Reseña La Caída de los Gigantes (Ken Follett)

El escritor de culebrones baratos que se creía escritor de novela histórica

AVISO: la siguiente reseña es especialmente sangrienta (aunque si estáis aquí supongo que será por la sangre, ya que por mi belleza o las galletas no va a ser), pese a que el libro en cuestión no es realmente malísimo como otros aquí reseñados (le he dado 2 estrellas en Goodreads). ¿Por qué el ensañamiento entonces? Porque resulta que aquí Follett comete exactamente los mismos fallos que en Los pilares de la Tierra, su primera novela «histórica» (notense las comillas, son intencionales) y en la que podía asumirse que eran fallos debidos a su inexperiencia; no obstante, esa primera novela la escribió en 1989 (antes de que yo naciera) y está salió por 2010. Si en un tiempo que es literalmente casi tan largo como mi vida NO ha sido capaz de mejorar NADA ya no son fallos de principiante, es que no sabe escribir (o es extremadamente vago y se niega a mejorar, quién sabe, en cualquier caso ninguna de las opciones es buena). Y dado que he tenido que aguantarlo ahora me pienso desahogar. Jojojo, allá voy.

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1. A mi no me engañas, tienes de escritor de novela histórica lo que yo de física nuclear.

Las cosas claras y el chocolate espeso: considero que Follett es un escritor súper sobrevalorado que escribe folletines, de historicidad bien poca más allá de estar ambientados en otra época. Si fuera una mujer me apuesto algo a que sería considerado un escritor de novelas rosas de mero entretenimiento y nadie lo vería como a un «autor serio». He dicho.

giphy.gifNo retiro ni una coma del párrafo anterior, pero me voy a justificar.

Eso sí, reconozco que Follet es un genio poniendo títulos. Tu ves cómo se llaman sus obras y te evoca algo profundo, te hace creer que el libro tratará temas serios de forma respetuosa. En este caso, ¿no os hace pensar que el libro va a tratar sobre cómo cayeron los grandes imperios en el periodo de la IGM (el ruso, el otomano, el astro-húngaro)? ¿Queréis saber más sobre el tema? ¿Sí? Pues Follet no y eso no se trata más que de pasada como trasfondo para los líos amorosos de sus personajes. Las situaciones históricas fundamentales que sería tan interesante ver retratadas desde una novelización histórica (ya sabéis, a través de los ojos de una persona ficticia que vivió el periodo para que se pudiera apreciar cómo le afectaron) la mayoría no salen, sólo las mencionan así como de pasada mientras les personajes siguen a lo suyo, tal que:

Minero aleatorio 1: Oye, ¿sabes que un terrorista ha asesinado al archiduque Francisco Fernando? Ya sabes, el heredero del trono Astro-húngaro.

Minero aleatorio 2: Sí, algo he oído, ¿qué loco está el mundo, verdad?

Minero aleatorio 1: Y que lo digas. ¿Más café?

*Siguen desayunando tranquilamente y charlando de otras cosas.*

De lo que realmente va el libro es de que Maud y Walter son una pareja que no puede estar junta por la guerra al ser ella inglesa y él alemán y les victimizan mucho. Esa es la pareja principal, pero luego también tenemos a 2 hermanos rusos (Grigori y Lev) que se montan un triángulo amoroso con una chica llamada Katerina; a Ethel, una doncella galesa que se debate entre el amor y la lujuria que siente por el conde Fitzherbert, que sólo puede hacerla su querida, o tener un buen trabajo que le garantice la vida y casarse; y, por último, hay un estadounidense llamado Gus que siempre se enamora de la mujer equivocada y, al darle calabazas, se desahoga con su amiga/conocida Rosa, que obviamente está colada por él, pero él no se entera.

Reconozco que sí hay momentos de brillantez puntuales en que de verdad se muestra el horror de la guerra o los entramados de las políticas territoriales y los juegos de poder, pero son momentos puntuales perdidos entre un maremágnum de relleno (hablaré de esto en otro punto) dedicado casi enteramente a contar los sentimientos de personajes (y con esto me refiero a los líos amorosos, no a sus sentimientos sobre la guerra o la situación que están viviendo, que sí sería muy interesante). Y luego Follett va y desecha literalmente en una línea el pie de trinchera, que ilustra perfectamente las miserias que supuso la guerra de trincheras, donde se refleja toda la crudeza de la IGM. ¿Pa qué centrarse en el drama humano de que te manden al frente sin saber muy bien por qué sólo porque el zar ha querido meterse en una guerra que el pobre campesino al que mandan no entiende? Mejor contar que al campesino en cuestión le mola una chica y esta ha sido tan mala como para tener voluntad y no querer estar con él pese a que ha sido muy bueno. ¿Pa qué hablar del hambre y la miseria para demostrar la truculencia de la guerra en contraste sobre cómo quedan los planes sobre el papel? Mejor enfocarnos en que la guerra estorba que Maud y Walter puedan follar ser pareja oficialmente y van lloriqueando por las esquinas.

