Lo que no me gusta o me choca de Japón

Japón es un país maravilloso. Gente muy amable, comida riquísima, sitios preciosos y una cultura enormemente interesante.

Dicho todo esto, parece que es el país ideal para venirse a vivir y pasar aquí el resto de la vida, pero bajemos de la nube. Tiene inconvenientes. Cosas que chocan: pueden ser desde divertidas o curiosas hasta realmente molestas.

Un pequeño aviso antes de empezar: se trata de mi experiencia personal, de lo que he visto, sentido o vivido en estos casi 6 meses que llevo en Tokio. Por lo tanto, no se trata de una verdad universal e inmutable. Otra persona ha podido tener una experiencia diferente o haber visto las cosas de otro modo. Las opiniones pueden diferir, y mucho.

Precios altos

Por lo general, en Tokio los precios son elevados.

En cuanto a la comida, se me dispara el precio de la compra: aquí gasto casi el doble de lo que gastaba en España. No es que las cosas estén el doble de caras. Para nada. La mayoría de los precios son normales, pero otros no. Por ejemplo, la fruta y la verdura son muy caras por lo general. Los productos extranjeros también lo son. Además, las proporciones son pequeñas (por ejemplo, una caja de galletas con cuatro galletas, un envase de mortadela o jamón con cuatro lonchas o una bolsa de tomates con dos tomates, literal), por lo que tengo que ir a comprar más veces.

7Yo pagando la fruta

Los alquileres también son caros. Yo vivo en una residencia de estudiantes, en una habitación individual pequeña y con servicios comunes como cocina y ducha, y me sale por unos 650 euros al mes (tengo que decir sin embargo que la luz es infinitamente más barata que en España). Bien es cierto que estoy en el centro, pero aun así lo veo caro. Y no es de los alojamientos más caros. Calculo que está en la media.

El transporte igualmente es muy caro. Yo me siento una privilegiada por vivir al lado de la universidad y por tanto no lo tengo que coger diariamente. Sólo lo utilizo los fines de semana cuando quiero o tengo que ir a algún sitio, y aun así tengo que estar recargando las tarjetas de tren y metro frecuentemente. Así que me imagino que la gente que lo tiene que usar todos los días se deja una buena pasta.

 Si eres chica…

Es lo que más me molesta y lo que me hace tener impulsos de coger la maleta e irme para siempre. Luego me doy cuenta de que en España y en todos los países del mundo suele pasar también, en mayor o menor medida, y se me pasa. Es decir, esto no es una especificidad de Japón, pero creo que aquí se acentúa.

Me explico. Si eres chica y vas con un amigo de turismo (da igual que sea extranjero como tú o japonés) como es muchas veces mi caso, olvídate de que la gente se dirija a ti. Siempre se van a dirigir a él. Guías turísticos, camareros, conductores, vendedores de tickets, etc, siempre van a hablar con él. Vas a un restaurante y la cuenta se la dan a él. Incluso si eres tú la que pagas toda la cuenta, la vuelta se la siguen dando a él. Si eres chica y vas con un chico, tú no existes.

5

Otro tema es que a mí me ven como a un bicho raro por tener más de 25 años y seguir estudiando (y no haberme casado). Se creen que soy rica y por eso me lo puedo permitir (normal, aquí las tasas de la universidad están por las nubes). La edad “crítica” de las chicas para casarse es 25 años, a partir de ahí, en esta mentalidad, vas “para abajo”.

 ¿Hay alguien que sepa inglés?

Aquí en Japón muy poca gente sabe inglés. Ahora bien, quien lo habla lo habla muy bien. Al principio, cuando tenía que entablar conversación y preguntarle algo a alguien siempre preguntaba primero si hablaba inglés. Si te dicen “un poco”, olvidaos: es que no saben. Lo digo porque yo me lo tomaba al pie de la letra y hablaba el inglés más simple que podía para que me entendieran y no comprendían nada. Supongo que es otra de las cosas de este país: no te hablan claro. Creo que lo hacen porque les da reparo decirte que no tajantemente y porque quizás les da vergüenza no poder ayudarte.

