Juzgando libros por su portada

Todos somos superficiales, quien diga lo contrario miente, y los libros no son una excepción. La portada y la sinopsis son lo primero que vemos de ellos, así que deberían estar pensadas para atraer a los lectores. Sin embargo, hay muchas que no cumplen o directamente incitan a huir o a tener un ataque de risa, depende de cómo de desarrollado tengas tu sentido de la vergüenza ajena. Antes de empezar con los ejemplos aclaro que no he leído los siguientes libros, bien podrían ser obras maestras de la literatura universal, pero es que con esas portadas y sinopsis no me acercaría a ellos sin un periódico para forrarlos y/o una declaración firmada ante notario de que merecen la pena.

Hush hush

Nora Grey, una alumna aplicada en busca de una beca para la universidad, vive con su madre viuda en una granja a las afueras de Pórtland, Maine. (Chica buena y estudiosa, padre muerto, nunca he visto nada parecido, no, no. Por cierto, ¿por qué siempre ocurre todo en Maine?) Cuando Patch se convierte en su nuevo compañero de instituto, Nora siente a la vez atracción y repulsión (Porque Patch y Nora son imanes.) hacia este extraño personaje que parece tener acceso a sus pensamientos. (¡Un chico atractivo y misterioso salvaje apareció! Y ¡a la protagonista no le gusta, pero en realidad siente algo por él! Esto tampoco lo he visto nunca, no señora.) Luego se entera de que Patch es un ángel caído que quiere convertirse en humano. (Hala, ya se ha descubierto el pastel, no hace falta que me lea el libro, ¡gracias sinopsis!) Nora está bajo su control, (El chico va a llevar las riendas y hacer con la chica lo que le de la gana, mmm, machista innovador, que duda cabe.) pero hay también otras fuerzas en juego y de repente se encuentra viviendo hechos inexplicables y en medio de una situación muy peligrosa. (Nótese que la situación empieza a ser muy peligrosa cuando aparecen esas otras fuerzas y hechos inexplicables, a la sumisión de la chica no parece que se le de importancia.)

Sin título

Erase una vez un ángel que sí tenía sexo, y pelos en el sobaco (¡ascazo, depílate, cacho de guarro que es por higiene!), y pantalones, zapatos no, porque al volar no los necesita, y camisa tampoco, que era necesario que fardara de músculos. ¿O es que estaba haciendo propaganda al gimnasio celestial?, ¿o a los pantalones? Total, que el ángel este iba por ahí volando tan tranquilo cuando de pronto se dio una hostia sagrada contra un avión. Yo es la explicación más razonable que encuentro. Después de la hostia el ángel se estampó contra el suelo y por eso se transformo en un ángel caído y tal. Aparentemente, el traumatismo craneal lo hizo acabar en un instituto y transformarse en un acosador que se dedica a aprovecharse de que puede leer la mente de una chica adolescente para ponerla bajo su control.

Vamos, que esto es otro Crepúsculo un romance entre una chica normal y un bicharraco ser sobrenatural de turno y, por supuesto, ambos tendrán que superar muuuchos peligros porque lo suyo es un amor prohibido por lo tóxico que es y blablablá.

Recuerda que me quieres

«Quiere muchísimo a Wendy», pensó, indignándose con ella al ver que no comprendía por qué no podía volver a tener a Wendy. (No soy ninguna experta en gramática, pero juraría que esto debería ser un punto y seguido.)

El motivo era de lo más simple: «Yo también la quiero. Y no podemos tenerla los dos, señora». (¡Menudo posesivo egoísta! ¿No has oído hablar del poliamor?)

Peter Pan y Wendy, de J. M. Barrie.

Cien años después la historia se repite. O quizá no. (¿En qué quedamos? Aclárate.)

Todavía no se conocen. Ni siquiera se intuyen. Peter y Wendy tienen un destino común del que no podrán escapar. La aventura de la vida y la magia del amor empiezan contigo, en cuanto te atrevas a descubrir su historia. (O sea, que esto es una especie de continuación/historia alternativa de Peter Pan, sólo que ahora Peter y Wendy se lían, ¿no? O al menos eso es lo que creo entender, ya que esta sinopsis es ambigua y vaga cual promesa electoral.) Podríamos hablarte sobre caracoles, estrellas, princesas que no sienten dolor, palabras inventadas, catarros mal curados o mundos rellenos (Mundos que son como las croquetas: rellenos.) de sueños donde todo es posible. (¿¡!? Lo que podríais hacer es hablarme sobre de qué va el libro en lugar de soltar al azar cosas que no tienen ningún sentido para mí. Eso parece la descripción de un chute de LSD.)