Cuando se dedican más páginas a contar cómo tiene sexo la gente que la guerra de trincheras no tienes dudas de la historicidad de la novela.

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Que esa es otra: en serio, les personajes parece que sólo se muevan por el sexo. Me resulta molesto. Casi todo el rato están pensando en las ganas que tienen de follar. Cuando me hablan de sus supuestos amores más bien parece que sólo es lujuria (también hablaré de esto en otro punto). Por ejemplo, te relatan que Grigori echan mucho de menos a Katerina en el frente porque la quiere un montón. ¿Cómo se muestra eso? ¿Piensa en su sonrisa, en su personalidad decidida y su valor, en buenos momentos que han compartido, en conversaciones profundas que han tenido? Nope, piensa en lo buenorra que está, en que le encantaría tocarle los muslos y estrujarle las tetazas y en lo mucho que desearía haber tenido sexo con ella antes de ir al frente. Amor profundo, damos y caballeras.

No es una novela histórica, es una historia de una grupo de personas que tiene como fondo la IMG, pero se centra en dichas personas, y a su vez dichas personas se centran en relaciones movidas por el sexo. O sea, lo que viene a ser un folletín en el que no importa realmente el entorno más allá de cómo afecta a si las parejas van a poder quedar juntas o no.

2. Follett el escribidor, que no escritor.

Porfa, Follett, aprende a escribir. Que escribas folletines no es malo mientras dejes la publicidad engañosa diciendo que son libros históricos, los folletines para evadirse son muy respetables… si al menos están bien escritos. ¿No he dicho que se supone que Maud y Walter se aman muchísimo y por eso sufren por no poder casarse? Bueno, pues su amor básicamente nace de hablar un rato en una cena tras años sin verse. Luego de eso me quieren colar que lo suyo es amor verdadero y no podrían vivir sin estar juntes… pero la narración no muestra eso en ningún momento. Nos quieren convencer de que tienen conversaciones muy profundas y se entienden muy bien, no obstante, es algo que nos dicen de pasada y esperan que nos lo creamos. Lo único que se muestra es que cada vez que se ven se lían y, si es por más de 5 minutos, tienen sexo (¿entendéis ahora mis quejas de los párrafos anteriores? Porque si al menos me mostraran amores profundos y bien llevados que se truncan por las circunstancias podría empatizar, pero tal como está contado sólo veo gente que no consigue triscar; a mi eso no me da ninguna pena, más bien me da la impresión de que con unos amigos a pilas se les pasaba todo). Así que Follet es de esos autores que no saben mostrar en lugar de contar, y, para colmo, lo que cuentan se contradice con lo que muestran. ¡No cuentes, muestra! Y mucho menos cuentes mentiras, eso se llama no saber narrar y contradecirte entre lo que quieres transmitir y lo que realmente transmites. Y es un error de gente que NO sabe escribir.

Sin título

Muy lamentablemente, ese no es el único error de escritura de Follett. También resulta que no tiene ni idea de cómo construir escenas. Y antes de que me lo echen en cara: le reconozco que se ha documentado mucho, pero el problema es que no sabe novelizar usando dicha documentación. Las batallas y sus bajas, excepto algunas excepciones muy puntuales, se relatan como quien hace la lista de la compra. Cero implicación y nulos sentimientos generados. Que si los alemanes avanzaron 20 kilómetros en un día y se acercaron a Château-Thierry. Que si un grupo de bolcheviques entró en el Palacio de Invierno y lo tomó sin mucha resistencia con ayuda de refuerzos finlandeses. Que si la ametralladora Hotchkiss disparaba cuatrocientos cincuenta cartuchos por minuto, con un alcance de cuatro mil metros… Yo también se consultar enciclopedias, Follett; de hecho, si quisiera explicaciones asépticas estaría leyendo dicha enciclopedia o un libro de historia en lugar de una novela, que se supone que tiene la gracia de mostrar el componente humano a través de los ojos de personajes que están viviendo el momento.

