío. Elantris es la primera obra de Sanderson, así que parecía ideal empezar por ella. ¿Es un libro que merece la pena leer? Sí, si te gusta ese tipo de fantasía y quieres matar el rato. ¿Es, como suelen proclamar las reseñas, una obra de arte que revoluciona la fantasía?

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De echo, esa insistencia en ensalzar la obra elevándola a la categoría anteriormente mencionada me obliga a catalogarla como sobrevalorada. Ya digo que no es mala, pero tiene de revolucionaria lo que yo de esquimal. Obras fantásticas con trasfondo político ha habido desde el inicio de los tiempos y esta no es especialmente original ni hábil al tratar la temática. Además, tiene una serie de fallos típicos de un autor novato que por si mismos son pequeños, pero al juntarse acaban por boicotear el libro.

Necesito empezar quejándome de la escritura. No del estilo literario como tal, que me parece sencillo y correcto, sino de la forma en que está escrito y estructurado el libro. Es, de lejos, lo peor de la novela y me ha desesperado muchísimo. Si dijera que he llorado de frustración exageraría, pero no exagero si digo que el libro se me ha caído de las manos de puro hastío varias veces y he tenido que intercalarlo con otras 2 lecturas para poder terminarlo. Eso es exactamente lo que ha pasado. ¿Por qué?:

+ A ratos, el libro parecía un resumen de si mismo hasta tal punto que me hacía dudar de si en lugar de la novela no me estaría leyendo el resumen de la Wikipedia por error. Y, para más inri, es que muchas veces esos resúmenes de escenas no construidas ¡no tenían ninguna importancia! Eran tal que “personaje cenó croquetas con su familia y hablaron del tiempo”. A lo largo de mi vida he visto demasiadas veces tanto que se cuenten escenas en lugar de construirlas como relleno innecesario, pero contar relleno innecesario es llevar las cosas a otro nivel.

+ El libro es muy, MUY explicativo. Como ⅓ son puras explicaciones metidas a presión. A Sanderson lo aqueja el mismo mal que a Cotrina: necesita dar explicaciones de todo, incluso de lo que se sobreentendía perfectamente. Y sí, como consecuencia Sanderson también corta párrafos e interrumpe constantemente la narración para disparar explicaciones; además de recurrir a diálogos internos todo el rato con el único objetivo de, sí, dar más explicaciones, algo que nunca debería hacerse a menos que sea para caracterizar a alguien con un trastorno mental que oye voces en su cabeza o tiene múltiples personalidades a las que debe rendir cuentas.

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Me vais a decir que esto es una herejía, pero el libro me recordaba a Grey, de E. L. James en la manera en que estaba escrito. Y sí, antes de que saltéis a mi yugular: Sanderson escribe mejor y con una trama más interesante, PERO esa mala manía de ser reiterativo y explicativo hasta la nausea, como si no confiara en que la gente que lee fuera a entender lo que está intentando transmitir, es la misma. Sanderson no es que de las cosas masticadas, es que las mastica, traga y luego te las regurgita. De nada por esa preciosa imagen.

Está claro que en este momento Sanderson aún tenía que pulir mucho su escritura y repasar mil veces y luego tatuarse en la frente asumir la Regla de Oro de la escritura de mostrar en lugar de contar.

Pasemos a la trama. Si tuviera que definirla en una frase sería la que dijo Ceruti Andrés en su comentario en esta entrada: no basta una buena idea, tienes que saber ejecutarla. Es indudable que Sanderson tiene grandes ideas, pero estas no llegan a cuajar en un gran libro.

El argumento es que hasta hace diez años se conocía a Elantris, capital del reino de Arelon, como la Ciudad de los Dioses. Era un lugar de prodigios habitada por las que en su día fueran personas normales, pero que una mañana se levantaron para descubrir que tenían la piel brillante y el pelo plateado, envejecían muy lentamente y podían hacer magia. La transformación era aleatoria. La gente de ese país y alrededores simplemente se despertaba una mañana y se había convertido, con lo que pasaba a ser automáticamente de la clase privilegiada. Siendo que con la magia se puede lograr prácticamente cualquier cosa, Arelon gozaba de gran prosperidad. No necesitas matarte a trabajar si puedes (o te gobierna gente que puede) conseguir comida, agua, salud y protección literalmente agitando los dedos. Casi toda la población se la pasaba adorando a la gente elantrina, deseando que la transformación les alcanzara y creyendo que el hecho de que las transformaciones se dieran sólo ahí era una prueba de que su tierra era sagrada y su gente el pueblo elegido.

