Reseña Damsel (Elana K. Arnold)

Una exploración de lo que hay detrás, y nunca nos mencionan, de los tópicos de cuentos de hadas

Lo primero: ¡estoy de vuelta!

No, el blog no ha muerto, simplemente me he tomado unas vacaciones. Ha acontecido no sólo una pandemia, sino que también me han ocurrido diversas eventualidades profesionales y personales que me han quitado mucho tiempo y agotado mentalmente. Escribir aquí debe ser una afición, no una obligación que deba forzarme a realizar; como se había convertido es lo último decidí tomarme un tiempo en el que leía lo (poco) que quería (y podía) sin necesidad de comentarlo, ¡pero aquí estoy de nuevo! ¡Y vuelvo con un libro que me apetece mucho reivindicar porque se ha convertido en uno de mis favoritos y el descubrimiento del año! Por lo tanto, aprovecho para hacerlo oficialmente mi recomendación para el #LeoAutorasOctubre.

Damsel sucede en un reino en el que existe una tradición que se ha mantenido desde la fundación del mismo (nadie recuerda la razón, pero tampoco la cuestionan): para poder ascender al trono el príncipe tiene que pasar la prueba de adentrarse en una tierra desconocida, derrotar a un dragón y traer de vuelta a una doncella de su guarida; dicha doncella será su reina y con ella tendrá un hijo que repetirá la historia. Es decir, Damsel es un cuento de hadas que emplea un tropo tradicional: el de la doncella en apuros (damsel in distress en inglés, que es el origen del título) guardada por un dragón; pero lo explora de forma subversiva, preguntándose por qué nos parece bien y hasta romántico que un hombre decida unilateralmente “rescatar” a una mujer esperando así “obtener derechos” sobre ella. ¿Qué tipo de hombre es el que hace eso y en qué situación queda la mujer? La respuesta es desagradable pero muy realista. Eso es lo maravilloso de este libro: bajo el barniz de la fantasía se asoman verdades incómodas y exploran realidades sórdidas.

La historia arranca como muchos cuentos, con el valiente y guapo príncipe Emory camino a la guarida del dragón para salvar a su doncella. En esa primera parte ya se empieza a intuir que el cuento va a ser muy diferente a lo esperado cuando, entre líneas, se de a entender, primero, que aunque a primera vista Emory parece el típico príncipe encantador, en sus pensamientos (sobre todo hacia las mujeres) y comportamientos hay algo que chirría con esa imagen principesca y noble; y, segundo, que si Emory está en medio de esa misión es porque su padre ha muerto… de sífilis por putero, merecido porque los puteros son escoria. Son las primeras pistas de lo que viene.

Tras eso la historia da un salto y nos encontramos donde terminan la mayoría de cuentos: el dragón ha sido derrotado y la pareja se dirige hacia su boda. Y emplea un punto de vista que raramente se utiliza aunque ella sea parte importante de la historia: el de la mujer en cuestión. Ama despierta en brazos de Emory sin ningún recuerdo de su vida hasta ese momento y sólo sabe lo que él le dice: que la ha salvado, está destinada a ser su reina… y que debe estar muy agradecida por ambas cosas. El cuento se vuelve cada vez más oscuro y perturbador desde ese momento. Ama, confusa y desvalida como está, es llevada (sin contar con su opinión ni consentimiento) por Emory a su reino: un lugar machista donde el único papel de las mujeres consistente en servir a los hombres y parir, y Emory espera que Ama desempeñe dicho papel sin rechistar porque para eso la ha rescatado.

«Ama looked carefully into the queen mother’s dark eyes. The woman before her was the only person who shared Ama’s past—a rescue from a dragon; a voyage to this castle; a marriage to a king. Ama listened.

Here is the truth,” the queen mother said, and Ama felt herself go straight in her chair, felt her spine tingle, felt the hairs on her body stand on end. “It is a king’s world in which we find ourselves, Ama. A woman, you see, is a vessel. And it is a vessel’s duty to be filled. […]”

Ama’s every nerve vibrated with the desire to stand up, shout loudly, and run away, […] away from the words the queen mother spoke. But she held her nerves together […] and she said, “I am listening, Queen Mother.”