Aunque cuando Follett, ¡por fin!, logra realmente construir una escena en vez de limitarse a soltar datos el resultado también suele ser tirando a risible (quitando un par de excepciones como el soldado adolescente que es ametrallado en vano minutos antes de que se declara el alto el fuego). Me mondo cuando Follett pretende crear momentos dramáticos matando a personajes que literalmente han aparecido hace una página. Es tal que así:

Protagonista: ¡Hijos de Prusia, mataron a Chuck! ¡Noooo! ¡¡¡Chuuuuuck!!!

*Clama al cielo de rodillas en un intento de momento tope dramático y con gran carga emocional.*

Yo: ¿Ein? ¿Quién es Chuck? ¡Ah, sí! Ese tío que apareció una vez hace 400 páginas y ha dicho 3 frases contadas. Uy, sí, te echaré mucho de menos personaje de relleno número tres (en realidad la muerte de mi tamagochi tuvo mayor impacto emocional).

Y eso cuando las escenas son creíbles, porque hay veces que me hacían alzar la ceja ya no hasta la frente, sino hasta la mitad del cráneo. Como por ejemplo el hecho de que un alemán se acerque tranquilamente a hablar con los soldados rusos y ¡se entiendan! A ver, los rusos (y algunos ucranianos) son pobres campesinos que en su mayoría no saben ni leer ni escribir ni nunca habían salido de su pueblo hasta que los obligan a ir al frente, pero de algún modo aparentemente hablan alemán, polaco e inglés nivel nativo para mantener conversaciones fluidas con el soldado. O eso o es el alemán que se está haciendo pasar por un pobre campesino polaco iletrado habla de pronto ruso y ucraniano nivel nativo y con un registro elevado, situación nada sospechosa que no delataría en absoluto que no es quien dice ser, no señora. Bueno, pues el caso es que se comunican (quizá Doraemon les dio gelatina traductora), e ¡intercambian información reciente sobre acontecimientos que no deberían conocer si son quienes dicen ser y no tienen acceso a comunicaciones con Moscú y Berlín! Tras esta amigable charla y tomarse unos chupitos de vodka cada quien se va por su lado sin la menor sospecha. Todo OK.

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Además, el paso del tiempo es demasiado errático y mal logrado. Dejas a une personaje, vuelves a recibir noticias al cabo de 1 año y sigue exactamente igual. Más que fluir, el discurrir del tiempo en esta novela me recuerda a The Sims 2: al dejar de jugar con una familia esta no avanzaba, aunque con otra hicieras pasar tres generaciones. Aquí igual, parece que hasta que vuelves a ver a alguien todo esta como lo dejaste, aunque se supone que hayan sucedido eventos importantes en todo ese tiempo.

Quizá de verdad les personajes son sims. Así se explicaría que su evolución sea prácticamente nula y los pocos cambios que tengan sea enamorarse (les subió la barrita de relación y usaron la opción de coqueteo y ñiqui, ñiqui). Son las mismas personas, DESTRIPE quizá con la excepción de Ethel pero no se hasta que punto porque su cambio es superar un desengaño amoroso con el conde, FIN DESTRIPE al principio que al final, algo que me parece altamente inverosímil teniendo en cuenta que ¡viven una guerra!. No he estudiado psicología, pero dudo que haga falta un máster para saber que ver morir a una persona con la que compartes camaradería y que sus sesos te salpiquen tiene que marcarte. No puede ser que después de ver algo semejante vuelvas del frente siendo la misma persona y eso te afecte igual que pisar un chicle. Entre eso y que sus voces narrativas son iguales… Que esa es otra, también pretenden que te creas que el pobre niño minero analfabeto habla igual que el noble cultivado treintañero. Obviamente sus voces narrativas son todas la de Follett, que es incapaz de caracterizar personajes más allá de hacer que mencionen detalles sueltos sobre su vida o piensen algo tópico, como por ejemplo que el noble conservador Fitzherbert se queje en un largo monólogo para si mismo del Partido Laborista para intentar demostrar que es conservador.

