Reseña Yuri!!! on Ice (Sayo Yamamoto)

Tampoco tiremos cohetes

Yuri!!! On Ice ha sido uno de los animes más comentados de la temporada de otoño.  Se trata de un anime de patinaje artístico sobre hielo en el que, según leía en comentarios a través de Twitter, se ponía en el centro del hilo argumental una relación romántica bastante clara entre dos chicos que surgía, además, de una manera espontánea. Como no podría ser de otra manera, me picó la curiosidad y me puse a verlo para comprobar si era cierto.

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Empecemos por el argumento. Yuri Katsuki es un joven patinador sobre hielo que, tras una competición en la que queda en último lugar, decide volver a su ciudad natal. Un buen día, y de buenas a primeras, se encuentra allí mismo con Viktor Nikiforov, una leyenda del patinaje artístico y al cual Yuri siempre había admirado, dispuesto a convertirse en su entrenador después de haber visto un video de Yuri patinando (sí, el argumento comienza siendo poco creíble). A partir de ahí, Yuri, junto con su entrenador Viktor, vuelve a competir mientras la relación entre ambos chicos se va estrechando.

Aunque, siendo realista, está lejos de ser una obra de arte, en general el anime se me ha hecho ameno. Tengo que confesar que a mí, personalmente, me aburren los animes de deportes (a pesar de que en la vida real me encanta el deporte 😜) porque los veo muy repetitivos y predecibles, pero con éste no me aburrí ni se me hizo pesado, y eso se agradece.

Los personajes están bien individualizados y cada uno de ellos compite atendiendo a sus propias motivaciones, unas más normales y sanas, y otras no tanto (ejem). Cuando está en la pista, cada personaje va soltando un rollo a veces infumable sobre lo que va sintiendo, reflejándolo a su vez en cada movimiento de su actuación, lo que provoca una conexión que puede llegar a ser hasta bonita, pero otras veces se da una especie de sentimentalismo exagerado que no produce un buen efecto y roza la parodia. Supongo que se intenta reflejar la pasión de los personajes por lo que hacen en la pista pero no siempre funciona.

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Después de estas consideraciones generales, vamos a quid de la cuestión y centrémonos ya en la relación de Yuri y Viktor. Después de verlo, creo que este optimismo y estas buenas críticas de las que hablaba están justificadas en parte pero, desde mi punto de vista, sigue teniendo pegas.

Tiene un punto fuerte. Al principio me daba la sensación de que Viktor estaba siendo demasiado invasivo con Yuri, y ya me temía que iba a ocurrir lo de siempre: una relación tóxica en la que uno acosa al otro pero que todo el mundo ve guay porque a ese otro supuestamente le gusta en el fondo, todo mezclado con fanservice a porrillo. Pero no. Conforme avanza la trama te vas dando cuenta de que Yuri siente lo mismo que Viktor y lo va exteriorizando de manera que al final queda una relación bastante equilibrada y muy recíproca. Especialmente me parecieron tiernos esos gestos espontáneos de cariño tanto de Viktor hacia Yuri como de Yuri hacia Viktor (confieso que hay escenas en las que notaba que me derretía de ternura XD). Es decir, huye de la toxicidad extrema a la que nos tiene acostumbradas el yaoi o el shounen-ai (aprovecho para invitaros a echar un vistazo a las reseñas de Sekaiichi Hatsukoi, Junjou Romantica y You’re my Loveprize in Viewfinder hechas por mi compañera Selenita para comprobar dónde estaba el listón y cómo, en comparación, este anime parece genial).

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El punto débil, en mi opinión, sería el siguiente. Aunque me ha parecido una relación romántica de manera inequívoca,  tiene un error que para mí es muy importante: en ningún momento esa relación de amor se hace “oficial” de manera explícita. Es decir, para mí habría tenido muchísima importancia que se hubiera dicho, en voz alta, sin medias tintas, sin ningún margen para la interpretación, que eran pareja. Cuando había alguna escena en la que de alguna manera dijeran que podrían ser pareja, siempre se hace con un matiz humorístico, en ningún caso serio o como si fuera algo sin importancia.

Sin duda, es un paso adelante que se traten estas relaciones con esta espontaneidad pero, lo dicho, necesito que sea más explícito, que “sea dicho”, no mediante suposiciones, gestos, aunque estos sean clarísimos. Necesito que las cosas sean llamadas por su nombre, y es eso precisamente lo que sigo echando en falta, romper ese tabú.

Para concluir, me ha parecido un anime aceptable. En cuanto a argumento no está nada mal (sin pasarse, no obstante). En cuanto al tratamiento de la relación de amor entre los dos chicos, como vengo diciendo, hay igualmente mucho margen de mejora, pero sin duda es mejor que otros que tratan el tema y, por lo tanto, es un pequeño avance.

Reseña A Tres Metros Sobre el Cielo (Federico Moccia) – Parte 2

¿Por qué odias tanto a las mujeres, Moccia?

⚠Contiene muchos spoilers⚠

Continuamos con esta obra cumbre de la literatura universal.

Como decía en la primera parte de la reseña, Moccia está convencido de que sus personajes masculinos son muy graciosos, muy ingeniosos, muy simpáticos y muy guays. Por contraste, tengo el firme convencimiento de que cree que las mujeres somos un conjunto de cabezas huecas que no nos enteramos de nada y que en lo único en lo que pensamos es en noviOs, en ropa y en estar guapas, pues en eso se basaban la grandísima mayoría de las conversaciones que mantienen los personajes femeninos.

Por otro lado, ellas son tratadas en función de su físico. Parece que no se puede resistir a que cada vez que describe a una mujer dice si es guapa o fea, o está gorda o no, acompañado de otros comentarios enormemente sexistas, dando igual que sea una de las chicas de la trama principal u otra que salga esporádicamente.

Este trato también lo reflejan sus simpatiquísimos personajes, que tratan a las chicas de la misma manera que el autor. Ninguno de ellos trata a las mujeres como iguales. Por lo general, las tratan con prepotencia, con un aire de superioridad asqueroso. Y, cómo no, hay una normalización brutal de todo esto. Insisto, no hay ni ápice de crítica a estos comportamientos sino todo lo contrario: lo describe como si fuera todo divertidísimo.

En esta entrada voy a poner algunos ejemplos concretos para que os hagáis una idea general del nivelazo y, para terminar, haré una breve referencia al final.

La fiesta donde surge el amor entre las dos parejas principales

Ambas parejas se conocen en una fiesta donde Step y sus amiguitos se colaron y estuvieron haciendo cosas muy divertidas: robarles a los invitados, acosar a las chicas, tirar comida a mala hostia a los invitados para hacerles daño, romper jarrones, cargarse el mobiliario, etc.

