Reseña Yuri!!! on Ice (Sayo Yamamoto)

Tampoco tiremos cohetes

Yuri!!! On Ice ha sido uno de los animes más comentados de la temporada de otoño.  Se trata de un anime de patinaje artístico sobre hielo en el que, según leía en comentarios a través de Twitter, se ponía en el centro del hilo argumental una relación romántica bastante clara entre dos chicos que surgía, además, de una manera espontánea. Como no podría ser de otra manera, me picó la curiosidad y me puse a verlo para comprobar si era cierto.

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Empecemos por el argumento. Yuri Katsuki es un joven patinador sobre hielo que, tras una competición en la que queda en último lugar, decide volver a su ciudad natal. Un buen día, y de buenas a primeras, se encuentra allí mismo con Viktor Nikiforov, una leyenda del patinaje artístico y al cual Yuri siempre había admirado, dispuesto a convertirse en su entrenador después de haber visto un video de Yuri patinando (sí, el argumento comienza siendo poco creíble). A partir de ahí, Yuri, junto con su entrenador Viktor, vuelve a competir mientras la relación entre ambos chicos se va estrechando.

Aunque, siendo realista, está lejos de ser una obra de arte, en general el anime se me ha hecho ameno. Tengo que confesar que a mí, personalmente, me aburren los animes de deportes (a pesar de que en la vida real me encanta el deporte 😜) porque los veo muy repetitivos y predecibles, pero con éste no me aburrí ni se me hizo pesado, y eso se agradece.

Los personajes están bien individualizados y cada uno de ellos compite atendiendo a sus propias motivaciones, unas más normales y sanas, y otras no tanto (ejem). Cuando está en la pista, cada personaje va soltando un rollo a veces infumable sobre lo que va sintiendo, reflejándolo a su vez en cada movimiento de su actuación, lo que provoca una conexión que puede llegar a ser hasta bonita, pero otras veces se da una especie de sentimentalismo exagerado que no produce un buen efecto y roza la parodia. Supongo que se intenta reflejar la pasión de los personajes por lo que hacen en la pista pero no siempre funciona.

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Después de estas consideraciones generales, vamos a quid de la cuestión y centrémonos ya en la relación de Yuri y Viktor. Después de verlo, creo que este optimismo y estas buenas críticas de las que hablaba están justificadas en parte pero, desde mi punto de vista, sigue teniendo pegas.

Tiene un punto fuerte. Al principio me daba la sensación de que Viktor estaba siendo demasiado invasivo con Yuri, y ya me temía que iba a ocurrir lo de siempre: una relación tóxica en la que uno acosa al otro pero que todo el mundo ve guay porque a ese otro supuestamente le gusta en el fondo, todo mezclado con fanservice a porrillo. Pero no. Conforme avanza la trama te vas dando cuenta de que Yuri siente lo mismo que Viktor y lo va exteriorizando de manera que al final queda una relación bastante equilibrada y muy recíproca. Especialmente me parecieron tiernos esos gestos espontáneos de cariño tanto de Viktor hacia Yuri como de Yuri hacia Viktor (confieso que hay escenas en las que notaba que me derretía de ternura XD). Es decir, huye de la toxicidad extrema a la que nos tiene acostumbradas el yaoi o el shounen-ai (aprovecho para invitaros a echar un vistazo a las reseñas de Sekaiichi Hatsukoi, Junjou Romantica y You’re my Loveprize in Viewfinder hechas por mi compañera Selenita para comprobar dónde estaba el listón y cómo, en comparación, este anime parece genial).

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El punto débil, en mi opinión, sería el siguiente. Aunque me ha parecido una relación romántica de manera inequívoca,  tiene un error que para mí es muy importante: en ningún momento esa relación de amor se hace “oficial” de manera explícita. Es decir, para mí habría tenido muchísima importancia que se hubiera dicho, en voz alta, sin medias tintas, sin ningún margen para la interpretación, que eran pareja. Cuando había alguna escena en la que de alguna manera dijeran que podrían ser pareja, siempre se hace con un matiz humorístico, en ningún caso serio o como si fuera algo sin importancia.

Sin duda, es un paso adelante que se traten estas relaciones con esta espontaneidad pero, lo dicho, necesito que sea más explícito, que “sea dicho”, no mediante suposiciones, gestos, aunque estos sean clarísimos. Necesito que las cosas sean llamadas por su nombre, y es eso precisamente lo que sigo echando en falta, romper ese tabú.

Para concluir, me ha parecido un anime aceptable. En cuanto a argumento no está nada mal (sin pasarse, no obstante). En cuanto al tratamiento de la relación de amor entre los dos chicos, como vengo diciendo, hay igualmente mucho margen de mejora, pero sin duda es mejor que otros que tratan el tema y, por lo tanto, es un pequeño avance.