Good,” the queen mother responded. “Listen more. Because, Ama, you are no ordinary woman. You are a damsel, rescued from a dragon, and destined for a king. As I was, and as your future son’s wife will be, as well.”

[…] A chill ran across Ama’s skin and her palms were slick with sweat.

[…] You are important, Ama. You are special, for you alone can bear the prince to come. No one else. Only you. Only the king can plant the seed, and only you can grow it. It is a unique privilege. A unique duty. To create a king! What more, dear girl, could a damsel hope for?”

But Queen Mother,” Ama asked, managing to keep the tremor from her voice, “surely we are more than just the men we serve. What were we, before we were taken by dragons? Before we were rescued by men?”

That is a dangerous question, dear heart,” the queen mother said. “[R]ather than asking questions […], Ama, your time could be much better spent learning how to please your king, and preparing yourself for the wedding […]. Acceptance, Ama. That is woman’s greatest strength, you know. The power to accept that which must fill her.”

The queen mother blurred in Ama’s tears, and Ama looked down […] wanting for nothing, questioning nothing.»

Como resulta obvio, este no es un lindo cuento de hadas para pasar una agradable tarde de lectura, sino uno de esos libros que sufres al leer porque te revuelven por dentro. Es una historia introspectiva que muestra con crudeza el sufrimiento de Ama, que trata de aclarar el misterio de su pasado mientras sobrevive atrapada en un entorno que la sofoca y anula como persona. Por si alguien aún lo dudaba: sí, este es un libro sobre machismo y violencia de género. Contiene maltrato físico y psicológico, acoso, crueldad animal, agresiones sexuales y menciones de auto lesiones y suicidio; amén de que la trama es angustiosa y desesperanzadora. Pero si tienes estómago para soportar lo anterior recomiendo encarecidamente su lectura, ya que muestra una relación de maltrato de forma realista, con respeto y en clave de denuncia. Nada de quitar hierro, justificar o hasta romantizar comportamientos tóxicos (algo tristemente común). Además, prácticamente hasta el mínimo detalle tiene un significado o está puesto para reforzar el mensaje del libro, que, con gran maestría, ejemplifica y critica la forma misógina en que actúa un hombre que cree que las mujeres son un objeto, en este caso que una mujer es suya porque “se la ha ganado” al salvarla (algo que él repite todo el tiempo, pero los pensamientos de Ama nos dejan claro que, en lo que a ella respecta, no sentía que necesitara ser salvada y desde que conoció a Emory se siente menos a salvo que nunca).

Si bien el libro es duro, el final es esperanzador, dando a entender que, aunque requiere mucho esfuerzo y valor, negarse a aceptar una relación de maltrato es necesario. Y que liberarse a una misma y cuestionar un sistema injusto en lugar de seguir bajando la cabeza es el primer paso del cambio.

Eso sí, la historia es bastante previsible. El giro de tuerca final se ve venir casi desde el principio, las pistas están ahí y no son sutiles precisamente. Pero, en cualquier caso, sospechar la verdad no me estropeó para nada la experiencia; al revés, la hizo mejor porque conforme leía intuía muy bien toda la historia chunga que había detrás de la “bonita” tradición de salvar doncellas.

Mensajes y partes muy interesantes a destacar de la obra:

El fiel retrato que se hace del perfil y acciones de un maltratador

Emory desde el primer momento se perfila como un machista que cree que tiene derecho a todo y las mujeres son objetos a su disposición que, encima, deben estar muy agradecidas con esta posición y con todo lo que él decida (sin preguntar). Por ejemplo, no es casual que la primera palabra de Ama sea «no» y él proceda a ignorarla. Desde esa primera interacción Emory procede a explicar lo que va a pasar (se van a casar y ella va a ser su reina y tener a su hijo) sin tener en cuenta en absoluto lo que pueda querer o pensar Ama.

«He had said something like that before, when first she came to consciousness in his arms—You are my destiny, and I am yours.

Ama did not know how to respond. […] Do I have no say in this matter?»