En este idílico contexto es donde Pallina y Pollo, la mejor amiga de Babi y el mejor amigo de Step, se conocen y de una manera extremadamente romántica: mientras él le robaba el dinero del bolso y se burlaba de ella. Pallina, cuando por fin consigue que se lo devuelva  ya desvalijado, en lo primero en lo que se preocupa es en esconder un tampón que aún estaba dentro del bolso porque… ¡vaya a ser que lo vea el chico! SOCORRO, UN TAMPÓN, ESCÁNDALO. Si te lo ve, no le vas a poder gustar al chico que te acaba de robar, Pallina, ¿cómo se te ocurre? ¡Qué humillación que un chico vea que tienes un tampón en el bolso! El chico se ríe y le dice que si tiene la regla no la invitará a cenar ni nada porque si no luego… k asen? ajjjaja k s ase kn una tia si no es foyar?¿?¿ xdddddd. Qué divertido. Me parto. El caso es que a pesar de la gracieta y de lo prepotente que se muestra él con ella, empiezan a salir juntos. El chico la invita a cenar con el dinero que previamente le robó a ella WAJAJA. Me parto, tío, Moccia, qué dominio de la comedia.

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Pasemos a la pareja principal del libro, Babi y Step, y ojo porque lo que viene a continuación podría ser perfectamente la situación más asquerosa del libro.

Se conocen cuando la chica va al instituto en el coche con su madre. Él se fija en ella y empieza a perseguirla con la moto y a molestarla. Pero es la segunda vez que se ven la definitiva. En la misma fiesta, Step empieza a acosar de nuevo a Babi quien está con su novio. La chica, cansadísima, acaba lanzándole coca-cola a la cara (normal, y para mí se queda corta), cosa que al parecer justifica que Step termine cogiéndola de las piernas (y nadie de su alrededor se digna a intervenir, por cierto) y la meta en la ducha, poniéndole el agua caliente para que se queme. Aquí os dejo con un extracto y veréis lo asustada que está ella y lo gracioso y agudo que es él:

“—¡No! ¡Socorro! ¡Ayudadme!
Step retrocede, le coge las manos, abriéndoselas sin gran dificultad.
Babi decide cambiar de táctica. Trata de hacerse la simpática.
—Venga, va, perdona. Ahora bájame, por favor.
—¿Qué quiere decir por favor? ¿Me tiras la Coca—Cola a la cara y ahora me dices por favor?
—Vale, cometí un error al tirártela.
—Ya sé que cometiste un error.
Step entra en la ducha, se agacha y se coloca bajo la alcachofa.
—Pero el daño ya está hecho. Llegados a este punto no me queda otro remedio que darme una ducha, si no luego dices que estoy pringoso.
—Claro que no, qué tiene que ver. —Un chorro de agua le da de lleno en la cara, ahogándole las palabras en la boca—. ¡Imbécil! —Babi se agita tratando de evitar el agua, pero Step la sujeta dándole la vuelta para que se moje por completo—. Déjame, estúpido, déjame bajar.
—Justo lo que hacía falta, una buena ducha helada para calmarte un poco. ¿Sabes que es muy bueno alternar el agua fría con la caliente? —Coloca el termómetro en el rojo. Del agua empieza a salir humo. Babi chilla aún más fuerte.
—¡Ay, quema! ¡Ciérrala, ciérrala!
—Mira que sienta verdaderamente bien, ensancha los poros, facilita la circulación, llega más sangre al cerebro, así se razona mejor y uno entiende que hay que comportarse bien con la gente… Ser amables y puede que hasta servir una Coca—Cola en lugar de tirarla a la cara.
Schello entra en ese momento.
—Rápido, Step, vámonos. Alguien ha llamado a la policía”.

Sí, efectivamente, alguien tuvo por fin la genial idea de llamar a la policía. Es entonces cuando la amenaza con volver y “lavarle la boca con jabón”, cual niña pequeña que no se ha portado bien, porque a ella se le ha ocurrido mandarlo a tomar por culo. Uf, qué locura, con lo majo que es el chico.

Minutos más tarde la reconoce en la calle. “No se olvida fácilmente a una mujer que insiste tanto para darse una ducha con uno” comenta Moccia. WOOOJAJAJAJAJAJA. Qué tío, qué ocurrencia. No puedo parar de reír.  Pues bien, Step y sus amiguitos empiezan a perseguirlos en sus motos a ella y a su novio, destrozándole el coche y partiéndole la cara de un señor que pasaba por ahí e intentó mediar. La chica, después de que su novio saliera por patas, le ruega a Step que no la deje sola y que la lleve a casa. Él no desaprovecha la ocasión para llamarla gorda, hacerle comentarios de tipo sexual, humillarla un poco más… Pero nada de esto importa. Ella siente miedo, pero se sube a la moto con él y lo abraza, sintiéndose bien. Genial.


Paolo, el hermano de Step. Otro tío la mar de majo

Esta escena tampoco tiene desperdicio. Step va al trabajo de su hermano Paolo a pedirle dinero. En este sitio, trabaja su secretaria quien es objeto de actitudes muy degradantes y ofensivas.

Empieza a relatarnos, por ejemplo, cómo Paolo le mira el sujetador:

“—Sí, dígame. —Paolo deja de revisar las cartas para dedicarse por completo al sostén de la secretaría y, acto seguido, a aquello que le tiene que decir”.

 Ai k piyin xddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd

Step, al ver a la secretaria, le comenta:

“—Caramba, eliges bien a tus secretarias. —Step da una vuelta completa y se vuelve a colocar frente a su hermano—. Di la verdad, te la has tirado, ¿verdad? O te la has tirado o lo has intentado y ella no ha querido. En este caso, despídela, qué más te da”.

WAJAJAJA si no kiere foyar kntigo pa k la kieres xddddd cmo s a podido atrever a desirt k no tio despidela, k grasioso ajjjajajajaaa

 Step amenaza a Paolo con que, si no le da el dinero, “le arranca las bragas a la secretaria”:

 “Entonces, querido hermanito, si no me das enseguida doscientos euros cuando entre tu secretaria le arranco las bragas”.

WOOOJAJAJA k diablin k ocurrencia m parto xdddddddddd

Al final, cuando le da el dinero, Paolo se arrepiente porque habría estado muy bien ver a la secretaria desnuda y su hermano arrancándole las bragas.

“Paolo mira a la secretaria. Su bonito cuerpo. La falda perfecta e impecable que cubre sus piernas torneadas. Tal vez su hermano tenga razón. Imagina a la secretaria medio desnuda y a Step arrancándole las bragas. Se excita”.

Y añade:

“¡Qué gilipollas! Debería haberle obligado a hacerlo. Si Step no le devolvía el dinero, aquel iba a ser su peor negocio de los últimos años. No, no el peor”.

WOOOOOOJOJOJOJO povre ermano lo k abria molao ber cmo estep biolava a la secretaria xddddddddddddddddddd

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Marco, el exnovio de Babi

Esto también es digno de comentar. Para su aniversario, le hace un juego a Babi súper cursi. Él le dejó notas en distintos puntos de la ciudad y ella debía ir buscándolas y acertando dónde estaba la siguiente. Con cada una de ellas le iba regalando la ropa que a él se le antoja, incluida ropa interior. Esto que parece tan romántico, a mí me recordó más bien a alguien que pide, por ejemplo, una pizza  a domicilio y manda que le pongan los ingredientes que le da la gana a su gusto y que se la traigan a casa calentita. Cuando ya están en su casa, la chica no quiere mantener relaciones con él y se cabrea con ella. ¿Para eso se he gastado el dinero? Vaya timo:

“Marco es dulce y tierno e insiste un buen rato para obtener algo más. En vano. Solo tiene el placer y la suerte de ver cómo está sin la parte de arriba, eso es todo. Más tarde la lleva a casa. La acompaña hasta la puerta y la besa tiernamente disimulando aquella extraña rabia.
Piensa en toda la caza al tesoro, en lo que se ha gastado. El tiempo que ha empleado para componer aquellas frases en rima. Los sitios que ha elegido y todo lo demás”.

