Queja Marcelino pan y vino (José María Sánchez-Silva)

Hay clásicos injustamente olvidados, pero este haríamos muy bien en olvidarlo

Este libro en sus tiempos fue una lectura obligatoria en mi país (España) y mucha gente lo alaba aún ahora, pese a haber caído un poco en el olvido. Tras leer el libro en cuestión sigo preguntando por qué. ¿La mayoría de la gente que ama esta historia ha visto en realidad la película y esta es mucho mejor? Podría ser, es uno de esos casos en que la película se hizo más famosa que el libro. No la he visto así que no puedo juzgar; este artículo se refiere exclusivamente al libro. ¿Es porque el escritor era colaborador fascista y luego estos le dieron bombo y premios a dedo por sus mensajes católicos (ya se sabe que la que hubo en España era una dictadura militar y religiosa)? Me creo más esa teoría, ya que si esto es lo mejor que este hombre puede escribir la única razón por la que podría tener el premio Andersen y el Premio nacional de literatura es puro enchufismo. Gloria Fuertes o Ana María Matute le dan mil vueltas. A continuación explico por qué.

La primera mitad del libro es aburrida sin más. La historia va de un niño huérfano que es abandonado de bebé a las puertas de un convento de franciscanos y se cría allí… pero la trama arranca contando cómo llegaron los franciscanos que crían a Marcelino al sitio y fundaron el monasterio. Esta parte ocupa varias páginas y, en realidad, no tiene ningún interés porque no afecta a la historia como tal; es un mero preludio que aporta información irrelevante para el desarrollo posterior. ¿Os imagináis que antes de empezar la trama propiamente dicha de, por ejemplo, Cenicienta se dedicaran a contarnos cómo el padre y la madre se conocieron y a describir su trabajo por la cara? Tiene hasta mérito ser capaz de meter relleno y aburrir en tan pocas páginas.

Cuando encuentran a Marcelino y lo adoptan, comenzando ¡por fin! la historia como tal, no es que mejore la cosa. Tal vez si las escenas estuvieran construidas sería interesante porque se mostraría el día a día del lugar y las relaciones entre los personajes y serviría para desarrollar sus personalidades. Austen es prueba de que las novelas sobre lo cotidiano pueden ser muy divertidas y entretenidas. Pero no, Sánchez-Silva desconoce la famosa regla de oro de la literatura de mostrar en lugar de contar. Menos un par de diálogos y escenas sueltas todo se cuenta por encima de forma desangelada (problema que se mantiene también en la segunda mitad, pero en esta es más evidente). Me sentía como si estuviera leyendo un resumen del libro en lugar del libro en sí.

La segunda mitad es cada vez más chunga y espeluznante, y no es un cumplido porque no era lo que el autor pretendía. Su objetivo era que la historia resultara muy dulce y transmitiera un mensaje de ternura, inocencia y amor cristiano; y eso hace que todo resulte aún más retorcido y perverso, al menos en mi caso, porque veía cómo me contaban algo horrible como si fuera muy bonito. Por cierto, a partir de aquí va a haber SPOILERS porque necesito explicar lo que pasa en la segunda mitad y el desenlace para razonar mi afirmación anterior. Seguid leyendo bajo vuestra propia responsabilidad.

En la segunda mitad del libro resulta que un día Marcelino sube al desván del convento y se encuentra con un crucifijo tallado en madera a tamaño real. El niño le pregunta a la talla si tiene hambre y le ofrece un trozo de pan, momento en que sucede un milagro aunque yo lo llamaría esquizofrenia: la talla de verdad coge el pan y se lo come. Desde ese momento Jesús y Marcelino se hacen amigos y Marcelino va a verlo para llevarle comida y hablar con él cada vez más a menudo.