3. Este libro lo pagaban al kilo.

Aclaremos una vez más este punto: no, no porque un libro sea muy largo y tenga muches personajes va a ser épico y una obra de arte. Cantidad no es calidad… pero me temo que eso es lo que piensa Follett: que crear epicidad consiste en que su historia abarque a un montón de gente y el libro no baje de las 800 páginas. Lo cierto es que le iría mucho mejor si se sacara esa falacia de la cabeza, porque con menos de 500 páginas este libro habría sido mucho más tragable. Con tantísimo relleno lo único que consigue es que te canses y supone más espacio para errores y defectos. No merece la pena leerse un libro de 1.000 páginas por 70-80 buenas, las otras 930-920 siguen siendo un truño constituido de relleno, explicaciones y folleteos. Al final las pocas partes que realmente merecen la pena son incapaces de remontar la obra porque están enterradas entre la mediocridad.

Además, Follet es tan explicativo y redundante que no es que de la información máscada, es que directamente la da regurgitada. La mitad del libro, y eso siendo generosa, es puro relleno y no aporta nada porque son explicaciones de este estilo: «—La señora Jevons ha sugerido qué otras dependencias deberíamos acondicionar y las he anotado en aquí.

La expresión “en aquí” era un localismo, una forma de hablar que resultaba redundante, pues significaba exactamente lo mismo que “aquí”.»

Gracias por la aclaración, Follet. Obviamente era imposible darse cuenta. No, ahora en serio, como lectora me siento ofendida, es como si estuvieran dudando de mi inteligencia. Me imagino a Follet pensando: ¿podrá la gente que me lee entenderme? Nope, seguro son imbéciles, así que lo explicaré por si acaso.

Otro ejemplo de relleno cansino es cuando el autor intenta crear tensión con les personajes preguntándose qué va a suceder. En una novela pretendidamente histórica eso es del todo absurdo porque ya se sabe. ¿Qué sentido tiene que pase el primer tercio del libro intentando crear tensión sobre su va a estallar o no la IGM? Ya todo el mundo sabe que estallará, deja de perder páginas. Es una tensión falsa e impostada que no lleva a ninguna parte.

Y eso cuando al menos había un mínimo intento de tensión porque la información que te estebaban dando era relevante. La mayoría es relleno estúpido e innecesario como el del ejemplo. He tenido que recurrir en varias partes a la lectura diagonal para poder aguantar, porque ya no soportaba más que Follett rellenara páginas recitándome el menú de la cena que alguien ha organizado en su casa, liándose a explicaciones técnicas sobre cómo se producía en las fábricas en lugar de efectivamente construir escenas sobre cómo era la producción en una fábrica, o relatándome como alguien iba a la letrina y cuántos pelos en los huevos tenía un chico (no, esos 2 últimos ejemplos NO son una exageración, son reales).

4. Follett el feministo.

Follet va de feminista porque le parece bien que las mujeres voten, puedan estudiar y accedan a cargos políticos. Me lo creería si no fuera porque luego hace cosas como negar que las mujeres trabajaran en las minas, perpetuando el mito machista de que eran los hombres los pobrecitos que se partían el espinazo mientras ellas se quedaban en casita aparentemente rascándose la barriga. Porque claro, es que las tareas del hogar se limitan a hacer la comida en media hora y lavar la ropa no más. No es que fueran muy duras o esté demostradísimo el hecho de la doble jornada y que las mujeres, junto con la infancia, eran precisamente las más perjudicadas por los trabajos en fábricas y minas, ya que trabajaban hasta más porque les pagaban menos sólo por mujeres. Y no me creo que Follett no supiera de las mujeres mineras a poco que se haya documentado sobre la época porque las pruebas están literalmente hasta en los museos a la vista de todo el mundo.

O si no fuera porque mucho sufragismo, pero dice que para una mujer es preferible encontrar el amor antes que tener derechos porque eso las hace más felices (entendiendo, por supuesto, que el único amor es aquel en el que se mantienen relaciones sexuales). Ya sabéis, es que entre tener una buena posición social, oportunidades e igualdad y abandonarlo todo y dedicarte a criar descendencia para tu jombre lo preferible es lo segundo, eso es lo realmente importante para nosotras, que sin un jombre no podemos ser felices ni sentirnos plenas.

8059c648e55083c8d210f467c8c5ee4a.jpgEs para tirarle a Follett estas frases escritas en un trozo de carbón que haya extraído una minera.

