Reseña Hetalia (Hidekaz Himaruya)

O la diferencia entre hacer las cosas bien y buscar vender

Esta reseña va dedicada a Emil, Olivier y ПАУЛА.TW, aunque igual me odian y bloquean cuando la lean, pero ahí queda el detalle (¿?).

Me describieron este anime como una mezcla entre revisionismo y fanservice yaoi (combinación extraña donde las haya), por lo que esperaba lo peor, sin embargo, no me ha parecido ni de lejos para tanto. De hecho me ha resultado entretenido (a ratos). No obstante, no será para tirarlo a un tanque de pirañas radiactivas, pero sí hay bastante que criticar.

No tiene argumento como tal, se supone (nótese la cursiva, es intencionada) que son historietas político-históricas centradas en el Eje y los Aliados durante la IIGM (aunque luego el autor va poniendo todo lo que se le ocurre), plasmadas a partir de representaciones antropomórficas de los países. Con esa base, si eres una genialidad que sabe un montón de historia, política y cultura puedes hacer una obra maestra con capas y capas de significado. Si conoces de dichos temas lo mismo que yo de astronomía puedes hacer… Hetalia.

Kodama: ¿Y qué sabes tú de astronomía?

Selenita: Que las estrellas no son los grandes reyes del pasado sino bolas de fuego que vemos sólo por la noche porque están muuuy lejos. También se que hay algo llamado constelaciones, más que nada porque lo oí en Saint Seiya; y que la Estrella Polar y la Cruz del Sur sirven para orientarse en los hemisferios, aunque no se dónde están ni cómo hacer eso.

Entiendo que estando la obra basada en la IIGM puede percibirse como irrespetuoso hacer cachondeo barato y cliché de una de las grandes tragedias de la humanidad, pero para que pudiera ser revisionista debería adjudicársele valor cultural e histórico y eso sería sobrevalorarla MUCHO. Ni el anime es histórica y culturalmente correcto ni creo que lo pretenda (espero sinceramente que no, porque si Himaruya lo pretendía y eso es lo mejor que ha sabido hacer…). De vez en cuando tiene momentos brillantes, pero son tan esporádicos y poco aprovechados que me hacen plantearme si ha sido intencionado o al creador le ha «sonado la flauta» de chiripa. Como soy mala persona apuesto por la segunda opción. Por lo que como alguien me diga que Hetalia le ha enseñado historia y/o política, y lo he oído más de una vez y de dos, me río en su cara y le aporreo la cabeza con uno de los libros de mi carrera. Y tengo varios de tapa dura y MUY gordos. Es una amenaza.

23954_58b35c9468150Gráfica que plasma perfectamente el valor político, cultural e histórico de Hetalia.

Las situaciones están pensadas para hacer chistes facilones y las representaciones de los países son estereotipos con patas al servicio de la comedia… y de las descaradas insinuaciones yaoi. El autor se daría cuenta de que el filón estaba en insinuar y forrarse vendiendo doujinshi porque VAYA si explota el tema (cuando es la primera sugerencia que da el buscador entiendes por dónde van los tiros). En general me parece un anime simplón para matar el rato y hacerte cosplays. Diría que sus mayores defectos son: primero, que cuando le da por un chiste se repite como el ajo hasta lograr que ruegues que no siga con él. Pfff, no hay forma más efectiva de estropear una chanza. Y eso suponiendo que fuera graciosa, porque como desde el principio no tuviera gracia apaga y vámonos. Lo que me lleva al segundo defecto: varias bufonadas no resultan divertidas porque hacen referencia a algo tan sacado de contexto o específico que hace falta una nota explicativa para entender a qué se refiere el autor. Pista: si necesitas explicar un chiste es un mal chiste. Ejemplo: Ucrania en el siglo XI haciendo una gracieta sobre enseñar las tetas en televisión (¡¿?!).