Como decía, hay gente que sí lo habla. En la universidad, en los centros turísticos, en los aeropuertos… En esos sitios, al menos yo, no he tenido ningún problema.

Otra cosa que suele pasar es que, para ellos, tú eres siempre la extranjera y como tal dan por hecho que no tienes ni idea de japonés y que sabes inglés. Evidentemente me resulta infinitamente más fácil hablar en inglés, y en cierto modo se agradece que hagan el intento de hablarte en inglés pero… ¡quiero que me hablen en japonés para practicar!

2

Frialdad

Son un encanto, sí. Pero son muy fríos. Y esto no lo veo como algo malo. Simplemente me choca.

Olvidaos de los dos besos cuando te encuentras o presentan a alguien (cosa que me parece GENIAL, ¿por qué voy a tener que darle dos besos a un desconocido?), pero es que a los japoneses incluso les da vergüenza dar la mano a modo de saludo. Recuerdo una vez que me presentaron a alguien y extendí la mano y la chica me dio la mano, pero riéndose, y todos los que estaban alrededor también (esta guiri dando la mano… ¡qué ocurrencias tiene!). Otras veces la he dado y no ha pasado, pero es evidente que no es lo más normal darla. Lo más normal es una pequeña inclinación de cabeza o una reverencia y punto.

Evitan el contacto físico a toda costa (excepto en el metro a hora punta, ahí tienes todo el contacto físico que quieras). Ni una palmadita en señal de amistad ni nada. Percibo que si lo hacen es porque realmente te consideran tu amiga. Recuerdo que una de mis amigas me puso la mano en el hombro durante unos segundos y yo estaba como: AHHHHHHHH, CONTACTO HUMANO. Me emocioné y todo, oye. Y eso que yo soy muy fría también para estas cosas, pero creo que no llego a este punto.

Tampoco verás a much@s chicas y chicos comiéndose los morros por la calle. No, no. Después de llevar unos meses en Japón, vi a un chico y una chica simplemente abrazándose y yo pensé: ¡qué porno, recemos 100 padrenuestros!

Por ejemplo, me chocaba mucho que mi amiga japonesa no le dijera absolutamente nada a su novio cuando se encontraban. No digo que se metan un morreo, pero no sé, un abrazo, un “hola, cómo estás”, una palmadita en la espalda, no sé, ALGO. Además, se trataban de “-san” (un sufijo honorífico de respeto, que marca distancia). De hecho, yo llegué a pensar que quizás me había confundido y que no era ese chico su novio. Pero sí que lo es, según me han contado ella y él por separado, si no no me entero.

Nadie protesta… ¿Tienen sangre en las venas?

En general, son gente muy ¿conformista?, ¿alienada? , ¿”anestesiada”? Que no digo que en España no haya gente así. Por supuesto que la hay. Demasiada. Pero en Japón parece que el número es muchísimo mayor, lo que es terrible. Por ejemplo, aquí no hay grandes manifestaciones como las que conocemos en Occidente. Una manifestación que en España se consideraría un fracaso por el bajo número de manifestantes, aquí se consideraría un éxito con el mismo número de personas. No hay tanto activismo como el que podemos encontrar en Europa.

Sin embargo, tuve la grandísima suerte de dar con un pequeño grupo de chicas y chicos idealistas que hacían actividades contra la discriminación en general y me uní a ellos. Es genial estar con gente de mentalidad mucho más avanzada que el resto de sus compatriotas y puedo asegurar que es una de las experiencias más bonitas que he tenido hasta el momento: que unos chicos y chicas de la otra punta del planeta tengan las mismas inquietudes que tú. Y digo que tuve esa suerte porque aquí en Japón no es muy común ese tipo de cosas.

¡Las calles no tienen nombre!

Esto hace que sea facilísimo perderse y te eches unas risas. En las zonas más turísticas hay mapas por las aceras, pero en las que no lo son la podemos liar parda en cuestión de segundos.

¿Que cómo se localizan aquí las cosas? Bueno, se supone que por el nombre del barrio y por el número de edificio. Cada edificio tiene asignado una serie de números, en los que indica el número de barrio, la manzana, etc, pero aseguro que saber eso no sirve de mucho. Hay que recurrir a San Google para que nos indique dónde demonios está un sitio.