Claudio, el padre de Babi

Este hombre también tiene detalles graciosísimos. Vamos con uno de ellos, en el que está viendo la tele:

“Da una bocanada a la pipa mientras hace un recorrido por los canales de televisión. Sabe de antemano dónde detenerse. Unas muchachas descienden por una escalera lateral canturreando una estúpida canción y mostrando sus senos turgentes”.

Su mujer le habla, y enseguida que se vuelve a ir vuelve a poner rápidamente la tele:

“Pero, en lugar de las bellezas de antes, se tiene que conformar con un ama de casa que, enmarcada por un alfabeto, trata de hacerse rica”.

Ajajajajjjja povre ombre una ama d casa k poco secsi xddddddddddddddd

En otra ocasión se va con su yerno Step y liga con una joven brasileña. Sí, lo normal, que un señor mayor ligue con una chica que podría ser su hija. Con este respeto la describía Step:

“—Bonito culo, ¿eh? Es brasileña. Las brasileñas tienen un culo maravilloso. Al menos eso dicen. Yo no lo sé porque todavía no he estado en Brasil, pero si son todas como Francesca… —Step se bebe divertido de un solo trago media cerveza”.

 

La mujeres que no le gustan a Moccia

Observad cómo cambia la descripción si se trata de una mujer que no le gusta. Con este rechazo describía Step a la novia de su hermano:

“Lo de Manuela no se le pasará nunca. Hace seis años que están juntos y no da muestras de ir a ceder. Todo un cardo y, por lo que le ha parecido entender, hasta debe de haber tenido alguna historia por su propia cuenta. Sin contar a su hermano, no alcanza a imaginarse qué otro loco podría tener una historia con Manuela. Fea, antipática y hasta pedante. Una sabelotodo. No hay nada peor. Pobre Paolo. En el fondo, es asunto suyo. Yo me tiraría a la secretaria”.

“No hay nada peor que una sabelotodo”. Ahí me lo ha dicho todo. Si es que para qué hablaran las mujeres. Cn k estén wenas k mas da xdddddd

La Giaci y el estereotipo de la “solterona”

La Giaci es una profesora severa y amargada que les hace la vida imposible a sus alumnas, entre ellas a Babi. Moccia alimenta el más que trillado estereotipo de “la típica solterona amargada que como no tiene ni marido ni hijos tiene que joder al personal y sólo la quiere el perro”. Es que, claro, sin un machote al lado no hay felicidad.

Otra moraleja: las mujeres somos muy malas

La culpa de que Step se comporta así la tiene… ¡una mujer! Normalmente, en libros, animes o pelis, cuando el galán de turno se comporta de manera “extraña” es porque tiene una historia muy trágica detrás para que sintamos pena y entendamos y excusemos su comportamiento. En el caso de Step, también se nos quiere hacer ver que tiene una justificación, pero yo llego a la conclusión de que se comporta así porque simplemente es idiota. Se nos explica que antes era un chico muy responsable y estudioso pero que por culpa de su madre cambió. ¿Qué es eso tan horrible que le ha hecho su madre? Serle infiel a su padre. Imperdonable. No sé cómo es el padre, pero si es igual de encantador que el hijo podemos intuir por dónde van los tiros.  O sea, nos pasamos medio libro viendo como los tíos hacen lo que les da la gana con las tías, infidelidades incluidas, pero eso de que lo haga una mujer es gravísimo.

Pues bien, esto ya es suficiente excusa para que el niño dé la pataleta de su vida y se comporte como un crío de 5 años (cuando esto ocurre está en el último año de instituto, por lo que ya se le presupone un mínimo de madurez). Por eso se echa a perder y pasa a ser de una joya de niño a una mala persona, un gamberro y un imbécil, todo por culpa de su madre, de una mujer, ¿quién si no?

El final

Vamos al final. *Saca violín*. Tenemos a nuestro héroe Step destrozado en la víspera de Navidad… ¡Y es que Babi le ha dejado! Echemos un vistazo a la desolación de nuestro héroe con este fragmento:

🎻Luego se apodera de él un extraño sufrimiento. No lo necesita. Está solo. Aquella idea le hace sentirse aún peor. No tiene hambre, ni sueño, no siente nada. Permanece así boca abajo. Sin saber por cuánto tiempo. Paulatinamente, vuelve a ver aquella habitación en días más felices. Cuántas veces, por la mañana, al despertarse, ha encontrado los pendientes de Babi sobre su mesita; cuántas veces su reloj; cuántas veces han estado juntos en aquella cama, abrazados, enamorados, deseándose. Sonríe.
Recuerda sus pies fríos, aquellos diminutos dedos helados que ella apoyaba sobre sus piernas, más calientes. Después de haber hecho el amor, cuando se quedaban allí, charlando, mirando la luna por la ventana, la lluvia o las estrellas, igualmente felices, ya hiciera frío o calor. Acariciándole el pelo sin importarle lo que sucediese fuera, a pesar de las guerras, los problemas del mundo, las calles nuevas, la gente. 🎻

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Deambulando por las calles navideñas sin rumbo…

🎻Más tarde, mientras camina entre la gente, ve los coches con parejas felices en su interior, sumergidos en el tráfico festivo, con los asientos llenos de regalos. Sonríe. Es difícil conducir cuando ella se abraza a ti, cuando quiere meter por fuerza las marchas y no es capaz, cuando tienes una mano sola para llevar el volante y, a la vez, amar. Sigue caminando entre falsos Papá Noel y olor de castañas cocidas, entre guardias con el silbato y gente cargada de paquetes, buscando su pelo, su perfume, la confunde con otra que camina apresuradamente y se ve obligado a frenar a su corazón decepcionado. 🎻

😭Después de esto te quedas pensando QUE-TE-JODAN, NIÑATO  por qué tanta crueldad en el mundo. Un chaval que siempre fue un cielo y la vida lo golpea con esa brutalidad. Es tan hermoso que esté tan hecho polvo, se podría morir, joder este sentimiento agridulce llamado amor. 😭

Con este aflicción y desasosiego te deja el libro, y pensé “por fin he acabado esta mierda” dejándote un vacío en tu interior imposible de llenar.

Venga, a pastar.

Reseña A Tres Metros Sobre el Cielo (Federico Moccia) – Parte 1

Sigo preguntándome dónde está la gracia

⚠ Contiene spoilers a diestro y siniestro. Si vais a leer esta maravilla de libro no sigáis leyendo, aunque os hago una recomendación: NO PERDÁIS VUESTRO TIEMPO EN ESTA NOVELUCHA ⚠

Ya os he dado la tabarra con varias reseñas de libros cuyo mensaje machista era digno de denunciar, pero os aseguro que ninguno de ellos llega al nivel de éste. En esos otros libros la misoginia podía ser más o menos visible, pero en esta ocasión estaría (casi) convencida de que cualquier persona se daría cuenta sin necesidad de darle mucho al coco. No obstante, estamos hablando de un autor conocidísimo y de una novela de la que se ha hecho hasta una película, así que la gente o no se ha dado cuenta (mal) o se ha dado cuenta pero le ha dado igual (peor).

