Reseña Ayashi no Ceres (Yuu Watase)

Hoy os traigo la reseña de este manga de Yuu Watase, autora del también conocidísimo manga Fushigi Yuugi entre otros. Ya había oído de Ayashi no Ceres antes pero hasta ahora no me había decidido a leerlo. Gracias por la recomendación, Rika (os ordeno echarle un vistazo a su blog Libros y mazmorras, que está genial).

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Fans de este manga: es posible que os cabreéis con esta reseña. Os aviso. Si aun así decidís leerla, os aseguro que soy hasta buena persona ❤

⚠ Atención: CONTIENE SPOILERS ⚠

ARGUMENTO

Érase una vez una doncella celestial llamada Ceres que bajó de los cielos. Un pescador que pasaba por allí la vio y le robó el hagoromo, su manto sagrado. Esta doncella buscó desesperadamente su hagoromo pues sin él no podría volver al cielo. Al final, se ve obligada a quedarse en la Tierra, casarse con ese hombre y cuidar de los hijos de ambos.

Esta es la leyenda en la que se basa Ayashi No Ceres. La protagonista, Aya Mikage, es una chica normal. Sin embargo, justo el día que cumple 16 años su vida cambia. Ella y su hermano gemelo Aki son llevados a casa de su abuelo a lo que se suponía que era una fiesta de celebración de cumpleaños donde extrañamente está reunida toda la familia. Le dan regalo cuyo contenido es… ¡una mano humana! Al verla, su hermano parece volverse loco y ella descubre para su horror que toda su familia está intentando matarla. El motivo es que la doncella celestial Ceres, que está muy cabreada (lógico), se encuentra en el interior de Aya y tiene la intención de vengarse, en especial de su marido Shizo, que se ha reencarnado a su vez en Aki. Qué movida.

Finalmente es rescatada por Tooya, del que se enamora inmediatamente (y ya tenemos el pasteleo), y es acogida por la familia Aogiri.

PERSONAJES

Voy a empezar a meter caña a los personajes *saca el bate de béisbol envuelto en alambre de púas*

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Aya Mikage. La prota pretendidamente guay. Muy enérgica y todo lo que queráis pero, nada, al final lo más importante es el novio y se comporta de manera tan estereotipada que la aborreces.

Ceres. Es un personaje interesante. Que no es que lo sea muchísimo, pero es que el listón estaba muy bajo. Y lo que la hace interesante es ese cabreo que tiene y esa sed de venganza. Entiendo sus sentimientos y siento empatía con ella. Mátalos, Ceres, MÁTALOS A TODOS.

Tooya. Diríamos que es el hombre diez aunque para mí no es más que un muermo. Y digo muermo porque no puede ser más prototípico: perfectísimo, guapo, bueno. Para colmo, cuenta con una historia trágica detrás para que todo el mundo llore.

Yuuhi Aogiri. Con este me voy a explayar bien porque se lleva la palma del odio y con mucha diferencia. A lo largo de mi vida he leído mucho manga, pero de verdad que pocas veces he visto personaje más pesado e imbécil. Es el graciosín que no hace gracia. Es el niñato inmaduro que no hace más que dar pataletas cuando se le mete algo entre ceja y ceja. Responde al estereotipo de “nice guy”: un chico BUENÍSIMO y enamorado pero que la chica, en este caso Aya, no le puede corresponder. Qué injusticia.  Ohhh, pobrecito, es que la quiere y encima la otra prefiere a otro tío, ohhhh.

3Lloremos todas, por favor

Este chico también tiene una historia trágica detrás, algo que al parecer justifica su actitud. Es posible que alguien para disculparlo y ponerlo todo precioso me diga: “pero kodAmAzzz zi ez un chiko zinzero i perziztente k no renunzia a zuz zentimientozzzz, ezta henamorao zzzz”. Yo prefiero describirlo de una manera más realista: acosador, celoso, posesivo, incapaz de entender un “no” por respuesta.

Aki Mikage. El hermano de Aya. Un tostón de personaje. A este chiquillo lo sustituyes por una pared y no notas la diferencia.

Shizo. El malo malísimo. El marido de Ceres, ahora reencarnado en Aki. Un histérico perdido, posesivo y celoso. No hay por dónde cogerlo. Le roba el hagoromo a Ceres, la obliga a casarse con él y la familia Mikage lo considera un héroe por retenerla en la tierra, pues será el líder de la nueva raza, el elegido. Precioso todo.

Kagami. El otro malo. Quiere crear una raza humana superior y para ello hace experimentos chungos y movidas raras con las doncellas celestiales. También daba juego porque era capaz de borrar los recuerdos de la gente y ponerle otros a su antojo. Esto, lejos de resultarme interesante, me causó mucha pereza.

Suzumi Aogiri. Acoge a Aya en su casa y hace el papel de hermana mayor. Es otra doncella celestial y también tiene una historia muy dramática detrás. Me cae bien la muchacha.