Otra amiga japonesa que vivió en España me contaba lo fácil que era localizar alguna ubicación con el nombre de las calles. Pues claro, chiquilla.

3Yo por la calle, sin datos en el móvil

¿Por qué va tanta gente con mascarilla?

Era algo que me llamaba mucho la atención al principio. En la calle, en las tiendas, en clase… mucha gente lleva mascarilla. La razón es consideración hacia el resto de la gente: si están enfermos, no quieren contagiar. Pero también puede ser posible la otra cara de la moneda: no quieren ser contagiados.

Se puede fumar en los restaurantes

Cierto y verdad es que en España llevamos relativamente pocos años con la llamada ley antitabaco, pero al menos yo me he acostumbrado muy pronto a ir a un restaurante y que no me estén echando el humo. Pues bien, esto en Japón puede hacerse. Como no fumadora, me molesta muchísimo. Sin embargo, no puedes ir por la calle fumando. Existen zonas específicas para hacerlo.

 

A modo de conclusión, os diré que muchas veces me han preguntado si me quedaría a vivir en Japón. La verdad es que no. No por los puntos que he puesto en esta entrada, que en realidad la mayoría son nimiedades. Son motivos de más peso como las condiciones laborales y derechos sociales en general, una mentalidad demasiado conservadora que choca con mi manera de pensar y vivir (y viviendo en Europa, por ejemplo, me sentiría más cómoda) y porque aquí, a pesar de la amabilidad de esta gente, siempre me sentiré la extranjera, la extravagante, la exótica.

1El váter no me habla. ¡Qué decepción!

Por último, me gustaría decir que estoy cansada de leer a gente que no ha pisado Japón decir que España es una mierda y que Japón es genial (me imagino que su idea mental de Japón es la que se refleja en el manga y el anime). Y no es cierto. España tiene sus ventajas y sus inconvenientes y Japón tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero ningún país es mejor o peor que otro. Hay que tener en cuenta que no es oro todo lo que reluce.

Anuncios

Mis primeros días en Japón

¡Saludos desde Tokio! Llevo casi dos semanas aquí y ya me ha pasado de todo, desde perderme en el metro hasta vivir mi primer terremoto.

Sigo con el papeleo: tarjeta de residente, registro en la oficina de la ciudad, registro en la seguridad social, abrir una cuenta en un banco, otras cuestiones relativas a la universidad, por poner algunos ejemplos… ¡Un tostón! Pero hoy no os voy a aburrir con todo eso y me voy a centrar en unas cuantas cosas curiosas que me han llamado la atención en estos primeros días.

1Shinjuku hace unos días, la zona de Tokio donde vivo

Una de las primeras cosas que constaté es que la amabilidad japonesa es real. Por lo general, si preguntas por alguna dirección te lo explican con todo lujo de detalles. Cuando te responden algo y ven que no los entiendes, intentan hablarte en inglés como buenamente pueden o se toman la molestia incluso de escribírtelo y hacerte dibujitos.

Por poneros algunos ejemplos, el primer día llovía torrencialmente y gente que no conocía de nada me prestó un paraguas. Para colmo, me llevaron en coche hasta mi residencia porque no la encontraba, envolviendo mis maletas en bolsas de plástico para que no se mojaran. Otro día una chica por la calle se me acercó porque supongo que me vio perdida (y sí, por enésima vez lo estaba), le pregunté dónde estaba un sitio al que tenía que ir y la chica incluso se subió en el metro conmigo para indicarme donde estaba (sí, hasta pagó su billete de metro sólo para acompañarme y luego se volvió).

En el metro y demás transportes no hay ni voces, ni carreras, ni móviles sonando. Todo el mundo va callado, leyendo o incluso durmiendo. Los nombres de las paradas están escritos tanto en kanji, como en hiragana y alfabeto “occidental”, así que no os preocupéis si no sabéis leer en japonés. A veces va llenísimo de gente, y se meten a presión, así que no se hace apto para claustrofóbicos, aunque tienen un sistema de ventilación por el que entra aire y algo se agradece. Otras veces, por el contrario, se va estupendamente. Como curiosidad, cada vez que va a salir de alguna parada, suena una musiquita monísima que te llena de amor para avisar que van a cerrar las puertas (aunque me imagino que la musiquita se convertiría en algo muy vacilón si vas corriendo para cogerlo y se te cierra la puerta en los morros). Y juraría que es una diferente en cada estación.