Y se enfatiza como a Emory le gusta que se sometan a él y le supliquen para así sentirse superior, algo que muy típico de maltratadores, por cierto. Como percibimos bien pronto, lo que él hace por Ama es para que ella le esté agradecida y dependa de él. Cuando Ama no responde a sus expectativas se muestra desde confuso hasta enfadado. Por ejemplo, en un momento dado Emory le hace a Ama cumplidos no pedidos, diciendo que está contento de que su doncella sea hermosa, ella le dice que no le interesan los halagos y él se sorprende e irrita porque había asumido que ella tenía que estar feliz (e imperdible el detalle de que él admira que es guapa, en palabras del propio libro, como si estuviera evaluando ganado). Cada vez que Ama hace algo que a él no le gusta o se sale de su papel Emory la “pone en su lugar” ya sea con paternalismo o hasta con maltrato.

«“[…] You see, Ama, it is for men to create. It is for men to decide. It is for men to speak. It is your place to listen, and follow, and gestate. And those are no small things! For without women to listen, how would the men’s words be heard? Without your fertile womb, how could my son hope to grow? You are important, Ama. Desperately important. But do not overreach.”»

Porque él es el héroe del cuento y exige ser tratado como tal, es su privilegio como hombre y príncipe ¡y sus privilegios masculinos no se tocan!

«“Do you not see how lucky you are to be freed of that dragon? […] I saved you [a]nd I brought you here to be a queen. You, Ama, were nothing until I lifted you. Until I took you from that place. I am a hero, Ama. A savior. I am a king. And I demand you treat me as such!”»

Pero ojo porque Emory no es un monstruo completo: puede ser agradable, atento y tener detalles con Ama… mientras está contento y/o Ama se comporta según su gusto. Y también hay veces que se disculpa, si bien con el interesante matiz de quitar hierro a lo que ha hecho siempre pasar una parte de la culpa a su víctima. Ejemplos:

1) Está muy mal que te haya humillado y/o maltratado físicamente, lo siento muchísimo, PERO ten en cuenta que tú también me has provocado.

2) Perdona por haberte agredido sexualmente, PERO tienes que considerar que estaba borracho y tú llevabas un vestido muy sexy.

Así, Ama siente esperanza sobre que todo va mejorar, que a lo mejor ha sido un momento puntual malo, pero puede ser feliz con Emory… sólo para que vuelva a haber otro incidente y el círculo se repita.

El retrato que se hace de un maltratador y su modus operandi es magistral, realista y muy necesario, porque demasiadas veces cuando se representa a maltratadores en ficción se los pinta como a monstruos completos sin ninguna cualidad redentora. A veces, para empeorarlo, como contraposición a los “galanes”, que también son unos maltratadores tóxicos, pero se arrepientes y disculpan y hacen cosas por la chica. Esto hace que luego en la realidad no se identifique correctamente a maltratadores porque “los pobres no son siempre malos, también tienen buenas cualidades y un ‘verdadero maltratador’ no las tendría, ¿no?”.

Las reacciones y sentimientos de una víctima de maltrato

Se muestra muy bien la montaña rusa emocional que vive Ama, cómo el maltrato va afectándola y sus reacciones:

1) Ama ya desde el principio nota señales de alerta, pero no es capaz de identificarlas correctamente ni actuar al respecto. A fin de cuentas se acaba de despertar sin saber nada de su pasado y Emory dice que es su salvador y la está ayudando. Aunque no está a gusto con él, al llegar al reino le pide que no la abandone y, poco después, se alegra de volver a encontrarse con él. No es porque Emory le guste, sino que está confundida y asustada en medio de un lugar y situación desconocidas ante las que se encuentra totalmente indefensa. En ese contexto Emory es la única cara conocida, así que prefiera agarrarse a la familiaridad porque es la única estabilidad que tiene en ese momento.

2) Después de sufrir una agresión sexual, Ama insiste en negar lo sucedido y decirse que Emory es buena persona. Alguien machista podría haber usado esto como excusa para decir que Ama en realidad ha disfrutado, pero aquí se muestra a la perfección que es un mecanismo de defensa: la pobre no es capaz de asumir lo que ha pasado, así que trata desesperadamente de convencerse de que no ha sido para tanto. Después se nota que tiene actuaciones como tensarse cuando él la toca y siente el impulso de retirarse; además, empieza a tener ataques de nervios y repentinas lloreras “inexplicables”.