Lo cierto es que hubiera sido muy interesante explorar la idea de que Jesús es en realidad su amigo imaginario. ¿Sabéis que en situaciones de aislamiento y/o supervivencia es normal tener la sensación de que hay otra u otras personas a tu lado? Se llama el Fenómeno del tercer hombre o de la presencia percibida, por si a alguien le da curiosidad; hay quien ha estudiado que puede ser justamente la causa de las “visiones divinas” que tenían ascetas y, en varias culturas antiguas (incluida la cristiana), era común pasar por una suerte de rito consistente en un periodo de soledad y hasta sacrificio físico para inducir así esta suerte de contacto divino (¿os suena la historia de Jesús 30 días solo y ayunando en el desierto?). #ConocimientoGratis No obstante, aunque en esos momentos extremos es más común, ese fenómeno de presencia puede llegar a manifestarse en cualquier momento cotidiano cuando la persona está sola, siendo más común en la infancia. Justamente se relaciona con la tendencia de la infancia a crear amistades imaginarias. En esta historia tenemos a un niño muy solitario que ha sido educado para creer en Dios y ser muy religioso (sí, la gente creyente tiende a asociar esa presencia percibida con ángeles de la guarda o Dios), así que no sería tan raro que creyera que habla con él. Y es curioso que hasta el propio libro da a entender inintencionadamente que efectivamente Jesús es un amigo imaginario y todo pasa en la imaginación de Marcelino: cuando Marcelino se mancha con la sangre de Jesús al tocarlo (que gore es la religión cristiana cada vez que lo pienso, tenemos de símbolo a un cadáver sanguinolento colgado de un instrumento de tortura) luego dice que las manchas han desaparecido mágicamente, un par de veces que los frailes ven a Marcelino en una de sus charlas con Jesús en realidad lo ven hablando solo y Jesús nunca (que se muestre en el libro) sabe más de lo que Marcelino sabe personalmente, así que nunca le puede resolver dudas. Esto último es la prueba de fuego para supuestas visiones y presencias paranormales: si de verdad estuvieras viendo algo más que un producto de tu mente, esa persona o lo que sea que ves debería poder tener conocimientos y habilidades que tú no, de lo contrario es que es una creación de tu propia mente y sólo sabe o puede hacer hasta donde tú porque literalmente es una proyección tuya.

Si lo anterior hubiera sido lo que el libro plantea tendríamos una historia aburrida y pobremente escrita, pero sorprendentemente realista y bien construida sobre un niño religioso que, en su inocencia y soledad, piensa que habla con Jesús.

Pero por supuesto, no es lo anterior lo que plantea el libro. Según el libro de verdad Marcelino es capaz de hablar con Jesús a través de la talla que cobra vida. Y ahí es donde empieza lo aterrador y enfermizo. El libro te repite que Jesús como todo benevolencia y amor, tratando de transmitir el mensaje de que debes creer en él y dejarte abrazar por su cariño. Bueno, pues en ese caso ateísmo en masa ya, porque cuanto más tiempo pasa Marcelino con Jesús y más se deja envolver por su “amor” más distanciado de la realidad y consumido está el niño: deja de jugar e interactuar con su entorno y lo único que hace es pensar en Jesús y en volver a verlo como si fuera una droga. Y, para más inri, mientras pasa lo anterior parece que Jesús está cada vez más fuerte: al inicio a penas dice unas pocas palabras y come la comida que le ofrece Marcelino lentamente, mientras que por el final se baja de la cruz y es capaz de moverse y hablar largo rato. En el desenlace, con el niño totalmente absorbido y obsesionado con conocer a su madre y a la madre de Jesús (como es lógico en un niño huérfano, Marcelino tiene curiosidad por su madre), ya que Jesús en las conversaciones no ha dejado de decir lo maravillosa y amorosa que es una madre (lo que podría contar perfectamente como adoctrinación, porque es alimentar sin cesar e idealizar el deseo de un crío), Jesús le pregunta a Marcelino qué desea ya que lo ha servido muy bien. En ese momento Marcelino, en un estado que se describe como medio catatónico (repelús incrementándose en toda esta escena, de verdad), dice que le gustaría ver a su madre. En ese momento Jesús asiente con toda su dulzura y amor infinitos y… lo mata.

Sí, habéis leído bien.

Os dejo un momento para que lo asimiléis. A mi me costó.

¡¿COMOOORRR?!

¿Jesús es una especie de monstruo vampírico que, usando la trampa de la bondad, se alimenta de la fe y energía vital de quien crea en él y se entregue a su amor hasta matar a la persona o qué? ¿Ese es el dulce y hermoso mensaje cristiano que quiere transmitir el autor? ¿Asesinar a un niño es un milagro y una manifestación de amor divino?