2Metro de Tokio… ¡para una vez que lo pillo vacío!

Andando por las calles, una de las cosas que más me llama la atención, es la cantidad de máquinas expendedoras que hay, con bebidas extrañísimas (que, por supuesto, las pienso probar todas :P). También, la gente va caminando por la izquierda, al igual que los coches. Si vas por la derecha no pasa nada, y menos si te ven esa cara de guiri, pero parece que lo más correcto es hacerlo por la izquierda.

3Máquinas expendedoras everywhere! (esta imagen es la única que no es mía, pero prometo que es así)

Otra de las primeras cosas que he hecho es, obviamente, entrar en las tiendas. Los dependientes, cuando vas a pagar o te los cruzas, empiezan a decir todo tipo de fórmulas protocolarias y te hacen mil reverencias. La primera vez me quedé pensando: ¿todo eso me lo están diciendo a mí? Parecen incluso robots y supongo que hasta que te acostumbras te hace gracia. No sé cómo corresponder ante tanto protocolo y al final acabo tan abrumada que siento la imperiosa necesidad de corresponderles de alguna manera. Por eso termino inclinando la cabeza y sonriendo porque… ¡no sé qué decir!

Una de las cosas que no sabía es que cerca de los mostradores, en el suelo, hay una serie de flechas que te indican donde tiene que ir la cola para pagar y que mostrador te corresponde. Hay tiendas en las que incluso suena, de nuevo, una musiquita muy mona cuando vas a pagar para que el dependiente sepa que estás ahí.

La dificultad mayor a la que me he enfrentado en las tiendas es que a veces no sabes ni qué estás comprando, sobre todo si tu conocimiento de kanji (carácteres chinos que usa el japonés) es limitado, como es mi caso. De manera que algo tan cotidiano como comprar se convierte en una aventura (por ejemplo, el otro día estuve a punto de comprar jabón para los platos creyendo que era champú).

Hay tiendas de 24 horas por todos lados, los llamados konbini. Son realmente prácticos y tienen de todo, desde comida preparada hasta productos de papelería. He notado que el precio, eso sí, es ligeramente mayor que en otros sitios.

4Estas cositas tan ricas me las compré el otro día en el konbini

Otro aspecto que me tiene toda loca es el tema de la basura. Lo reciclan prácticamente todo, excepto los desperdicios orgánicos, claro está. Tienen la basura perfectamente clasificada e incluso cosas como los envases son desmontados, lavados y clasificados por partes antes de tirarlos. Todo queda muy ordenadito en el sitio de recogida y cada día recogen un tipo de basura diferente. Al parecer, si no lo haces tal y como lo dicen las normas, no te recogen la basura. No hay papeleras por las calles tal y como las conocemos en España, sino una serie de cubos para que tires tu basura en el lugar que corresponda. Como curiosidad y a modo de ejemplo, es habitual verlos a la salida de las tiendas de 24 horas y también al lado de las máquinas expendedoras tienen recipientes para que tires la botella una vez la hayas consumido.

Hasta aquí por hoy. Espero que os haya resultado interesante, aunque sea un poquito. Próximamente más.

 

A Japón como estudiante: el papeleo previo

En esta primera entrada daré unas pequeñas pinceladas sobre lo más destacable que he tenido que hacer para conseguir irme como estudiante a Japón.

No ha sido fácil debido al montón de papeleo que he tenido que hacer. Llevo meses enfrentándome a la burocracia japonesa y española en los que se ha puesto a prueba mi salud mental y en los que han jugado con mis sentimientos como han querido. En este tiempo he podido comprobar lo exigentes que son los japoneses, tanto en tema de plazos como en los requisitos. Eso sí, exquisitos en el trato.

1

Os pongo en contexto. Estudio una carrera universitaria en una universidad española. Mi universidad ofrecía becas (no Erasmus) para estudiar en el extranjero a destinos fuera de la Unión Europea. Uno de los países ofertados era, como imagináis, Japón.