Eso sí, necesito rajar del machismo. El anime tiene insinuaciones yaoi porque los protas y prácticamente todo el elenco son (cis)hombres. Esto me toca las narices por la mentalidad que tiene detrás. Vamos a ver, son representaciones antropomórficas de países, no tiene sentido que tengan género ni sexo. El género y el sexo son una realidad aplicable a personas. Deberían ser de género neutro o fluido y/o sin sexo. Ponerlos como hombres cis manda y refuerza el típico mensaje machista de que son estos los que representan a la humanidad y lo demás es subsidiario. No obstante, lo peor es que cuando aparecen las pocas (cis)mujeres que hay desearías que no lo hubieran hecho. Me explico, pese a las inexactitudes, prejuicios, invenciones y que sigo preguntándome de dónde ha salido la representación de algunos países (cofcofPoloniacofcof), al menos con los hombres se ha intentado que hagan referencia al país que encarnan. Las mujeres no hacen alusión de ninguna manera a sus países, son puros estereotipos de género:

– Bielorrusia: muy guapa, pero en realidad es una yandere aterradora que quiere a toda costa follarse a casarse con su hermano Rusia porque le da morbo el incesto.

– Ucrania: voluptuosa torpe con senos tamaño melones que botan cual súper Mario en cuanto se mueve medio milímetro. Para más inri, cuando eso pasa suena «boing».

– Liechtenstein: cría moe que va todo el rato detrás de su hermano Suiza diciendo «onii-sama» y busca su aprobación.

– Hungría: marimacha violenta a la que no le gustan demasiado las «cosas de chicas» como vestidos y está más a gusto haciendo actividades «de hombres» como pelear.

– Bélgica: mujer dulce y tranquila a la que le gustan cosas «femeninas» como cocinar postres, rollo esposa ideal.

– Seychelles: chica inocente y despreocupada que muchas veces no pilla qué está pasando y tiende a ser hiperactiva.

– Principado de Wy: niña pequeña que quiere ir de madura y con carácter, pero se nota a leguas que es bastante infantil.

También quiero mencionar el tufo a racismo. En las primeras temporadas el blanqueamiento es cosa de la animación, pero Himaruya hace cosas que te ponen la mosca tras la oreja:

– Hablar de la URSS y sólo molestarse en diseñar a los países blancos y europeos: Rusia, los bálticos y los europeos orientales; ignorando a los del Cáucaso y Asia (Moldavia no sale en el anime, pero existe en el manga, el resto no).

– Poner que EEUU y Canadá (los latinos, menos Cuba, ni existen) aparecieron espontáneamente en un territorio donde no había nadie. Por poca idea que tengas de historia tienes que saber que América se CONQUISTÓ. Hay cosas que están muy feas e ignorar deliberadamente uno de los mayores genocidios de la historia es una.

serhumano2

Sentencia

Un anime para matar el rato que va a lo que va, no hay más. Conocerlo te servirá para saber que esa gente con banderas en los salones del manga no son manifestantes.

PS: Acabaré leyendo fanfic porque me han dicho que es ahí donde está la chicha y porque, lo confieso, me dan curiosidad varias parejas y todo lo no heteronormativo es bien.

Anuncios

Reseña Lucky Star (Kagami Yoshimizu)

La estrella sobrevalorada

Hay pocas obras con un título tan apropiado. Esta serie es tan famosa y está tan, pero taaan bien valorada que se considera poco menos que una maravilla que todo aficionado a la animación japonesa tiene que ver. Y tengo entendido que en Japón incluso se sacan andas con sus imágenes, cual si de santas se tratara. Sabiendo lo anterior, tras ver el anime en cuestión, sólo puedo pensar que realmente ha sido bendecido por alguna estrella, porque si no no se explica tanta adoración. Si tuviera que definirlo en una sola palabra sería «japonesada». Es un producto nipón con prácticamente todas las características que se suelen atribuir a estos: desde personajes de ojos grandes, peinados imposibles y aspecto «mono», hasta música chillona y colores brillantes, ideales para producir un ataque de epilépsia.

Sin títuloUno de los posibles efectos de ver Lucky Star.