Además, y esto es una sensación mía: en las relaciones eran los hombres los que siempre acababan consiguiendo lo que querían (si eran pobres, claro, la gente rica es malvada). A los tíos pacientes y Buenos Chicos™ al final se llevaban a las mujeres con las que llevaban años obsesionados porque ellas se acababan dando cuenta de lo tontísimas que habían sido rechazándolos y cambiaban sus sentimientos para quererlos. DESTRIPE Sí, me estoy refiriendo especialmente al caso de Grigori con Katerina y también a Ethel con Bernie. FIN DESTRIPE

5. Ideología a presión y tufo a racismo.

Hay un gran sesgo de clase en la novela que me molesta. Es una falacia presentar que sólo las clases altas querían ir a la guerra y obligaron a la pobre gente del pueblo llano a entrar en combate, que era toda pacifista. Había gente pacifista y belicista en todas las clases sociales. Santificar a la clase pobre sólo por serlo también es manipulación. Que alguien sea pobre no implica que seguro sea buena persona en contraposición a la gente rica. No puedo con las divisiones facilonas que reducen el mundo a blanco y negro, de verdad. Y menos en una novela presuntamente histórica, porque si algo está claro es que en las guerras nunca hay gente completamente buena contra otra malísima. Menos maniqueísmo, especialmente si es para sustentar una ideología.

Y también me irrita mucho el tufo a racismo. Vamos a ver, ¿sabéis qué otro imperio participó en la IGM de parte de Alemania y el Imperio Astro-húngaro y por eso se disolvió, con enormes implicaciones? Exacto: el Imperio Otomano. Y en toda la zona de oriente próximo se realizaron operaciones militares e intervenciones muy importantes (no ocurrió todo en Francia, Alemania y Polonia/frontera de Rusia como parece mostrar el libro), siendo que la desmembración de dicho imperio, y particularmente los Acuerdos Sykes-Picot en los que Francia e Inglaterra se repartieron oriente próximo, determinaron las fronteras actuales de todos los países de la zona, con los consecuentes conflictos que existen ahora tales como la terrible Guerra de Siria, la opresión de la población kurda y la existencia del estado islámico oficial Arabia Saudí, que está violando sistemáticamente derechos humanos. ¿¡Me puede explicar alguien cómo es posible que una novela que dice tratar sobre la IGM NO DEDIQUE NI UNA PALABRA AL IMPERIO OTOMANO?! A la creación de Yugoslavia, que explica en buena medida el conflicto posterior de los Balcanes también le dedica una página, pero es que ni mencionar al Imperio Otomano es un canteo y me da vergüenza ajena porque, repito: fue un actor importante en la IGM y un imperio que cayó, cuando literalmente la novela se llama La caída de los gigantes porque se supone que cuenta el inicio del fin de la época imperial.

¿Qué pasa, Follett, que la gente que no es blanquita y cristiana no merece ni que se la mencione? Parece que este hombre es de esa gente que cuando habla de historia universal en realidad quiere decir de Europa y países relacionados. Y por Europa entiende mayoritariamente Francia, Inglaterra, Alemania y un poco Rusia; y por países relacionados únicamente EEUU. El resto no existe y se le hace el vacío.

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Sentencia

Si te encantan los folletines puede servir para evadirte unos días, si te encantan las novelas históricas y valoras tu tiempo no lo pierdas con esta novela.

PS: Esta es la última novela de Follett que leo. Ya le he dado muchas oportunidades y está claro que no es para mi. Todo el mundo sabe que los nombres rimbombantes y el adorable acento latino son lo que da vida a los culebrones, así que me quedo con los de sobremesa, que al menos no me engañan diciendo que enseñan historia.

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Reseña Trilogía Fairy Oak (Elisabetta Gnone)

O cuando te saboteas tu propia obra

Dedico esta reseña a Celia Añó, que parece ser de las pocas personas de acuerdo conmigo. Además, así de paso la recomiendo, que su blog merece la pena y deberíais conocerla como escritora y dibujante.

Esta trilogía ha resultado una decepción terrible. Y, por favor, que nadie me entienda mal: no lo digo porque sea infantil, tengo ningún problema con los libros orientados a la infancia, me suelen encantar y tenía esperanzas en que estos libros se añadieran a mis favoritos. ¿Por qué Gnone? ¿¡Cómo vas y lo estropeas con una ejecución TAN horrible?! Tu eres buena escritora. Ahí está W.I.T.C.H. Es que parece que la autora se hubiera saboteado a propósito para hacer una historia tediosa a base de ponerte material muy interesante delante… sólo para luego centrarse en lo aburrido, dejándote con las ganas y una decepción tremenda.

tenorElisabetta Gnone durante toda la trilogía.