Lo primero era cumplir una serie de requisitos académicos (más abajo explico cuáles) para que me concedieran la beca. Una vez concedida, es cuando empieza una verdadera pesadilla burocrática que comenzó en febrero pasado y se ha prolongado hasta este mismo mes de agosto.

La cuantía de la beca es ridícula para vivir allí un año (1200 euros) aunque es de agradecer que la matrícula en la universidad japonesa sea “gratuita”. Y lo pongo entre comillas porque tienes que pagar la matrícula como si te hubieras matriculado en España, con precios “españoles”. Esto es una gran ventaja porque en general las universidades en Japón son muy caras.

2

En cuanto a los requisitos académicos, la universidad japonesa a la que voy me exigía una nota media de expediente mínima de 7 (sobre 10, claro) y tener una puntuación mínima de 80 en el TOEFL (examen de inglés americano). Evidentemente, en otras universidades pueden exigirte otros.

Quería destacar que el TOEFL es el certificado de inglés que suelen pedir en Japón, sea para estudiar o a veces para trabajar. En mi caso, el título de inglés de la Cambridge no me sirvió, por lo que me vi obligada a examinarme del TOEFL (un tostón porque es más caro y el formato de examen es más estresante, al menos para mí).

Por supuesto, luego te pedían otros requisitos como una carta de recomendación hecha por algún profesor de la universidad o redacciones en las que te preguntan por qué quieres estudiar en Japón y chorraditas de ésas.

3Feel like a 5 years old kid

Otro punto importante es obtener el visado de estudiante. Lo primero que hice fue rellenar un formulario para solicitar el llamado Certificate of Eligibility (también conocido como COE). En dicho formulario te hacen todo tipo de preguntas (datos personales, universidad a la que vas a ir, recursos financieros, balances bancarios, etc). La solicitud debe llegar a la Oficina de Inmigración, que es dependiente del Ministerio de Justicia japonés. En mi caso, fue mi universidad japonesa la que se encargó de recoger mi solicitud y mandársela a esta oficina.

Cuando esta oficina me dio el visto bueno, me mandó dicho certificado. Con él, el pasaporte y la solicitud ya pude ir a la embajada de Japón, pidiendo cita previa, para solicitar el visado de estudiante. Me lo dieron en el mismo día sin ningún problema (amabilidad y eficacia al 100%).

Por cierto, este visado de estudiante también te faculta para trabajar a tiempo parcial si lo solicitas en el mismo aeropuerto cuando llegas a Japón.

En cuanto a alojamiento, una cosa que me ha sorprendido, y no sé si será por la universidad a la que voy o será así en general en todas las universidades japonesas, es que tienen perfectamente clasificados/as a los/as estudiantes en las residencias del campus. Y no me estoy refiriendo sólo a separación por sexo (aunque hay residencias mixtas, como a la que yo voy a ir, la separación por sexo va por plantas), sino también por otras cuestiones como si eres estudiante de intercambio o no, por el dinero que estés dispuesta/o a gastarte o incluso, en algunas, según la edad.

4Se ve que a los japoneses les encanta ordenarlo todo

El procedimiento de solicitud y elección fue simple. Te hacen rellenar un formulario con preguntas más o menos personales y dependiendo de tus respuestas te asignan una residencia u otra. Vamos, que he tenido muy poco margen de decisión, pero dado que la otra opción era buscarte tú misma el alojamiento en la enorme ciudad de Tokio mediante inmobiliarias y otros recursos en las que apenas hablan inglés, preferí que ellos mismos me asignaran una residencia. La verdad es que me ha sido más cómodo y más rápido.

Por último decir que sin duda esta experiencia será de las que no olvide en mi vida y quería compartirla en el blog. Espero que pueda ser de utilidad para gente que le interese Japón o que quiera dar el paso de visitarlo.