3) Cuando Emory la manosea o besa sin permiso, que es un típico comportamiento que se romantiza mucho en ficción, aquí se muestra con crudeza lo que de verdad piensa una mujer en semejante situación: Ama está asqueada y asustada y se queda rígida tratando de evadirse mentalmente y rezando para que todo acabe rápido y la situación no pase a más ni le hagan más daño del “necesario”.

4) En un momento dado Emory la somete a una humillación pública para enseñarle quién manda: pone a Ama una correa al cuello y la “pasea” por los jardines y el castillo como si fuera una perra para “entrenarla”. Ama es consciente de que físicamente podría quitarse el collar, pero tiene demasiado miedo a lo que pueda pasar si se revela más en lugar de aceptar el castigo (han amenazado con matar a su mascota Sorrow delante de ella).

«Pawlin said […] “[Y]our damsel prize is every bit as lovely as the legends told she would be.”

[…]

Lovely,” Emory said, “yes. But obedient… perhaps, no. Not yet.”

[…]

Please, my king,” Ama begged. […]

Emory bent and retrieved Sorrow’s leash from where Ama had laid it aside. He wrapped the golden chain around his fist—once, twice, three times—and walked slowly to Ama’s side.

Sorrow growled low but fierce, and Ama dug her fingers into the kitten’s scruff, her manner of telling the animal to silence.

Emory’s gaze went to Sorrow, went to Ama’s white knuckles clutching the animal’s fur. His eyes narrowed, and for a flash Ama saw how much Emory would like to kill her Sorrow.

[…]

Emory’s free hand took the leather collar, attached to the end of the chain, and drew it around Ama’s neck.

[…]

By the time they neared the castle’s entrance, Ama had stopped pleading for Emory to take her off the leash. Her own hands could undo the buckle, that was true, but though that thought passed fleetingly through Ama’s mind, she dismissed it immediately.»

Y es que este libro sirve de recordatorio sobre que no es fácil defenderse ni escapar. Siempre que hay maltrato, y sobre todo en el caso de agresiones sexuales, viene escoria machista a cuestionar a la víctima por no haber huido antes o no haberse defendido (críticas al maltratador y/o violador ya tal). Me gustaría ver qué haría esa gente si viviera en esa situación de ansiedad por lo que pudiera pasar, sabiendo que no tienen a penas posibilidades de ganar y puede ser peor si se resisten; o qué pensaría si no tuviera ningún medio, ningún lugar al que ir, nadie a quién acudir y encima la sociedad estuviera predispuesta a culparles y ponerse de parte del maltratador. Eso es exactamente lo que le pasa a Ama: no tiene recursos, no hay nadie que la ayude y sabe que si hace algo como intentar escapar o comportarse de forma “inapropiada” (o sea, salir de su papel de mujer-florero) habrá consecuencias que pueden ir desde humillaciones y encierro hasta violencia física contra ella o su mascota.

También se ve cómo, ya desde el principio, Ama se va anulando mentalmente por miedo a las posibles represalias o para lograr disfrutar de alguna pequeña ventaja que haga su vida un poco menos miserable, pues al ser el proveedor absoluto, Emory usa esto como un mecanismo de chantaje y control sobre Ama. Su actitud es tal que: como te has portado bien te voy a conceder que tengas una mascota y que te puedas dedicar a ese pasatiempo que tanto te gusta; no obstante, ten en cuenta que son gracias que te he concedido. Si dejas de tenerme contento es posible que me deshaga de tu mascota y decida que no tienes derecho a hacer nada más que las labores oficiales.

«“Please,” said Ama, knowing […] that this was the right way to get what she needed. She made herself seem small and turned her hands palms-up, in supplication rather than demand. “Please, [l]et me keep it as a pet.”

Emory looked as if he might relent, though he said, “Animals like this don’t make for pets, Ama. Better to let Mother give you one of her cats […].”

No,” said Ama, but it came out too strong, she could tell, by the way Emory’s face closed to her. She tried again. “Please,” she began, for he had liked that word. “Please.”»

«“ […] Surely you would not deny me a taste of your sweetness […] after the favors I have given you?”»

La ansiedad, reacciones y pensamientos de Ama reflejan un realismo inmenso. Y la historia jamas la juzga porque tiene muy claro de quién es la culpa y nunca es de la víctima.