La historia está ambientada en un pueblo donde la magia es cotidiana y convive gente no mágica con brujas y magos, tanto de la luz como de la oscuridad, y donde cada niñe al nacer recibe un hada que se encarga de hacer de niñera. Además, resulta que tener magia de la luz o de la oscuridad no se presenta como bueno ni malo a priori, simplemente significa tener poderes distintos: la magia de la luz permite crear, pero no pueden hacer desaparecer, mientras que la magia de la oscuridad permite hacer desaparecer cosas, pero nunca van a poder crear. En ambos casos los poderes pueden usarse para el bien o el mal. ¿Se explora y desarrolla ese contexto tan interesante? Pues va a ser que no. A tomar por saco la información sobre la convivencia pacífica entre la distinta gente mágica y no mágica, con lo que eso daba para hacer analogías sobre prejuicios; ni un párrafo que desarrolle el sistema de magia o deje ver costumbres e idiosincrasia, como por ejemplo el consejo mixto que rige el pueblo; y ni media explicación sobre el trabajo de las hadas o su mundo. No te van a contar nada de eso. Tristísimo porque podría haber dado una vuelta de tuerca y crear algo original.

OK. ¿Entonces QUÉ sale en los libros? Pues, para recochineo máximo, los 3 libros son mayoritariamente relleno. Siguen una estructura consistente en que durante todo el rato no sucede nada interesante y al final terminan de forma confusa y abrupta. ¡Por el amor de 2 madres, es que gastan páginas en contarnos que cuando hace viendo se pueden volar cometas o hay que cerrar las contraventanas! Sí, eso no es una exageración, de verdad que se dedican páginas a eso. Pero ya desarrollar bien los enfrentamientos finales y su resolución durante más de 3 páginas para que hubiera algo de sentido o explicar las motivaciones del antagonista era pedir mucho, parece ser. En serio, sería bueno saber por qué en su plan para dominar el mundo (por supuesto, SIEMPRE que no quieren destruir el mundo es que lo quieren dominar) el malo malísimo tópico (es tan genérico que ni nombre se han molestado en ponerle: lo llaman el Terrible 21. Sip, ni un nombre en condiciones pudo conseguirse, ya hay que ser patético) necesita a toda costa conquistar un pueblucho que no llega a 500 habitantes.

Al final cierras los 3 libros y te das cuenta de que te has quedado igual. Ni se puede decir que sea cosa del primero y segundo y que el tercero mejore y explique todo. Pese al buen material de partida, sólo resta la impresión de que estamos en un entorno mágico típico con el clásico enfrentamiento del bien absoluto y el mal supremo porque sí, sin que la historia tenga interés. Y encima mal desarrollada porque no te enteras de la mitad. Pasan cosas, pero no sabes por qué y eso le resta mucho interés aunque estuviera pasando algo emocionante, ya que si no hay razón es básicamente relleno. Lo siento pero poner aventuras no hará menos evidente que no llevan a ninguna parte. Y eso cuando no pasan por una razón ridícula:

Protagonista: Quiero ir a dar un paseo.
— Pero es muy peligroso, fuera del pueblo hay gente que quiere capturarnos y/o matarnos, especialmente a ti.
Protagonista: Pero es que quiero dar un paseo AHORA. Me apetece y punto. *Sale del pueblo y por eso pasa algo.*

Si eso es lo mejor que puedes hacer para mover la trama necesitas replantearte tu trama. Puede colar que suceda una vez porque las protagonistas son niñas y no son plenamente conscientes del riesgo, no obstante, a la tercera vez es para tirar el libro por la ventana. giphy

Y como alguien me venga con la excusa de que los problemas anteriores es porque son libros infantiles le contesto que ¡y un mojón! Los libros infantiles pueden perfectamente transmitir buenos valores, hacer reflexionar y ser grandes libros. Ahí está la (¿dilogía o biología? Nunca me ha quedado claro) de Groosham Grange, que en menos páginas y siendo para 8-12 años hace una reflexión sobre qué es el bien y qué el mal. O Las crónicas de Spiderwick, que habla de forma realista, pese al argumento sobre seres fantásticos, de cómo se siente la infancia ante un divorcio y el abandono de su padre. O Memorias de una gallina, que habla de encontrar tu lugar en el mundo. O Crónicas de Prydain, que refleja perfectamente el proceso de maduración y en qué consiste asumir responsabilidades. La literatura infantil puede ser ARTE y no es excusa para un argumento y desarrollo chapuceros.