5 Ha merecido la pena vivir sólo para que llegara este momento

Resurrección de las Crónicas Niponas

*Selenita desempolva la sección y empieza a quitar las telarañas.*

*Las arañas persiguen a Selenita con carteles anti-desahucio y la obligan a huir.*

*Selenita asoma por un rincón y se asegura de que no hay arañas en la costa antes de salir de su escondite.*

Ejem, ejem, entremos en materia antes de que vuelvan esas irascibles criaturas de ocho patas. Como ya dijimos en su momento, Kodama lleva unos años estudiando japonés y su sueño es irse a vivir a Japón durante un tiempo para conocer el país desde dentro, pero como en ese momento aún no sabíamos nada concreto lo dejamos así y relegamos esta sección al olvido. Sin embargo, me complace informaros de que después de mucho papeleo, entregar tanta información de ella podrían escribir su biografía, papeleo, cumplir plazos infinitesimales, papeleo y otras pruebas titánicas que Kodama sólo ha podido superar haciendo uso de toda su paciencia, inteligencia, carisma y su katana de un metro muy afilada… ¡Ha lo grado su objetivo!

Sin títuloEsta es Kodama ahora mismo.

¡El próximo mes Kodama se irá a Tokio a estudiar durante un año! Cuando eso pase esta sección, que hasta ahora estaba más muerta que las momias del Museo Británico, resucitará cual zombi.

Sin títuloHay que reconocer que en la Biblia pintan las resurrecciones mucho más bonitas que en la actualidad.

Invitamos una vez más a todos los interesados en aprender más sobre Japón (y a los que quieran saber cómo lograr que te den una beca universitaria y no morir en el intento) a que se se pasen por ella, porque Kodama (por si alguien aún no lo había notado) está emocionadísima y promete compartir su experiencia.

Japonés: ¿por dónde empezar?

Mucha gente, al saber que estudio japonés, me ha preguntado qué medios utilizo, así que me he decidido escribir sobre ello.

Antes de nada, tres aclaraciones: primera, no soy experta en el tema, ya que sólo llevo tres años estudiando japonés. Segunda, sólo cuento mi experiencia personal, lo que quiere decir que otros libros o recursos no sean válidos. Es más, pueden ser hasta mejores. Y tercera, no pretendo ser exhaustiva ni tampoco contaros todo el material que hay (ni yo misma lo sé). Me limito a indicar los primeros recursos a los que acudí y que me ayudaron mucho.

Dicho esto, entraré en materia. ¿Por dónde empiezas en el estudio del japonés?

En mi opinión, lo primero que debes hacer es aprender a leer y escribir los kanas (hiragana y katakana). Es decir, los dos silabarios que habitualmente se usan en japonés. No es nada recomendable escribirlo o leerlo con letras “occidentales” (el llamado rōmaji) por dos motivos: porque es primordial que te acostumbres desde primera hora a manejarlos y porque la mayoría de manuales de japonés, incluso los de nivel inicial, no suelen usar rōmaji.

¿Cómo puedes aprender hiragana y katakana?
Lógicamente, es todo memoria. No hay más truco. Puedes encontrar los silabarios fácilmente por Internet, en algún libro de nivel inicial, o incluso en aplicaciones para móvil. Como experiencia personal, diré que a mí me ayudaba bastante escribir palabras sencillas en japonés. Por ejemplo, memorizaba cómo escribir arigatou, y ya sabía escribir la a, la ri, la ga, la to y la u.

¿Qué libros puedes utilizar?
Yo siempre he usado el Minna no Nihongo. Creo que es el más conocido entre los/as estudiantes de japonés. Está lejos de ser un libro excelente, pero realmente no hay mucho más material donde elegir. Tiene gramática, vocabulario y audio. Está disponible en español y es fácil de encontrar.

minna-no-nihongo-1-es

Por otra parte, consigue algún libro de kanji (caracteres de origen chino que usa el japonés silmultáneamente con el hiragana y el katakana). Puedes encontrar varios por Internet. Usa el que te sea más fácil. Para mí, es de las cosas más complicadas del japonés: son muchísimos, tienen dos lecturas con muchas excepciones, tienen un orden y número de trazos específico, etc. Así que si estás empezando, no te preocupes en exceso por ellos y comienza por los más fáciles.

Aplicaciones para Android
Destaco dos.
Por un lado, JED: es un diccionario de japonés-español, utilísimo y muy completo.