Debido a lo mucho que quiero comentar, he dividido la reseña en dos. En la primera parte haré un análisis más general y en la segunda me centraré más en la maltrecha imagen de la mujer que se desprende del libro y el maltrato que recibe ésta por parte del autor y sus personajes.

Argumento y personajes

Roma. Un chico macarra muy guay y una chica inteligente y disciplinada se conocen y, como no podría ser de otra forma, surge el amor. Tan simple y estereotipado como eso.

Stefano Mancini, “Step”, es el protagonista masculino. El señor Moccia nos lo quiere vender como un chico gamberro, muy guay y muy gracioso por el que suspiran todas las chicas del barrio. En realidad, es un niñato prepotente, hipermachista y violento al que no logro encontrarle la gracia en ningún momento.  En resumen, es un personaje que reúne todos los requisitos para odiarlo.

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Babi Gervasi es la protagonista femenina. Estudiosa, inteligente y con fuerte sentido del deber. Sin embargo, no se da cuenta de lo tóxica que es su relación con Step y, aunque éste la trate mal y ella se enfade, acaba pasándole por alto todo.

Pallina Lombardi. La mejor amiga de Babi. Mucho más despreocupada tanto en estudios como en la manera de vivir que su amiga. De destacar, por ser de lo poquísimo positivo del libro, es la amistad que ambas mantienen.

En cuanto a los simpáticos amiguitos de Step me pregunto: ¿cuál de ellos es más imbécil? Otra vez Moccia parece querer hacernos ver que son un grupo de chicos enormemente cool que se divierten y nos hacen reír. Al parecer, ser una pandilla de delincuentes que roban, pegan palizas y acosan a las chicas es algo graciosísimo.

Por ejemplo, el mejor amigo de Step, Pollo, se supone que es un chico muy “simpático y alocado”, según palabras textuales de Wikipedia. A mí me pareció más bien, como el resto de sus amiguitos, un estúpido sin dos dedos de frente y un delincuente sin puñetera gracia. A pesar de ello, y de que cuando se conocen Pollo trata fatal a Gallina Pallina, ésta se enamora de él.

Impresión general del libro

Es un libro que entremezcla la misoginia a nivel extremo, violencia gratuita y pasteleo barato.

Es difícil encontrar alguna escena que fuera simplemente neutral, donde los personajes no hicieran ningún tipo de comentario sexista o no actuaran de manera machista, violenta (contada con todo lujo de detalles) o simplemente odiosa. Ante ello, el autor hace ver que no tiene importancia. Los personajes se olvidan rápido de las barbaridades que hacen o dicen y se queda en que esas cosas son lo más natural del mundo. En muchísimas ocasiones se lo toma como algo jocoso con comentarios que, estoy segura, a él se le antojaran ingeniosos y divertidos, pero que son de muy mal gusto.

Y es que todo es extremadamente gracioso. Estos chicos tan guays delinquen, roban, pegan palizas, hacen carreras ilegales, tratan a las chicas como ganado… pero Moccia le imprime a todo esto un carácter pretendidamente cómico. Que entran a una fiesta ajena y se ponen a robarles a los invitados WAAJAJAJA. Que si le pegan una paliza a alguien WWWWWWWWAAAJAJAJAJAJA. Que si dicen todo tipo de comentarios sexistas y acosan a las mujeres WOOOOJAAAAAJAJAJAJA. Es un humor fino, sutil y sobre todo elegante. Curradísimo para que cualquier individuo con cero empatía con el resto de la humanidad pueda troncharse.

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En otras palabras, las situaciones que plantea Moccia como divertidas y graciosas, para mí son odiosas. Sin embargo, las situaciones pretendidamente trágicas que nos presenta para mí son bastante placenteras y hasta cómicas. Curioso.

La historia de amor me parece tan estereotipada, tan “una de tantas”, sin ningún elemento novedoso, que en ningún momento me inspiró nada. Como decía al principio, chico macarra y chica estupenda se enamoran, teniendo sus más y sus menos. Entre sus menos, situaciones que bien podrían considerarse de violencia de género. Entre sus más, situaciones de un nivel de cursilería no aptas para diabéticos.

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Luego tenemos a Pollo y Gallina Pallina. Otra vez lo mismo pero en su versión “segunda división”. Pollo, aunque igual de gamberro que Step, no es tan guay, y Gallina Pallina, aunque igual de chica pija que Babi, no es tan inteligente. De nuevo, a pesar de lo imbécil que es el chico, a ella parece no importarle.

Para concluir esta primera parte, diría que es un libro más de historias románticas para adolescentes, con sus valores de mierda que, en esta ocasión, están a un nivel aún más vomitivo. Desde luego, si os gusta la literatura de calidad y las historias de amor sanas y bien llevadas, NO LEÁIS ESTA COSA.

En la segunda parte os daré más motivos para convenceros de que hay cosas infinitamente mejores en los que invertir vuestro tiempo.

Reseña iBoy (Kevin Brooks)

He vuelto, ¿me echabais de menos? ❤

Hoy es el turno de este libro de Kevin Brooks, iBoy. Cuando Selenita me lo “recomendó” para hacerle una reseña, pensé: “madre mía, esto me suena a libro de adolescentes tostonazo” y, efectivamente, era un libro de adolescentes tostonazo. Pero ahí estaba yo, aprovechando mis escasos ratos libres por tierras niponas para enfrentarme a lo que viniera (sí, gasté tiempo de mi estancia en Japón para leer esto, realmente entregada a la causa).

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⚠Como siempre, antes de empezar, os aviso de que puede contener spoilers, así que en caso de que queráis leeros esta sublime obra y maravillaros con sus impredecibles giros argumentales no leáis esta reseña (nótese el sarcasmo).

Igualmente, como es sana costumbre en este blog, comento que es una reseña que trae crítica desde el punto de vista 🌸feminazi🌸 así que, por favor, POR FAVOR, no me vengáis con que “qué pesada eres con el feminismo, soy un machote y me siento oprimido con tu hembrismo buabuabua” ⚠

Vamos al lío.

Tom Harvey es un chaval que vive en un barrio marginal londinense. Su vida cambia en el momento en que un teléfono móvil impacta contra su cabeza, al parecer lanzado desde una de las ventanas de una vivienda. ¿Qué pasa después del castañazo? Pues lo normal: se le quedan incrustados microchips del móvil en el cerebro y ahora, con tan sólo usar su mente, puede conectarse a Internet, hacer llamadas, hackear, electrocutar a gente, reventar móviles ajenos o (atención porque es tremendamente útil) borrar grafitis de las paredes mágicamente.

Estos superpoderes le vienen de perlas para llevar a cabo su venganza. Su amiga Lucy acaba de sufrir una brutal violación en su propia casa, perpetrada por una serie de individuos de una banda callejera.

A partir de ahí se desarrolla una trama en la que se nos va explicando la vida nada fácil de Tom, que vive en un barrio en el que el clima de violencia y conflicto entre bandas callejeras está a la orden del día. En este ambiente, y mientras va descubriendo poco a poco sus nuevas habilidades, irá llevando a cabo su tarea de averiguación de quiénes son los culpables de la violación de Lucy para poder llevar a cabo su venganza.