Con ese planteamiento había para construir una historia muy interesante. Me habría encantado que se reflexionara sobre cómo se configuraría esa sociedad hipotética en la que, ya que el trabajo ha dejado de ser necesario al estar las necesidades cubiertas automáticamente, la población puede dedicarse a lo que quiera. Amén de que ser parte de la élite dominante y privilegiada es una mera cuestión de azar, nada de méritos o derechos de nacimiento.

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Pero la historia NO va de eso (¡ops!). Notad que he dicho hace diez años. Y es que el libro arranca justamente una década después de que todo eso se fuera al traste. De repente un día la magia dejó de funcionar y la gente elantrina se transformó en poco más que cadáveres vivientes: criaturas calvas y con la piel machada cuyas heridas nunca sanan, no sangran ni les late el corazón y no mueren aunque las cortes a pedazos ¡pero sí que sienten dolor y hambre! Así que la bendición se transforma en maldición: la gente a la que alcanza la transformación es confinada en Elantris, ahora una ciudad fantasma, acumulando más y más dolores y hambre hasta que no lo soporta más y se vuelve loca.

Eso plantea otra premisa muy interesante: ¿qué pasa cuando las deidades existen y son la base de un sistema político y social, pero repentinamente pierden su poder? Pero la historia TAMPOCO va de eso (¡ops!). Para ser justa creo Sanderson sí quería tratar esto. El problema es que no lo sabe hacer bien porque comete el error de meter infinidad de temas más. Y ya sabéis lo que dice el dicho sobre quien mucho abarca, ¿verdad?

Sanderson plantea que hubo una revuelta y, tras la matanza masiva de la gente elantrina, un gremio de mercaderes tomó el poder y se auto proclamó la nueva nobleza. Ahora hay un gobierno inestable y Arelon se enfrenta a la amenaza de una invasión por parte del imperio religioso Fjorden, que quiere subyugar todo el continente. Así que el nuevo príncipe de Arelon, Raoden, se casa con Sarene, la princesa de un país vecino, para formar una alianza contra el imperio. No obstante, Raoden es alcanzado por la Shaod (la transformación), declarado muerto y desterrado a Elantris. Y tenemos a un tercer personaje, Hrathen, un monje enviado por el imperio para intentar tomar el país mediante la fe, convirtiendo a la realeza y haciendo que juren lealtad al imperio, en lugar de con una guerra. La historia va rotando sus puntos de vista y la historia trata sobre las luchas de poderes y los tejemanejes políticos en Arelon.

En teoría suena genial, así que ¿qué salió mal? Que, como he dicho, Sanderson trata de meter un montón de temas y al final no trabaja bien ninguno. Las tres tramas entrelazadas no quedan como un conjunto que cuadra perfectamente pata componer una obra magistral sino que:

+ Los capítulos de Raoden son un peñazo y están petados de contradicciones. La más cantosa que se la pasan insistiendo en que la gente de Elantris no puede morir porque ya está muerta, que la única manera es quemar a la persona hasta reducirla a cenizas, con el dolor que eso comporta; por lo que si alguien tiene heridas horribles y está padeciendo ya un gran dolor y rogando por la muerte no se puede hacer nada, dejan a esa gente apartada para que no moleste mucho y ya. Pero luego aparentemente es mentira porque si le cortas la cabeza mueren en el acto. Y lo sabían porque uno de los jefes de las bandas de Elantris ejecutaba de esa manera. Pero lo peor es que no llevan a nada más que a rellenar páginas mostrar lo guay y carismático que es Raoden. He visto reseñas que se quejan de Sarene diciendo que es una insoportable Mary Sue, me extraña que nadie diga eso de Raoden porque la definición le pega muchísimo más:

– ¿Es especial y tiene una afinidad diferente con la magia? √

– ¿Todo el mundo lo adora y acaba apoyando y confiando en él? DESTRIPE Por eso logra unir a la gente de Elantris y que luchen por él cuando antes eran bandas de salvajes y, después, logra que la gente de Arelon lo acepte como rey a pesar de ser elantrino, cuando hasta ese momento odiaban a la gente elantrina y la trataban como apestada. FIN DESTRIPE

– ¿Resuelve el misterio de lo que ha sucedido y arregla todo cuando nadie en 10 años había sido capaz? √

– ¿Siempre tiene buenos planes para cualquier situación y acaba salvando a todo el mundo? √

– ¿Las mujeres que lo conocen terminan locas por él? √

– ¿Es un líder nato y al resto no les importa morir por él y su causa aunque ni siquiera se la explique? √

DESTRIPE ¿Acaba siendo un elantrino restaurado y, por tanto, mazo guapo y poderoso y casi inmortal al final y, además, lo coronan rey de la restaurada Elantris? FIN DESTRIPE

Vamos, que el tío es bueno en todo y muy noble y… por eso es unidimensional a más no poder y resulta un puñetero rollo leer sobre él. Lo único que merece la pena de sus capítulos es la información sobre la magia y la dan con cuenta gotas.

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+ Los capítulos de Sarene habrían molado si de verdad se hubieran empleado en describir los entresijos políticos de Arelon. Pero al final no se trata casi nada la caída en sí del sistema de Elantris y todo lo que supuso porque te lo cuentan de pasada. Bravo, Sanderson, esa era tu mejor baza para una novela sobre política y la despachas en un párrafo. Claro, ¿a quien le interesa explorar el desmoronamiento de un sistema político y una revolución brutal? Nope, nada interesante en absoluto.

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Y tampoco es que se traten demasiado los problemas actuales de Arelon. Mucho repetir que la situación es desesperada y que hay pobreza y puede que estalle una revuelta y hay lucha por el poder ¡y nunca se ve casi nada de eso! Por un lado dicen un par de veces que la esclavitud está fea y se ve a un par de personas pobres por la parte de explicar la situación, por el otro las intrigas por el poder se basan en reunirse a cenar y hacer fiestas en las que se cotillea sobre quién subirá al trono. Los planes de Sarene y el resto de conspiradores quedan en agua de borrajas y promesas vacías para quien lee.

Pero lo peor es el machismo de esos capítulos. Sarene es la típica pitufina que es gauy porque “es como un hombre”, o sea, que desprecia lo “femenino” como coser y prefiriere habilidades “masculinas” como luchar. Por esa razón los hombres la respetan y la tratan como una igual y a ella también le gusta más la compañía de hombres antes de que otras mujeres, porque claro, es que ella es especial, no como el resto de mujeres que son unas lerdas que sólo saben coser y coquetear y nunca dicen nada interesante. Oh, pero la pobre Sarene sufre mucho porque, a pesar de tener el honor de “no ser como las demás mujeres”, esa también es la razón de que los hombres no la miren como deseable y eso es terrible porque ¿qué mujer puede ser feliz y sentirse completa sin un hombre? Ser una reina poderosa y que la respeten mola, pero si nadie la babosea no se puede validar como mujer ni tener buena auto estima. Y, como no podía ser de otra manera, mucho ser una guerrera pero al final la tienen que salvar repetidamente los hombres.

Vamos, machismo rancio de toda la vida. Menos mal que Sanderson iba de rompedor. A ver si algún día esa significa hacer un mundo fantástico sin machismo, pero se ve que eso no se le ocurre a ningún “reinventador” de la fantasía. Oh, y los chiste de violación no son graciosos, Sanderson.