JED1

Por otro, Obenkyo: desde mi punto de vista, absolutamente fundamental. Esta aplicación te ayuda a memorizar de manera efectiva el hiragana, el katakana y los kanji, así como muchísimo vocabulario útil entre otras funciones.

Obenkyo2   Obenkyo1   Obenkyo3

Dato importante: ambas aplicaciones son gratuitas 😉

Lectura
Para empezar a leer tienes que tener una base, tanto de vocabulario como de gramática, así que no te recomiendo que empieces si estás a un nivel muy inicial, pues puede ser muy frustrante y al final acabes odiando el idioma.

Cuando estés listo/a, busca lecturas que usen furigana, esto es, lecturas escritas con sus correspondientes kanji pero que justo arriba, a modo de “subtítulo”, te indique cómo se lee en hiragana o katakana. Así acabas relacionando los kanji con su lectura.

Hay mangas por Internet, en su mayoría shounen o shoujo, que al ir dirigidos a un público más infantil hacen uso del furigana. También puedes encontrar páginas de noticias con furigana, por ejemplo, la que nos ofrece la NHK: http://www3.nhk.or.jp/news/easy/index.html

Otros recursos
Internet es una gran fuente de información y puedes encontrar todo tipo de páginas explicándote la gramática japonesa, de manera eficaz y con ejemplos. Te será mucho más fácil si también sabes inglés, porque la mayoría de las páginas sobre japonés están en este idioma.

También hay videos muy útiles en youtube. Personalmente, ha sido una de las fuentes que más he usado.

¿Es útil ver anime en japonés?
Es una pregunta que muchas veces me han hecho, y aquí va mi respuesta: ten claro que no vas a aprender japonés sólo viendo anime. Sin tener ni idea de gramática japonesa es imposible entender una frase más o menos compleja. Igualmente si sólo sabes unas cuantas palabras sueltas. Lo más que puedes hacer es ir apuntando expresiones y vocabulario. Si eres lo suficientemente friki, incluso puedes aprenderte algunos diálogos en japonés de tu anime favorito.

¿Música?
Es un buen complemento. Es muy útil memorizar canciones que te gusten en japonés ya que el vocabulario se te quedará de manera más fácil.

Consejo final
Es un idioma enormemente complejo así que es normal que te desanimes (a mí me pasa constantemente). La perseverancia y el entusiasmo que le pongas es la base, así que trabaja con constancia y pasión. がんばってね!

P.S: Cualquier sugerencia es bien recibida. ¡Yo también estoy aprendiendo!

Inauguración oficial de las Crónicas Niponas

Si habéis hojeado al blog ya os habréis dado cuenta de que nos gustan el anime y el manga, pero la cosa no queda ahí, también estamos interesadas en Japón por su historia, su cultura, su política, etcétera; sobre todo Kodama, que lleva unos años estudiando japonés para poder viajar a dicho país y conocerlo desde dentro algún día.

¿Que qué os importa a vosotros eso? Pues a que como hablamos de un país que levanta muchas pasiones (sobre todo con la creciente afición que hay al anime y al manga), pero sobre el que no hay mucho conocimiento real (¿has llegado aquí porque te autodenominas otaku?, siento decirte que probablemente lo que sabes es poco tirando a nada, la mayoría de los animes y mangas son al país nipón lo que las películas de instituto a Estados Unidos) hemos pensado que sería útil abrir una sección para responder preguntas frecuentes, dar consejos e informar a los interesados en aprender japonés o viajar a Japón. Más que nada para que sepan dónde se están metiendo y lo que pueden esperar, bueno y malo, ya que hay un montón de flipa’os de la vida que piensan que es un sitio maravilloso cuando en realidad no conocen el idioma ni las costumbres (no, ni saber decir kawaii, itadakimasu y otras tres palabras es conocer el idioma, ni saber que se come con palillos y se dejan los zapatos en la entrada de casa es conocer las costumbres, desengañaos).

Sin títuloLo que tú piensas versus lo que de verdad te puedes encontrar.

Si aún no os habéis ido indignados o desanimados, esperamos que esta sección os sirva o, como mínimo, os resulte interesante para acercaros a otra cultura infinitamente diferente y mucho más desconocida de lo que se cree.