A lo largo del libro se suceden innumerables escenas a todas luces absurdas. Es Ciencia Ficción, de acuerdo, pero eso no justifica el reguero de situaciones grotescas que se van dando con ausencia de explicaciones. Eso sí, cuando las hay, son tan inverosímiles que rozan la parodia y te da la sensación de que el señor Brooks te está tomando el pelo. (SPOILER TOCHÍSIMO, selecciona el texto para leer) No me puedo resistir a comentar, a modo de ejemplo, esa escena final donde a los malos les peta el móvil porque PATATAS y les estalla dejándolos muertos o desmembrados. CATAPLUM. Una delicia de escena (FIN DEL SPOILER TOCHÍSIMO).

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No falta el romance entre Tom y Lucy. Ella, cuyo papel en la trama se limita a ser la víctima y que se pasa todo el libro sin salir de su casa, ve al chico como el héroe que restablecerá la justicia. Y eso es justamente lo que más me ha sacado de mis casillas: el papel de Lucy.

Quiero remarcar que no es ni mucho menos algo exclusivo de este libro, sino que desgraciadamente se repite hasta la saciedad en otros libros, videojuegos, películas, etc. Argumentos en los que se ve (¿en los que veo?) clarísimamente el estereotipo de género y la dicotomía que se desprende del papel hombre-mujer, es decir, sujeto-objeto respectivamente.

Me explico. Lucy no aporta nada a la trama salvo el de ser la víctima, cumpliendo a la perfección con el estereotipo de “damisela en apuros” o “mujer en el frigorífico”. Ella es violada en su propia casa por varios chicos y por motivos de los que ni ella tiene la culpa, sino su hermano. Es decir, estos chicos tratan de vengarse del hermano violando a la chica. Situación que se traduciría en que el titular del “honor” de ella es su hermano o, lo que es lo mismo, que el sujeto es él y ella “su” objeto.

Cuando se entera Tom, como no podría ser de otro modo, busca vengar a su chica. Ella se convierte en la excusa para que Tom tenga su trama y sus motivaciones. Ella es el objeto, tanto de venganza como de ser vengada en una trama en la que sólo personajes masculinos muestran una actitud activa.

Especialmente asqueroso me pareció la manera en que se regodean en la desgracia de Lucy y los matones la toman con ella, cuando ella no hace nada en todo el libro, insultándola o amenazándola. Sospecho que este recurso del autor no responde a otro motivo que el de propiciar que el protagonista siga ahondando en su ira y pueda llevar su venganza aún más justificada. Es decir, como si el sufrimiento de Lucy fuera una especie de estímulo para que la trama continuara.

Ella se limita a eso, a sufrir. Se encuentra destrozada, débil, desvalida e incapaz de hacer algo. De manera que el papel de Lucy es pasivo, irrelevante, plano, no aporta nada, no tiene personalidad propia: su personalidad se basa en ser una pobre y desgraciada chiquilla que sueña con que su príncipe azul la rescate y haga justicia. Ella es el objeto a rescatar. Es él el encargado de hacer justicia, y ella sólo espera a que se haga dicha justicia. Sin él todo habría quedado igual, en una injusticia.

Y para colmo de los clichés, cómo no, el héroe, una vez que ha finalizado todo con éxito, consigue el amor de la chica. Lo has hecho bien, pues toma, aquí tienes tu trofeo: la chica.

3Esto resume el papel y la importancia de Lucy. Muy triste y asquerosamente machista.

Para concluir, y hablando de nuevo en general sobre el libro, hay que destacar que es de muy fácil lectura, muy simple, enormemente predecible y, como vengo comentando, lleno de clichés. En pocas palabras, lo resumiría del siguiente modo: ameno pero simplón, estereotipado y absurdo.

Hazlo, Disney: Give Elsa a Girlfriend

Para quien todavía no se haya enterado, en los últimos meses las redes sociales han sido escenario de una intensa campaña pidiendo a Disney que la protagonista de Frozen, Elsa, tenga como pareja a una chica en la segunda entrega de la película. Aunque afortunadamente he visto a más gente partidaria que detractora, no me deja de llamar la atención que aún se genere polémica en cuanto al tema.

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No entiendo que haya algo que debatir. Para mí está clarísimo que es fundamental contar, no sólo con la presencia de una princesa Disney lesbiana, sino con más personajes LGBT en los dibujos y cuentos infantiles.  Hasta me escandaliza que esto todavía no esté ocurriendo, o al menos no con la frecuencia que cabría esperar de una sociedad medianamente avanzada.

Y digo que me escandaliza porque yo fui una niña lesbiana que creció en los noventa sin ningún referente al que agarrarme. Desde entonces ha llovido bastante y, sin embargo, las niñas y niños LGBT de hoy en día siguen de la misma manera.

Creo que no exageraría si digo que todas las personas LGBT hemos creído en nuestra infancia o adolescencia que éramos heterosexuales. Estamos tan perdidas que en un primer momento ni siquiera sabemos que lo estamos. Lógico si nos ponemos a analizar cómo nos imponen la heterosexualidad. Yo diría que nos la meten en la cabeza a martillazos, nos la incrustan en el cerebro, quitándonos la facultad de ser quienes somos y convirtiéndonos en una especie de zombi programado para cumplir con ciertos patrones.

Sí. Nos programan para ser heterosexuales. Nos eliminan cualquier mención a cualquier otra orientación que no sea la heterosexual. Y, cuando se nombra porque no queda otro remedio, nos hacen ver que esas orientaciones sólo las tiene gente rara, alejada y extraña que no tienen nada que ver con “nosotros”, la gente normal. Hasta te contagian ese rechazo por esa “otra gente” que no tiene, supuestamente, nada que ver contigo.

Así crecemos. Todo centrado en la heterosexualidad y odiando de manera inconsciente a la gente que no cumple con ello. A tus amigas les gustan los chicos. A tus amigos les gustan las chicas. Si eres chica, te preguntan por el novio. Si eres chico, te preguntan por la novia. Hasta las clases de “educación sexual” están exclusivamente centradas en la heterosexualidad.

Con este panorama de presión y bombardeo continuo, ¿cómo vas a pensar que no eres heterosexual?, ¿cómo vas a pensar que existen otras posibilidades?, ¿cómo vas a cuestionar a esa sabia gente mayor que te han metido eso en la cabeza?

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Por supuesto, libros, dibujos animados, videojuegos, series y películas no iban a ser diferentes. Hay que tener en cuenta que cuando eres pequeña estas historias son muy importantes. No solamente te diviertes. A través de ellas aprendes. Asimilas valores. Te identificas con los personajes. Pero en estas historias, siempre que se habla de amor en el sentido romántico, es sinónimo de hablar del amor entre una chica y un chico.

Os voy a contar algo muy personal para que se entienda mejor. Recuerdo que en el caso de historia romántica me identificaba con el chico porque (ahora lo sé) me gustaba la chica. Sin embargo, yo en ningún momento sentía que yo fuera un chico, y tampoco me daba cuenta de que lo que me pasaba era que me gustaba la chica. No entendía absolutamente nada, pero en ese momento tampoco me lo cuestionaba. Al fin y al cabo, no me podía plantear otra cosa porque no me lo habían ni mencionado: yo era una niña y por tanto a mí me tenían que gustar los niños.