Por explicarte podríamos deleitarnos y ser un poco malas y adelantarte que el amor no siempre es dulce. (¿Os da placer explicaros?, pues nadie lo diría porque hasta ahora no habéis explicado nada.) Pero claro, eso sería adelantar acontecimientos y no entenderías nada. (Naaa, tranquilas, hasta ahora no he entendido nada de todas formas, pero justamente lo anterior sí que parece dar a entender algo sobre la historia, sólo espero que no sea un spoiler de cómo termina el amor de Wendy y Peter.) Así que olvida las últimas líneas y sumérgete en una historia donde todo es posible, incluso que el sol y la luna se besen. Pronto, todo tendrá sentido. (Me alegro de que al menos os hayáis dado cuenta de que esta sinopsis no tiene ningún sentido. Ahora, por favor, buscad el significado de la palabra «sinopsis» para que os quede claro que estas sirven para decirle al lector de qué va el libro, no para soltar cosas que sólo se pueden entender ya conociendo la historia.) Bienvenido a nuestro particular Nunca Jamás. (Algunos van a los campos de fresas y otros a Nunca Jamás, todo depende del camello.)

Sin título

Sólo hay una forma de definir esto: estoy tan confusa que me hiero a sí misma. Según lo que he podido deducir de la sinopsis el libro va sobre Peter Pan así que, por favor o por dinero, que alguien me explique qué tiene que ver el argumento con una chica montada en una minibicicleta, con tendencias exhibicionistas (va sin bragas y con un vestido que le deja el culo al aire, ¿intentan darnos a entender que el libro es para mayores de dieciocho?) y a la que le ha venido la monstruación. De no haber sabido que esto es la portada de un libro hubiera pensado que se trataba de un anuncio muy grotesco de compresas. Además, ¿por qué han puesto la imagen inclinada de esa manera? No sólo dificulta la lectura del título, es que encima hace que todo parezca aun más raro ¿acaso la chica está cayendo mientras tiene la monstruación y por eso va dejando un rastro de sangre? Sinceramente, ni lo sé ni quiero saberlo. Cuando más miro esta portada menos sentido le encuentro y más yuyu me da. Igual al final este sí que va a ser un libro sobre psicotrópicos porque entre la chica esta, los caracoles, las princesas inhumanas que no tienen sistema nervioso (¡a lo mejor es que en realidad la chica de la portada es un monstruo y por eso tiene semejante monstruación!) y el Sol y la Luna morreándose…

De analizar el título e intentar descubrir su relación con la portada y la sinopsis directamente paso, ya he asumido que aquí nada tiene sentido.

Harry Potter

Estos libros sí que los he leído, de hecho están reseñados aquí.

En su momento pensé que las portadas españolas eran normales y se iban afeando conforme avanzaba la serie, pero eso fue sólo hasta que encontré las siguientes. Ahora todas las portadas españoles me parecen dignas de un museo en comparación. Juzgad vosotros mismos:

Sin título

Harry Potter y el misterio de por qué es capaz de duplicarse para hacer selfies en todas las portadas.

Sin título

Este Harry no se ha dado cuenta ni de que el cielo ha adoptado un perturbador y antinatural color rojo, ni de que está a punto de ser arrollado por un tren rodeado de purpurina. No obstante, entre esas gafas de culo de vaso y la cara de drogata que tiene tampoco me extraña que no vea ni se entere de nada, le han debido pasar algo los de Recuerda que me quieres.

Sin título

Bueno, tengo claro que el claval que vuela en una escoba-cepillo como la que tengo en mi casa es Harry. Ahora sólo me queda averiguar que pintan las inquietantes esculturas, el buitre con mala leche, el rayo en un día claramente soleado, el hombre raro corriendo en llamas (¿un pariente lejano de Katniss, quizá?), el búho gigante, la mansión de la familia Addams y la muerte que va por ahí con la guadaña al hombro como quien lleva un bolso.

Sin título

¡Co… liflores! ¡Es the walking Potter! No me diréis que no da cosa la cara de zombi que tiene el niño. Hasta el pajarraco con uñas de Lobezno y la estatua parecen más vivos y expresivos que él.

Sin título

Al portadista le pilló un ataque de vagancia, así que abrió el photoshop y, en un minuto, pegó un dragón de corchopán más tieso que la escayola sobre un fondo de agua en el que una sombra indefinida está usando el ataque salpicadura (Magikarp, ¿eres tú?).

Y atención a las portadas finlandesas. Canela en rama.

Sin título

Dejando de lado las narizotas que se traen todos. Por favor, prestad especial atención a la segunda, la cuarta y la quinta. En la número dos no sólo tenemos a un Gilderoy Lockhart con unos dientes que ya quisiera Drácula, antenas y tirabuzones, es que además ¡están los men in black ahí acoplados en la esquina! La número cuatro bien podrá llamarse Harry Potter, el fantasma raro sujetapapeles y el rubio inexpresivo de mirada perdida. Y en la número cinco nos encontramos con que Harry ha sido clonado, al fondo hay una persona gritando mientras es secuestrada por un misterioso ente volador invisible y se ha colado un bicharraco salido de Los mitos de Cthulhu.

¡Ah! Y que alguien me explique que son esa especie de mezcla entre bufanda y disfraz de bufón que llevan todos.