Y el final es el colofón total a lo anterior, con el niño muerto y los frailes (que habían estado espiando la escena anterior) llorando… de felicidad porque han visto un milagro. Lo de que un pobre niño de 5 años con toda la vida por delante y al que, en teoría, querían muchísimo esté muerto ya tal. Además, los frailes lo usan como excusa para predicar el milagro y atraer a una multitud. A mi se me revuelve todo al pensar en un montón de gente celebrando eufórica alrededor de un pobre niño muerto porque ahora tienen un nuevo santo y mártir. ¿Qué tenía el pirado del autor en la cabeza para pensar que puede haber algo remotamente hermoso en semejante situación y narrarla como si fuera maravillosa?

El autor celebrando y ensalzando el gran acto de amor divino que es matar a un niño.

Yo leyendo lo anterior.

Yo leo esto de pequeña y acabo traumatizada y negándome a acercarme a ninguna talla de madera de Jesús. Eso y gritando horrorizada al escuchar la famosa frase de Jesús: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.», porque pensaría que era una trampa asesina, tal cual.

Y no, no me he ensañado contra el libro por ser de temática religiosa siendo yo atea. Soy capaz de disfrutar libros con unas ideas totalmente opuestas a las mías cuando están bien escritos y/o la historia es interesante; y me irritan los libros que simplemente son una excusa para soltar moralina incluso aunque esté de acuerdo con la idea que defienden. El problema es que este es un libro con moralina (absolutamente enfermiza y aterradora) y que además es cutre literariamente.

Pero sí, si esto es lo que entiende la gente creyente por la infinita bondad de Dios y considera que la moraleja es que se debe creer en él y dar la vida de lado como si no fuera nada, que eso es un acto muy hermoso, ¡gracias a Dios que soy atea!

Sentencia

NO es para la infancia a menos que pretendas traumatizarla. Sólo lo recomiendo si quieres un ejemplo de que no hacer ya sea a la hora de narrar o a la de predicar.

PS: Por cierto, he encontrado varias reseñas que no dejan de hablar de la ternura y sensibilidad que muestra el niño. No se qué libro habrán leído o si en realidad han visto sólo la película, porque el Marcelino del libro mas bien tiene una vena sádica y se divierte torturando y matando a los insectos, lagartos o pequeños roedores que atrapa; incluso en un momento dado se cuenta que al único niño que conoció brevemente porque pasó con su familia por el monasterio, le enganchó una pinza de la ropa en la nariz y tiró hasta hacerlo llorar. Tras eso se entiende que el niño en cuestión únicamente intercambiara un par de palabras con Marcelino en todo el día. Si alguien quiere una historia que de verdad vaya sobre infancia tierna, inocente y sensible mejor que lea Heidi.

3 comentarios en “Queja Marcelino pan y vino (José María Sánchez-Silva)

  1. Y yo pensando que ‘Marcelino pan y vino’ era una película de Joselito de toda la vida de Dios y ahora resulta que es una novela, JAJJAJAJA. Podía vivir sin esa información, y más sabiendo (por lo que cuentas) que la novela es una mierda XD

    Recuerdo ver la película de pequeña en Cine de Barrio, pero sólo visualizo el final y poco más (¿en esta película cantaba Joselito?). Y recuerdo que me gustaba. También te digo que estaba apuntada en un cole de monjas y rezaba todas las noches pa’ contarle mi vida a Dios y pedirle cosas que luego no me daba. Luego llegué al pensamiento crítico en la E.S.O. y salía atea perdida de ese colegio.

    Aplaudo tu valentía, yo no podría haberme leído este peñazo xD

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    • Pues fíjate que yo no conocía la película hasta que al buscar otras reseñas del libro me salió en el buscador. La verdad es que no he necesitado mucha valentía para leer el libro porque lo único bueno es que es muy corto y te lo lees en una tarde, pero igual recomiendo que se haga otra cosa esa tarde. No entiendo tanta reseña positiva, este libro igual valdría como relato de terror pero como ejemplo de que Dios es amor… En fin.

      Gracias por comentar.

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