+ Los capítulos de Hrathen son los únicos interesantes, probablemente porque es el antagonista y único personaje que tiene matices y eso ayuda mucho. Al contrario que el dúo anterior, Hrathen no va de encarnación de la bondad y nobleza ni actúa únicamente en nombre de la justicia, sino que es consciente de que ha hecho y está haciendo cosas malas y eso lo marca y hace reflexionar, hasta el punto de que tiene una crisis de fe y se pregunta si está haciendo lo correcto. Además, sus capítulos son los únicos en los que se ven intrigas políticas bien llevadas: Hrathen sí conspira, espía, hace planes y alianzas, busca contactos y emplea artimañas. Lástima que destrocen su trama y personaje de mala manera al final. DESTRIPE Sí, me estoy refiriendo a que al final todo lo que hace sea por nada, ya que resulta que su emperador planeaba destruir y masacrar Arelon desde el principio. Se ve que eso de enviarlo allí era para matar el rato. Supongo que un emperador no tendrá otra cosa que hacer que mandar a sus agentes a misiones falsas, incluso proporcionándoles importantes recursos para dichas misiones, únicamente para reírse de ellos a sus espaldas. Y sobre el hecho de que se enamore de Sarene y por eso la salve. ¿Ein? No entiendo a qué viene eso ni tiene sentido. Podría haber decidido cambiar de bando tras hacer introspección y decidir que es lo correcto, especialmente tras ver que su emperador lo ha traicionado y sus creencias se han derrumbado. Eso habría sido una buena evolución. Tal como lo hace el libro queda como que al final se le ha ido la pinza y quiere que la chica guapa le haga caso. FIN DESTRIPE Pfff, me parece a mi que el peor enemigo de Sanderson es él mismo. Esta manera de sabotear su propio trabajo no es normal.

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No ayuda a todo lo anterior que la obra esté argumentalmente descompensada. Los primeros ⅔ del libro son demasiaaadooo leeentos y el último ⅓, para compensar, se pone vertiginoso y los eventos y revelaciones se suceden imparables, buscando el mayor impacto posible. No me convence esta táctica de guardarse todos los cartuchos para el final. Creo que es preferible una distribución mucho más equitativa para mantener el interés, porque durante más de la mitad del libro he tenido que obligarme a seguir y, si no fuera porque estaba decidida a terminarlo para reseñarlo, habría abandonado.

Además, algunas revelaciones están bien logradas, pero otras no tienen sentido, se sienten forzadas y están únicamente para crear impacto. Sorprender está bien, pero no porque algo sea una sorpresa significa que esté bien hecho. Es mejor algo predecible, pero coherente con la obra y lo presentado hasta el momento que algo inesperado que sea una sacada de manga. Varias veces me quedé pensando que pos vale, pero que no me importaba lo que me acababan de decir. DESTRIPE Como por ejemplo cuando de pronto sueltan en un par de líneas que el tío de la protagonista es en realidad un famoso pirata y adoptó esa identidad para hostigar al padre de la protagonista, que le arrebató el trono. Información que aporta nada porque el hecho de que el tío de la protagonista esté exiliado y se lleve mal con su hermano sólo se menciona de pasada. FIN DESTRIPE

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Y la solución final no me convence nada. Lo pillo, a veces las soluciones más imples son las correctas. Pero eso es demasiado absurdo que todo lo que se necesitara fuera pintar una ralla en el suelo. Es algo que se me ocurrió en cuanto se explica el funcionamiento de la magia y lo descarté por ser demasiado bobo y resulta que me quieren colar, como si fuera un gran descubrimiento y una revelación, que era así. Algo va mal si quien lee averigua en el acto la solución a un problema mientras que el elenco, que me quieren hacer creer que es inteligente, no se da cuenta en años. Y, para colmo, tras un montón de páginas desperdiciadas, Sanderson tiene el descaro de dejar cabos sueltos muy importantes, como lo que va a pasar con la amenaza del imperio Fjorden.

Seguramente leeré más obras de Sanderson, porque me chivan que en las siguientes mejora cada vez más y, si eso es cierto, creo que efectivamente puede ser el buen autor con fama justificada que se suele defender que es. Aquí apunta maneras y voy a pensar bien. Pero desde luego este libro necesitaría un replanteamiento y un buen pulido de estilo.

Sentencia

Un libro para entretenerse, pero ni es una obra de arte ni supone una revolución para la fantasía; es un típico libro de evasión y ya.