El “fallo de programación” ya asomaba. El sentir, quizás la mayor parte del tiempo en un plano inconsciente, que no encajaba, que me pasaban cosas “extrañas” que no se correspondían con lo que me habían enseñado, me causaba dolor y confusión. Y más adelante te sientes fuera de todo porque eres incapaz de cumplir con lo que se espera de ti. Lo peor es que ni siquiera encuentras una explicación para tu comportamiento. Te llegas a cabrear contigo misma y a reprocharte continuamente. Te echas la culpa de todo. Piensas que eres idiota y rara. La autoestima, como podéis imaginar, por los suelos. Me habían enseñado, simplemente, que yo no podía existir.

¿En serio hace falta que una niña pequeña pase por todo esto por una serie de prejuicios sociales? ¿Qué habría pasado si hubiera habido en mi vida una princesa Disney lesbiana en la que verme reflejada? Imaginaos cómo habría cambiado la historia. Seguramente habría sido más feliz porque me habría entendido a mí misma y, al hacerlo, me habría sentido más integrada y no tan sola, más segura de mí misma y, de paso, me habría enseñado a mí y al resto de chicas y chicos, sean o no LGBT, la diversidad existente.

Os aseguro por experiencia propia que cuando te identificas, le encuentras una explicación a todo y ves que todo está bien, que no eres un bicho raro, que lo que te pasa es normal, la sensación de alivio y alegría es maravillosa. ¿Por qué no aliviar a esas niñas y niños con ese sencillo gesto como incluir a todo tipo de personajes en estas historias? ¿Por qué no enseñar en la diversidad desde la infancia?

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Quería referirme a otro asunto antes de concluir. He leído a gente defendiendo la posibilidad de una Elsa soltera. Y, sí, sería genial que Elsa quedara soltera porque daría la idea de que no hace falta pareja para ser feliz, algo con lo que estoy completamente de acuerdo. Pero, en mi opinión, si fuera lesbiana sería muchísimo mejor. Sobre todo por el detallito de que Disney no cuenta con ni un solo personaje LGBT en sus películas. Además, se nos olvida, e insisto mucho en ello, que las niñas y niños LGBT no tienen ni un sólo referente. Y lo necesitan.

Hay algo que también es clave: ¿a qué le hace falta una mayor normalización y visibilización? ¿A una persona soltera o a una persona LGBT con pareja? Fijaos como la gente ultraconservadora se ha desquiciado ante la posibilidad de una princesa lesbiana (véase las delirantes campañas de recogida de firmas de Hazte Oír, por ejemplo). Pongo la mano en el fuego, sin ningún miedo a quemarme, que esto no pasaría si Elsa se quedara simplemente soltera.

 scared2AAAAAAAAHHHH. Una princesa lesbiana, NOOOOOOOOO. AAAAAAHHHHH

Pero es que hay más. Debido a la poderosa heteronorma, que coloca a la heterosexualidad como sinónimo de neutralidad y se entiende que todo el mundo es heterosexual hasta que no se demuestre lo contrario, un personaje femenino soltero se interpretaría siempre como heterosexual si no da síntomas de lo contrario.

No deja de resultarme curioso que, para una vez que tenemos la posibilidad de tener una princesa Disney lesbiana, de repente vea a gente interesadísima en que la dejen soltera. Ya quisiera ver a esa misma gente defender la soltería con el mismo ahínco en el resto de películas Disney en las que todos los personajes son heterosexuales. Pero no, tiene que ser precisamente en ésta. Vaya.

No sé en qué va a quedar todo, pero sin duda Disney, una compañía con un poder de difusión enorme, tiene la oportunidad de romper prejuicios y de ser pionera en la visibilización y normalización de los personajes LGBT en las películas infantiles. Esperemos que dé un paso al frente y se decida a hacer algo que, me atrevería a decir, muy posiblemente sea histórico.

Reseña Ayashi no Ceres (Yuu Watase)

Hoy os traigo la reseña de este manga de Yuu Watase, autora del también conocidísimo manga Fushigi Yuugi entre otros. Ya había oído de Ayashi no Ceres antes pero hasta ahora no me había decidido a leerlo. Gracias por la recomendación, Rika (os ordeno echarle un vistazo a su blog Libros y mazmorras, que está genial).

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Fans de este manga: es posible que os cabreéis con esta reseña. Os aviso. Si aun así decidís leerla, os aseguro que soy hasta buena persona ❤

⚠ Atención: CONTIENE SPOILERS ⚠

ARGUMENTO

Érase una vez una doncella celestial llamada Ceres que bajó de los cielos. Un pescador que pasaba por allí la vio y le robó el hagoromo, su manto sagrado. Esta doncella buscó desesperadamente su hagoromo pues sin él no podría volver al cielo. Al final, se ve obligada a quedarse en la Tierra, casarse con ese hombre y cuidar de los hijos de ambos.

Esta es la leyenda en la que se basa Ayashi No Ceres. La protagonista, Aya Mikage, es una chica normal. Sin embargo, justo el día que cumple 16 años su vida cambia. Ella y su hermano gemelo Aki son llevados a casa de su abuelo a lo que se suponía que era una fiesta de celebración de cumpleaños donde extrañamente está reunida toda la familia. Le dan regalo cuyo contenido es… ¡una mano humana! Al verla, su hermano parece volverse loco y ella descubre para su horror que toda su familia está intentando matarla. El motivo es que la doncella celestial Ceres, que está muy cabreada (lógico), se encuentra en el interior de Aya y tiene la intención de vengarse, en especial de su marido Shizo, que se ha reencarnado a su vez en Aki. Qué movida.

Finalmente es rescatada por Tooya, del que se enamora inmediatamente (y ya tenemos el pasteleo), y es acogida por la familia Aogiri.

PERSONAJES

Voy a empezar a meter caña a los personajes *saca el bate de béisbol envuelto en alambre de púas*

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Aya Mikage. La prota pretendidamente guay. Muy enérgica y todo lo que queráis pero, nada, al final lo más importante es el novio y se comporta de manera tan estereotipada que la aborreces.

Ceres. Es un personaje interesante. Que no es que lo sea muchísimo, pero es que el listón estaba muy bajo. Y lo que la hace interesante es ese cabreo que tiene y esa sed de venganza. Entiendo sus sentimientos y siento empatía con ella. Mátalos, Ceres, MÁTALOS A TODOS.

Tooya. Diríamos que es el hombre diez aunque para mí no es más que un muermo. Y digo muermo porque no puede ser más prototípico: perfectísimo, guapo, bueno. Para colmo, cuenta con una historia trágica detrás para que todo el mundo llore.

Yuuhi Aogiri. Con este me voy a explayar bien porque se lleva la palma del odio y con mucha diferencia. A lo largo de mi vida he leído mucho manga, pero de verdad que pocas veces he visto personaje más pesado e imbécil. Es el graciosín que no hace gracia. Es el niñato inmaduro que no hace más que dar pataletas cuando se le mete algo entre ceja y ceja. Responde al estereotipo de “nice guy”: un chico BUENÍSIMO y enamorado pero que la chica, en este caso Aya, no le puede corresponder. Qué injusticia.  Ohhh, pobrecito, es que la quiere y encima la otra prefiere a otro tío, ohhhh.