Sobre les personajes, lo cierto es que sí me gustan bastante y creo que merecen mucho la pena. Las gemelas Pervinca y Vainilla son adorables, así como sus amistades. Y se prestaban perfectamente a que su historia fuera una con un precioso mensaje contra los prejuicios y que ensalzara el amor de hermanas y la amistad. Para ser justa, creo que es lo que la autora intentaba, pero le sale regular por el pésimo desarrollo ya mencionado. Pervinca, Vainilla y Cía merecían MUCHO mejor desarrollo. Ojalá la voz narradora hubiera sido la de ellas, no sólo porque la historia habría sido mucho más sentida y habría sido genial para la inmersión sino porque Felí, el hada niñera de ambas y narradora, tiene la mala costumbre de no saber qué carajos está pasando casi todo el tiempo. Se supone que era para mantener el interés, pero el resultado es el dicho: una historia confusa donde no te enteras de qué está pasando o porqué sucede casi nada. Típico ejemplo de usar una voz narradora que trata de hacerse la misteriosa para mantener el interés, pero que lo que consigue es el efecto contrario.

Eso sí, necesito quejarme de un punto concreto. ¿Por qué les ponen novios a las gemelas? Cuando se pone a personajes no hétero hay mucha gente que se queja diciendo que no venía a cuento mostrar su sexualidad. Bueno, pues aquí claramente no venía a cuento mostrar que Pervinca y Vainilla son hétero porque, primero, la historia no va de eso y no afecta en nada, está puesto sólo porque parece que tocaba, no vayamos a creer que son unas desviadas o pueden ser felices sin pareja siendo chicas, ¿verdad?; y segundo, porque literalmente es ridículo que me quieran colar que a la edad de ¡10 puñeteros años! van a encontrar a los amores de su vida y esos van a ser los novios con los que se casen. Venga ya, que no sabrán no qué es una relación de pareja en ese momento, por favor. Lo de la heteronorma se nos va de las manos. Especialmente porque en el caso de Vainilla su novio aparece de la nada a 40 páginas del final de la trilogía y hablan una vez. Si eso no es forzar para que la chiquilla no se queda sin nadie que venga Dios y lo vea.

Oh, ¿os he comentado que el novio de Vainilla tiene ¡18 años mientras que ella sólo 10!? ¿Y que es él a quien le gusta la niña al primer vistazo e insiste para que se hagan pareja? Esto ya no es que esté de sobra, es que resulta repugnante y enfermizo. ¡Que llamen a la policía para que detenga a este degenerado asqueroso!

Sin títuloEl novio de Vainilla.

Lo mejor que tienen los libros son los dibujos, que son absolutamente preciosos. Ojalá hubiera habido más, ya que en varias ocasiones eran lo mejor de la página.

Dicho todo lo anterior lo cierto es que no he odiado la trilogía y reconozco que para la edad a la que están dirigidos pueden gustar mucho, así que en ese caso las recomendaría. Pero podrían haber entrado en la categoría de cuentos modernos inolvidables y se han quedado en libros sosos del montón.

Sentencia

Una trilogía entretenida para la infancia, pero que podría haber ofrecido mucho más y se ha quedado en casi nada por lo mal que se ha desarrollado.

Crónica de mi cena navideña

Tal como me propuse, esta cena de Navidad en familia no me he callado y he saltado cuando han dicho una machistada/LGTBfobada/racistada. Por si a alguien le preocupa aclaro que no he recibido ninguna agresión física, pero psíquicas sí. Se han ensañado conmigo a base de bien. A continuación el relato de los hechos.

La cena empezó como siempre son estas cenas de Navidad en mi caso: toda la familia sentada a la mesa mientras las mujeres cis sirven y los hombres cis se quedan en la mesa esperando y, si acaso, se dignan a poner alguna servilleta. Claro que no es nada que no esperara, para quien no lo sepa aclaro que la mayoría de mi familia es tirando a bastante facha.