Kyu. Esta señora es el ama de llaves de los Aogiri. Su papel es poner el tono cómico en cualquier situación. Y, vale, reconozco que en alguna ocasión me hizo hasta gracia.

Shuuro. Es un cantante que resultó ser una cantante pero se hacía pasar por tío porque patatas. Creo que es un personaje que cae bien con toda justicia. Ahora bien, me molesta el tan recurrente mensaje que lleva implícito este tipo de personajes, porque es en plan: “¡que noooo, que es bromaaa, no soy trans de esos, yo soy normal! Es más, ¡soy más cishetero que nadie y todo lo he hecho por un tío! ¿Por quién si no? NO HOMO, NO HOMO, NO HOMO.”

Howell. Trabaja para Kagami aunque éste sí es buena gente y ayuda a los protas. Mu grasioso él.

Chidori. Creo que si diera un premio a la irrelevancia se lo lleva. También es una doncella celestial.

 

OTROS ASPECTOS

El argumento en sí no está nada mal. Es original. Se sale de lo común. Aunque a mí personalmente no es un manga que en algún momento me haya enganchado de verdad. Dicho esto, voy a centrarme en aspectos que me han molestado especialmente.

Tiene unos altísimos niveles de cursilería. No es que no me guste el romanticismo bien llevado, pero es que en este manga empalaga y me resultó muy pesado. Está llena de teorías sobre el amor heterocentristas y absurdas, en plan:  “ayyyyyyy es que cuando un hombre y una mujer se aman [inserte chorrada heterosexual]… Ayyyy qué bonito”. Ya me imagino a la autora diciendo: “ohhh, esto me ha quedado de puta madre, qué cosas más bonitas digo“. Y la gente: “ohhhh, es verdad, tiene toda la razón, ohhhh“.

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Por otra parte, el día que se deje de romantizar la violación se acaba el mundo o algo. En este manga hay morreos no deseados constantemente. Por ejemplo, la forma tan “divertida” que tiene Yuuhi de hacer que Aya vuelva a ser ella misma cuando Ceres hace aparición es dándole un morreo. Y ella cuando se da cuenta se cabrea de una manera muy graciosa. UF, TÍAS, ES QUE ES TAN GRACIOSO, ME PARTO.

También hay (intentos de) violaciones a porrillo. Describiría cómo se ve la violación en este manga así: normalización, cachondeo, romantización y sentimiento culpable de la víctima. Me explico. TODOS los personajes hombres intentan sobrepasarse con la protagonista, sin apreciar ningún tipo de crítica por parte de la autora, sólo que deja entrever que los hombres no pueden controlarse. Así encontramos frases del tipo ¡es que soy un hombre! como justificación. Es una situación que se banaliza. Y lo digo porque después de cada una de las muchísimas escenas de este tipo, no se menciona más el tema. Es decir, es como si fuera lo más normal del mundo e incluso se toma a risa.

Es que qué chorrada, ¿eh? “¿Qué te ha pasado, Aya?” “Nah, lo típico, una violacioncilla de nada LALALALALA”.

Como dije antes, el adorable Yuuhi se lleva la palma en este tema. Tiene en este sentido frases y escenas dignas de mención. Por ejemplo, le dice a Tooya que él “no se va a rendir con Aya incluso si tiene que forzarla” OHHHH, POR FAVOR, QUÉ ROMÁNTICO. También salva a Aya en una ocasión, pero no es porque sea buena gente: él le dice a la chica que quiere su recompensa, que no es otra cosa que ella. Tampoco duda en reprocharle a la chica cosas como “¡Es que no tienes en cuenta lo que los hombres sienten!”.  Encima ella es la que se siente culpable por no corresponderle. Es de destacar una escena en la que, después de haber sido forzada por Yuuhi, ella se queda pensando que qué romántico, que mientras la intentaba violar demostraba su amor pudo sentir el latido de su corazón. ME DERRITO TODA, PERO QUÉ BONITO.

Otro detalle que me molestó es cuando al final Aya vive con Tooya. Aya se ha convertido en la perfecta ama de casa… ¡y con bombo! Que qué risa porque no cocina bien y el pobrecito del novio se come lo que le prepara. Sí, encima de que la tiene cual esclava en casa el chico tiene la bondad de no quejarse. Me fastidia mucho porque todas acaban igual. De nuevo, éste es el final “ideal” para una chica.

4

CONCLUSIÓN

No me ha parecido un manga malo. Tiene un argumento que se sale de lo común. Ahora bien, algunas veces la trama no parecía sostenerse de manera holgada, digamos. Por otro lado, me ha resultado más bien pesado y cansino en muchas partes. Es cursi a rabiar y en ese aspecto me ha dejado totalmente empachada. Sobre todo, ha habido cosas concretas que me han molestado mucho y eso me ha dejado un muy mal sabor de boca en general.