3Lloremos todas, por favor

Este chico también tiene una historia trágica detrás, algo que al parecer justifica su actitud. Es posible que alguien para disculparlo y ponerlo todo precioso me diga: “pero kodAmAzzz zi ez un chiko zinzero i perziztente k no renunzia a zuz zentimientozzzz, ezta henamorao zzzz”. Yo prefiero describirlo de una manera más realista: acosador, celoso, posesivo, incapaz de entender un “no” por respuesta.

Aki Mikage. El hermano de Aya. Un tostón de personaje. A este chiquillo lo sustituyes por una pared y no notas la diferencia.

Shizo. El malo malísimo. El marido de Ceres, ahora reencarnado en Aki. Un histérico perdido, posesivo y celoso. No hay por dónde cogerlo. Le roba el hagoromo a Ceres, la obliga a casarse con él y la familia Mikage lo considera un héroe por retenerla en la tierra, pues será el líder de la nueva raza, el elegido. Precioso todo.

Kagami. El otro malo. Quiere crear una raza humana superior y para ello hace experimentos chungos y movidas raras con las doncellas celestiales. También daba juego porque era capaz de borrar los recuerdos de la gente y ponerle otros a su antojo. Esto, lejos de resultarme interesante, me causó mucha pereza.

Suzumi Aogiri. Acoge a Aya en su casa y hace el papel de hermana mayor. Es otra doncella celestial y también tiene una historia muy dramática detrás. Me cae bien la muchacha.

Kyu. Esta señora es el ama de llaves de los Aogiri. Su papel es poner el tono cómico en cualquier situación. Y, vale, reconozco que en alguna ocasión me hizo hasta gracia.

Shuuro. Es un cantante que resultó ser una cantante pero se hacía pasar por tío porque patatas. Creo que es un personaje que cae bien con toda justicia. Ahora bien, me molesta el tan recurrente mensaje que lleva implícito este tipo de personajes, porque es en plan: “¡que noooo, que es bromaaa, no soy trans de esos, yo soy normal! Es más, ¡soy más cishetero que nadie y todo lo he hecho por un tío! ¿Por quién si no? NO HOMO, NO HOMO, NO HOMO.”

Howell. Trabaja para Kagami aunque éste sí es buena gente y ayuda a los protas. Mu grasioso él.

Chidori. Creo que si diera un premio a la irrelevancia se lo lleva. También es una doncella celestial.

 

OTROS ASPECTOS

El argumento en sí no está nada mal. Es original. Se sale de lo común. Aunque a mí personalmente no es un manga que en algún momento me haya enganchado de verdad. Dicho esto, voy a centrarme en aspectos que me han molestado especialmente.

Tiene unos altísimos niveles de cursilería. No es que no me guste el romanticismo bien llevado, pero es que en este manga empalaga y me resultó muy pesado. Está llena de teorías sobre el amor heterocentristas y absurdas, en plan:  “ayyyyyyy es que cuando un hombre y una mujer se aman [inserte chorrada heterosexual]… Ayyyy qué bonito”. Ya me imagino a la autora diciendo: “ohhh, esto me ha quedado de puta madre, qué cosas más bonitas digo“. Y la gente: “ohhhh, es verdad, tiene toda la razón, ohhhh“.

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Por otra parte, el día que se deje de romantizar la violación se acaba el mundo o algo. En este manga hay morreos no deseados constantemente. Por ejemplo, la forma tan “divertida” que tiene Yuuhi de hacer que Aya vuelva a ser ella misma cuando Ceres hace aparición es dándole un morreo. Y ella cuando se da cuenta se cabrea de una manera muy graciosa. UF, TÍAS, ES QUE ES TAN GRACIOSO, ME PARTO.

También hay (intentos de) violaciones a porrillo. Describiría cómo se ve la violación en este manga así: normalización, cachondeo, romantización y sentimiento culpable de la víctima. Me explico. TODOS los personajes hombres intentan sobrepasarse con la protagonista, sin apreciar ningún tipo de crítica por parte de la autora, sólo que deja entrever que los hombres no pueden controlarse. Así encontramos frases del tipo ¡es que soy un hombre! como justificación. Es una situación que se banaliza. Y lo digo porque después de cada una de las muchísimas escenas de este tipo, no se menciona más el tema. Es decir, es como si fuera lo más normal del mundo e incluso se toma a risa.

Es que qué chorrada, ¿eh? “¿Qué te ha pasado, Aya?” “Nah, lo típico, una violacioncilla de nada LALALALALA”.

Como dije antes, el adorable Yuuhi se lleva la palma en este tema. Tiene en este sentido frases y escenas dignas de mención. Por ejemplo, le dice a Tooya que él “no se va a rendir con Aya incluso si tiene que forzarla” OHHHH, POR FAVOR, QUÉ ROMÁNTICO. También salva a Aya en una ocasión, pero no es porque sea buena gente: él le dice a la chica que quiere su recompensa, que no es otra cosa que ella. Tampoco duda en reprocharle a la chica cosas como “¡Es que no tienes en cuenta lo que los hombres sienten!”.  Encima ella es la que se siente culpable por no corresponderle. Es de destacar una escena en la que, después de haber sido forzada por Yuuhi, ella se queda pensando que qué romántico, que mientras la intentaba violar demostraba su amor pudo sentir el latido de su corazón. ME DERRITO TODA, PERO QUÉ BONITO.

Otro detalle que me molestó es cuando al final Aya vive con Tooya. Aya se ha convertido en la perfecta ama de casa… ¡y con bombo! Que qué risa porque no cocina bien y el pobrecito del novio se come lo que le prepara. Sí, encima de que la tiene cual esclava en casa el chico tiene la bondad de no quejarse. Me fastidia mucho porque todas acaban igual. De nuevo, éste es el final “ideal” para una chica.

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CONCLUSIÓN

No me ha parecido un manga malo. Tiene un argumento que se sale de lo común. Ahora bien, algunas veces la trama no parecía sostenerse de manera holgada, digamos. Por otro lado, me ha resultado más bien pesado y cansino en muchas partes. Es cursi a rabiar y en ese aspecto me ha dejado totalmente empachada. Sobre todo, ha habido cosas concretas que me han molestado mucho y eso me ha dejado un muy mal sabor de boca en general.

Acoso callejero

Cuando hablamos de violencia machista se nos vienen a la cabeza los casos cuyo resultado es el asesinato y, si acaso, apurando mucho, las agresiones sexuales. Sin duda, son los reflejos más terribles y visibles de la violencia de género. Sin embargo, existen otras manifestaciones consideradas menos graves pero que sustentan las formas más brutales de la misma.

El acoso callejero es una de las múltiples manifestaciones de la violencia machista, pero está tan sumamente normalizado, es tan parte del paisaje diario que, a pesar de ser visible, no se le suele dar ninguna importancia.

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Creo que a todas las mujeres nos ha pasado: ir por la calle y que desconocidos nos “piropeen”, nos griten, nos miren de arriba abajo, nos silben, nos hagan gestos o incluso lleguen a tocarnos. Puede ser por la noche, donde el riesgo puede ser mayor, o a plena luz del día. Es algo diario, algo que se espera cuando sales sola o con alguna amiga a la calle.