La estratificación social y los privilegios de las clases altas

Pese a que es indiscutible que Ama está atrapada en una situación de maltrato, igualmente queda claro que por su posición privilegiada (es la prometida del príncipe, situación que otorga importancia aunque no poder directo) está mejor que otras mujeres. A otras las pueden violar y maltratar impunemente, pero a ella no porque hacer eso sería una forma de faltar el respeto al príncipe (ya se sabe, no se respeta a la mujer sino los derechos del hombre que hay detrás) y porque al ser nobleza la gente plebeya le debe pleitesía. Tampoco la castigan por un “delito” (entre comillas porque los delitos tipo “no puedes hacer Z, por mucho que sea un comportamiento totalmente inocuo, porque lo dice la costumbre/religión” no lo son para mi pero bueno) que para cualquier otra persona habría supuesto una mutilación como castigo por su herejía, pero a ella se lo dejan pasar porque “la reina no puede estar mutilada”. Además, obviamente como noble Ama no tiene que trabajar y tiene acceso a lujos y comodidades, al contrario que las mujeres criadas o campesinas. O sea, dentro de su clase social Ama está indiscutiblemente peor que los hombres, pero a la vez está mejor que las mujeres y los hombres de clases inferiores.

Por poco e indirecto que sea su poder, Ama aprende a ostentarlo y lo usa a su conveniencia. Por ejemplo, cuando una criada le dice que no debe salir y Ama contesta que siendo la futura reina una criada no tiene derecho a decirle qué hacer. O en un momento dado en que unos guardias acosan a Ama y ella les dice que es la doncella real, por lo que son obligados a disculparse. Así Ama se salva, pero lo que les recriminan no es que hayan acosado a una mujer, sino que han acosado a una noble y eso no puede ser, si Ama hubiera sido una plebeya es muy posible que la hubieran violado y ahí no habría pasado nada. Ama está oprimida por ser mujer, pero privilegiada por su clase social. Y me encanta que esto quede claro porque, increíblemente, hay gente lo bastante imbécil como para decir que el machismo no existe porque existen mujeres burguesas que viven bien mientras hay hombres obreros explotados en una mina (nunca he conocido a un hombre que dijera eso y él fuera minero, más bien son tíos que se dedican a subir vídeos a YouTube mientras su madre les hace un bocata).

Lo de ocuparte tú también de tu prole un rato no lo ves, ¿no?

El único pero que le pongo es que, siendo como es una novela en la que la crudeza se retrata de forma explícita, me gustaría se dejara de eufemismos absurdos y dijera «pene» cuando tiene que decirlo. Evitar la palabra me parece un puritanismo absurdo cuando luego se habla con naturalidad de temas sórdidos. Por culpa de este libro no voy a poder volver a mirar igual la palabra yard.

El cuadro The 2000 Yard Stare, del artista bélico Thomas Lea (que dio nombre a esa mirada característica de víctimas de estrés postraumático,) ahora tiene un doble sentido doblemente traumático para mi.

Sentencia

Una obra poco agradable, pero muy necesaria en un mundo en que la violencia contra las mujeres es pandemia, pero se siguen romantizando y justificando el machismo y el maltrato.

PS: Leo que mucha gente se queja sobre que este libro no debería ser catalogado como YA por los temas que trata. No estoy de acuerdo por dos razones. Primera, en muchos libros YA se ven machismo, maltrato, acoso y hasta violencia sexual; lo que ocurre es que en esos otros libros le quitan hierro al asunto tratándolo como si fueran comportamientos normales, sin importancia o hasta románticos (ahí está After sin ir más lejos, que ahora mismo está en cines y presenta una relación igual de toxica y más violenta que la que se ve aquí), mientras que este libro sí trata el tema de forma realista mostrando cómo se siente la víctima y las secuelas que tiene. Segundo, ¿desde cuando la adolescencia no puede ver temas duros? Es importante que los vea para aprender a reconocerlos y ser consciente de la gravedad que tienen. Que hay mujeres (y me refiero a muchas) que tardan años en darse cuenta que sufrieron o sufren maltrato o violaciones porque creían que lo que sucedía era normal y si se sentían mal al respecto era culpa suya.