El elenco esta formado por tópicos con patas: tenemos a Konata, la otaku despreocupada; Kagami, la tsundere responsable; Tsukasa, la soñadora inocente; y Miyuki, la inteligente torpe. Y esas son solo las protagonistas, pero a lo largo de los capítulos van apareciendo cada vez más y máaas hasta abarcar todos los clichés habidos y por haber. Aunque esto no es malo porque están hechos así a posta (o eso quiero creer) para parodiar los animes, los mangas y la sociedad japonesa. Si los hubieran concebido de ese modo pretendiendo que fueran originales y/o interesantes habría subido a un monte para tirarlos desde lo alto de un barranco; y Green Peace me habría multado por arrojar basura. No merece la pena seguir hablando de ellos porque no tienen facetas más allá de sus roles, son más planos que un charco y no hay nada más que me apetezca se pueda decir.

Sobre la trama. Pues consiste en… haber es cuandooo… sí, ese momento en que… mmm estooo, hablan. Toda la serie está compuesta por secuencias autoconclusivas en las que los personajes dicen o hacen algo. Ya está. No pasa absolutamente nada más. Se relatan, con un humor más simple que el mecanismo de un chupete, las vivencias de los personajes, buscando que te sientas identificado y/o te diviertas. Que sea simplón no quiere decir que sea demasiado malo, de hecho, suele hacerte reír. ¿Por qué digo suele? Porque este anime tiene la regularidad de una montaña rusa. Puede que con una escena te tronches y en las dos siguientes te quedes con cara de póquer, bien porque hacen referencia a algo que se te escapa (tienes que estar muy puesto en la cultura otaku o no pillarás ni un resfriado), bien porque hacían la misma gracia que una patada en el culo.

—SeRRà Qe tÙ noH PiyAs eL cHIsteh.
—En algunos casos puede ser, pero en otros digo que gracioso no significa decir o hacer la primera estupidez que se te ocurre.

Sin título
Vamos reíros. ¿No lo encontráis divertido? ¡Si es graciosísimo! ¿No? ¡¿No?! … No cuela, ¿verdad?

La serie busca complacer con un humor facilón y unos personajes con aspecto «adorable» (¿soy la única a la que esa pinta tan aniñada se le hacía inquietante? Nunca me han convencido esos personajes a los que te presentan diciendo que aunque, casualmente, aparenten once años son mayores de edad) hechos para que les cojas cariño. Además sus continuos guiños a tópicos y costumbres japonesas pueden hacerla interesante (lo cual no quiere decir que sirva para aprender cosas sobre Japón, no os engañéis, esto es al país nipón lo que las películas de instituto a Estados Unidos). Pero la parodia hay que tomársela muy en serio para que funcione, y a ratos este anime se convierte en lo que quiere parodiar, además de que puede perfectamente tacharse de insustancial, superficial y estúpido.

Mención aparte merecen Lucky Channel y los créditos finales. El primero, aunque al principio parece el típico relleno para llenar minutos, es una crítica al mundo de los ídolos japoneses que no está del todo mal. Y sobre los segundos, eso de que en cada capítulo sean una canción de un anime conocido es original, pero nadie ve los créditos de todas formas cansa rápido, algo de lo que los propios creadores se dieron cuenta, sin embargo, en serio, ¿en que momento pensaron que un tío haciendo el lilas mientras invoca a la lluvia (si eso es cantar yo soy María Callas) iba a ser más interesante?

A menos que seis fanáticos incondicionales de todo lo japonés o tengáis mucha paciencia y tiempo libre no es recomendable verla entera, es preferible limitarse a echarle un ojo a los mejores y luego a otra cosa mariposa.

Sentencia

Para entretenerse un rato y que cuando los autodenominados otakus la mencionen sepas de qué te están hablando.

PS: Por cierto el decir: «ooh Kotata es una monada y es otaku como yo, me siento muy identificado/a» no es un argumento válido para calificar a la serie de sobresaliente. Asumidlo.