Sin embargo, está lejos de ser una tontería. Atenta contra la libertad de las mujeres de transitar por la vía pública sin ser objeto de acoso, de menosprecio y de humillación. En definitiva, es un menoscabo del derecho a ser tratada como persona: con dignidad y respeto.

Es un problema directamente relacionado con la propiedad del espacio público: las mujeres somos vistas como un objeto más de la vía pública y, por tanto, podemos ser blanco de “opiniones”, miradas, gestos o incluso tocamientos cuándo, cómo y dónde quieran los hombres, que son los dueños de la calle.

Haciendo uso de su posición de poder y privilegio, ellos circulan tranquilamente por la calle y pueden hacer o decir lo que les venga en gana. Al acosar a una mujer se creen en su derecho. En ningún momento piensan que estén haciendo algo malo. No les importa cómo se pueda sentir la mujer acosada. No tienen en cuenta que es una persona con inteligencia y sentimientos, con sus preocupaciones y alegrías, porque son incapaces de verla como un igual.

Necesitan reafirmar así su frágil masculinidad, recordándonos constantemente quién manda aquí, y nosotras sólo tenemos derecho a callar y, encima, debemos sentirnos halagadas.

Si vas acompañada de otro hombre, misteriosamente, se vuelven civilizados y puedes ir tranquila por la calle. No es que te respeten a ti, están respetando a tu acompañante varón. Ya no hace falta esa violencia verbal como modo de control y reprimenda por haberte atrevido a salir sola a la calle. Estamos ya bajo la tutela, protección y posesión de un hombre, ya no hace falta.

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Nosotras sentimos miedo, pánico, estrés, ansiedad, humillación, rabia. Tenemos que soportar la injusticia de esta falta total de respeto. Nos sentimos degradadas a un mero objeto. Se nos bombardea con consejos como “no vuelvas a casa sola”, “que alguien te acompañe” o “ten cuidado”. Para colmo, si nos pasa algo, siempre habrá quien nos eche la culpa a nosotras por no haber sido lo suficientemente precavidas.

Consecuencia de todo ello es que, especialmente de noche, vamos totalmente alerta cuando vamos solas por la calle, mirando a quien se nos cruza, oyendo las pisadas de los que van detrás, acelerando el paso, cambiando de acera si vemos a alguien sospechoso y con las llaves entre los dedos por si acaso.

La ropa no es el problema. Si un hombre no se sabe controlar por ver varios centímetros de carne, el problema lo tiene él que es quien sexualiza a la chica. Sin embargo, sorpresa, quien suele llevarse el reproche social es ella, quien debido a la presión puede acabar pensando que quizás deba “moderarse” y termine no usando la ropa que le venga en gana.

Esta excusa de que los hombres no se pueden controlar ante unos centímetros de carne les viene genial. Parece, y no me extraña, que el que sean reducidos a una especie de monstruos incapaces de controlar sus instintos sexuales les compensa demasiado. Esto es especialmente “gracioso” porque luego son los mismos que lloriquean con que eso de considerar a todos los hombres violadores en potencia es cosa del feminismo.

– Nho puEdhEZ VeztiR coMOh KierraZ pOrkUe zHi Vhaz SepSip nO podeMhoZ ContRolArnoz y The PoDHemoz HacoZar oH BioLar. LA tezTHoszteRROna noz DomiNa.

– Entonces, ¿ me estás diciendo que los hombres sois unos violadores en potencia que al ver X centímetros de piel perdéis el control de vuestros impulsos y os comportáis como animales en celo en lugar de seres racionales?

– ¡MarDHita feMinacI oHiaPenEZ, KiERRez CrimHInaliZarNoz Ha Thodoz! ¡AJHUYGHLKHL!

Pero es que, incluso, pasa cuando no llevamos algo que pueda considerarse “provocativo”. Por ejemplo, veces en la que voy tapada hasta el cuello, incluso con capucha, en las que no me he librado de mi dosis de machiruleo.

¿Qué hacer ante esto? Sólo hay dos opciones: callar o contestarles de alguna manera.

Al agachar la cabeza y no decir nada, su creencia en su derecho a acosarte se reafirma. Se sienten ridículamente felices porque han reafirmado su patética virilidad. Pueden pensar que incluso te ha gustado que te lo digan. Ahora bien, no se nos puede culpar nunca a las mujeres por tener esta reacción. Lo más normal del mundo en esta situación es sentir sorpresa o miedo y no saber qué contestar o cómo reaccionar en un margen tan reducido de tiempo, mezclado con el deseo de no querer meterte en problemas.

Cuando decides actuar, bien verbalmente o bien mediante gestos, estás siendo muy valiente porque te arriesgas a que se pongan aún más “machos” y la violencia hacia ti se incremente. En mi experiencia, la mayoría de las veces se han quedado callados, como sorprendidos y hasta descolocados porque una dócil mujer se haya atrevido a plantarles cara con una palabra malsonante o un gesto “poco femenino”. Así que igual la próxima vez que se les ocurra acosar a una mujer al menos se lo piensan dos veces porque ya contarán con la posibilidad de que ésta responda. Si bien es cierto que también puede ser que se pongan gallitos y se líen a insultar o amenazar ya sin tapujos, lo que prueba que es mentira esa típica excusa machirula de “pero si lo hago para agradar y ser un caballero, lo que pasa es que tu eres una histérica feminazi que te tomas mal una tontería y no puedes ni aceptar un cumplido”. Si lo hicieran por eso al decirles que te han molestado, lógicamente, se disculparían y estarían dispuestos a escuchar por qué te has sentido mal y ha replantearse su actitud. Ahí se quitan la careta y se ve que en realidad lo hacen como una manera de reafirmar su privilegio y objetivizarte: eres una cosa que está ahí para ellos y como te atrevas a cuestionarlo intentarán enseñarte cual es tu lugar recurriendo a la violencia verbal y hasta a la física en los peores casos. Vaya a ser que las mujeres nos creamos personas con derechos e iguales a ellos.

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Aunque esta opción de plantarles cara me ha resultado más satisfactoria, en esta sociedad patriarcal los mecanismos que tenemos interiorizados hacen que inconscientemente te culpes a ti misma hagas lo que hagas. Si no has reaccionado, te sientes mal y muerta de rabia por no haberlo hecho. Pero es que si reaccionas, puedes llegar a pensar cosas como “igual me he pasado”, “igual no ha sido para tanto”, “igual soy una exagerada” o “qué histérica me he puesto”.

Normal que lo acabes pensando si ves que la gente que lo ha presenciado no tiene ninguna empatía contigo, mira para otro lado o calla, o incluso se te quedan mirando como si la loca fueras tú y no él. Y es que en el imaginario colectivo lo normal y natural sería que los hombres te “halagasen” y tú agacharas la cabeza, y no esa reacción tan inesperada y fuera de la norma que has tenido.

Ese silencio general es el que consigue que estos comportamientos queden impunes, se perpetúen y sigan considerándose parte de la expectativa, de lo normal, de lo natural. Para que todo se mantenga como está sólo hace falta el silencio.

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