Cuando se terminó de servir se comenzó a hablar de todo un poco. Aunque ya dije algo ante comentarios islamófobos sobre que no deberían permitir que los moros construyeran mezquitas, el «espectáculo» de verdad empezó cuando salté ante un «chiste» que contó un primo que va de graciosete. Atención al «graciosísimo chistecito», para que os hagáis una idea de lo que tengo que aguantar: «las mejores mujeres son como el mejor vino: de 12 años y encerradas en un sótano». Podéis tomaros un minuto para recuperaros antes de seguir leyendo, que se que ahora os debéis de estar mondando. Jojojo, ¿qué hay más gracioso que las violaciones y la pedofília? Jajaja.

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Obviamente ante esto salté diciendo que era de muy mal gusto y si le hacía gracia era un pedófilo y un violador. Ahí empezó el ataque. Al principio era lo típico de llamarme exagerada y amargada porque «sólo era humor». Pero cuando dije que era feminista y traté de explicar lo horrible que era semejante «chiste» empezó a ser algo casi organizado y sistemático, con lo que me refiero a siete personas (seis hombres cis y una mujer cis) atacándome verbalmente hasta el punto de no dejarme hablar. Ninguneo y falta de respeto total hacia mi persona. Los comentarios iban desde los típicos que me desacreditaban y pretendían explicarme el feminismo porque sabían tanto que decían que el hembrismo existía y los hombres deberían dirigir el feminismo para que no los margináramos; pasando por quienes se cachondeaban de que muy feminista, pero luego seguro que le dejaba a los hombres el trabajo pesado; hasta llegar a quienes decían que lo que necesitaba era un novio que me echara un polvo y se me quitaban las tonterías.

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Lo peor es que dos de los hombres que se unieron con entusiasmo al machaque y burla eran mis propios hermanos. Porque una cosa es la familia lejana a la que veo de higos a brevas y por la que, en la mayoría de los casos, tengo escaso si no nulo cariño, y otra muy distinta que tu propia familia cercana se te ponga en contra. Eso me dolió como una traición.

Cuando explotó todo de forma definitiva fue al salir del armario. Ante los comentarios de que necesitaba un hombre respondía que eso nunca iba a pasar porque era asexual arromántica y no me gustaban los hombres ni las mujeres. El ninguneo y cachondeo a mi costa fue total. Me convertí en la estrella de la cena; la estrella de mar, que es lo que, entre otras cosas, me preguntaron con chanza si era. Casi hubiera preferido que me miraran mal porque eso al menos hubiera significado que reconocían mi existencia. Me negaron por completo, tanto mi sexualidad como mis sentimientos y experiencias. Y entre los «comentarios jocosos» hubo un primo lejano (el mismo del primer chiste) que hasta me AMENAZÓ con una violación. Sí, como suena, me soltó: «Si no fueras familia te llevaba a un callejón a quitarte las tonterías». Entre carcajadas, porque todo era muy gracioso. Jajaja.

Obviamente yo lo estaba pasando fatal y no dejaba de lanzar miradas desesperadas a mi madre, que supuestamente aceptaba mi sexualidad. Eso fue lo peor. Mi madre, que siempre me ha apoyado en casi todo y es una persona con la que tengo confianza y esperaba poder contar, se quedó callada mirando al plato. Estaba claramente incómoda e intentó cambiar de tema un par de veces, pero NO me apoyó. En un momento en el que necesitaba desesperadamente apoyo y validación me dejó sola y prefirió no entrar al trapo. Entre eso y lo de mis hermanos, que aquí uno no se cachondeó pero tampoco dijo nada y el otro siguió, sentí que a la hora de la verdad no tenía a nadie. Pocas veces me he sentido más sola.

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Al final siento decir que no me ha compensado. Igual es porque no soy una persona capaz de imponer (no tengo gran presencia ni me sale levantar la voz), pero sólo he logrado pasar un mal rato, si bien de forma diferente a otros años. No obstante, aclaro que lo voy a volver a hacer en Año Nuevo y siempre que pueda, hasta que me vuelta molesta aunque sea por puro cansancio. Estoy harta de tener que aguantar machismo, LGTBfobia y racismo. NO es algo inocuo, crea mucho odio y dolor, así que ya anuncio que mi propósito para el próximo año es volverme «la amargada» de las fiestas porque pienso seguir señalando estas cosas y tratando de cortar el rollo. Espero que con la práctica me vuelva más eficaz, pero si no, en cualquier caso, a tenaz no me gana nadie.