Reseña You’re my Loveprize in Viewfinder (Yamane Ayano)

El sueño húmedo de los carceleros de Abu Ghraib

Esta reseña va dedicada a Min, cuya recomendación ha conseguido que quede tan traumatizada como para pasar horas murmurando en posición fetal. ¡Muy bien Min, ese es el espíritu!

No tengo palabras para describir lo maravilloso que es este manga… si eres un psiquiatra que quiere estudiar la tortura sexual, la psicopatía y el Síndrome de Estocolmo. En caso contrario…

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Esta… cosa es de lo más repugnante y enfermizo que he visto en años. Si me lo hubieran puesto delante sin decirme lo que era habría pensado que se trataba de un manual sobre métodos de deshumanización que se empleaban en la cárcel de Abu Ghraib.

Debería empezar hablado sobre de qué va la historia, pero ¿qué historia? No hay absolutamente nada relevante. Se intenta colar que la cosa va de mafia, pero, sinceramente, he visto parodias del Padrino que representan mejor el mundo del crimen organizado. Aquí sólo se mencionan de vez en cuando palabras como «droga», «familia», «rutas de comercio» o «casino» para que nos acordemos de que son mafiosos, lo que en realidad no es más que una excusa para que el psicópata de turno sea muy poderoso y pueda hacer lo que le de la gana impunemente.

Resulta que hay un mafioso muy chungo llamado Ryouichi Asami al que un día un periodista independiente, Akihito Takaba, hace una foto en medio de un negocio sucio. Así que Asami secuestra al pobre Takaba y lo somete a diversas torturas y situaciones inhumanas y degradantes tales como: burlas y humillaciones, desnudez forzosa, exposición a drogas, golpes, tocamientos indeseados, sodomización con diversos objetos y violación.

Y eso es sólo el primer capítulo, pero es que independientemente de por dónde abras el manga que te vas a encontrar:

1. A Takaba siendo intimidado, menospreciado o violado por Asami.

2 a. A Takaba siendo amenazado o secuestrado por todo mafioso que pase casualmente cerca de él.

2 b. A Takaba demostrando su retraso mental al ir el solito y desarmado a encontrarse con todo mafioso que tenga a bien pasar cerca de él, para asegurarse de que lo amenace o secuestre en el caso de que no pensara hacerlo.

3. A Takaba siendo golpeado por alguno de los secuaces del mafioso de turno.

4. A Takaba siendo torturado por el mafioso de turno, que se dedica ha hacerle cosas como tenerlo encadenado en una jaula en la que no puede ponerse de pie, tatuarlo como al ganado, humillarlo, amenazarlo, someterlo a desnudez y tocamientos forzosos y reducirlo a un esclavo sexual.

5 a. Algún diálogo o situación aleatoria en la que se mencionan de pasada cosas relacionadas con la mafia para intentar aparentar que el manga no es todo porno y torturas.

5 b. Peleas de mafias y tiroteos que están para que te hagas falsas ilusiones, porque sólo mueren secundarios sin importancia. A Asami y los demás mafiosos vomitivos nadie les mete un tiro en cada rodilla, ni les parten las piernas, ni les hacen una corbata colombiana. ¡Ver a personajes que odio en situaciones así y que siempre salgan bien parados es más frustrarte que estar a dieta y que te inviten a una pastelería!

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Sé lo que estáis pensando. Que se represente lo anterior es bastante desagradable, pero al menos podría servir para denunciar todo eso, ¿verdad? Así me seguís sin entender por qué este manga hace que me entren ganas de sacar el lanzallamas hasta que el Gran Incendio de Londres se quede en una barbacoa venida a más. Seré breve, cuanto antes terminé esta reseña antes podré acudir a terapia.

¡El problema es que se le quita hierro al asunto y hasta se romantiza el tema! El pobre Takaba no sólo no queda traumatizado de por vida y con lesiones como para necesitar meses de hospital, ¡es que intentan venderte que él y Asami terminan enamorados con un romance súper épico! ¡Y el chaval acaba empatizando no sólo con Asami sino también con otros que lo han torturado, vejado y abusado sexualmente! ¡Y se preocupa por ellos y está dispuesto a ayudarlos!

¡El secuestro, las humillaciones y la violación son una gran base para el amor! ¡¡Las torturas y los tratos inhumanos y degradantes no son tan graves, a fin de cuentas, no es que dejen secuelas de por vida ni nada; todo se supera en un rato y algunas veces a las víctimas hasta les gusta y se ponen mazo cachondas con ello!!

¡¡¡Claro que sí!!!

tumblr_lfndzp5tYS1qbbig9Rompo mi costumbre de no usar gif porque creo que este describe perfectamente cómo ha sido mi lectura.

Si esto tiene éxito y hay gente capaz de considerarlo bonito y hasta romántico un minuto de silencio por mi fe en la humanidad.

—Èlh fHin ezTHa ZeRRca.
—¿Y se puede hacer algo para que venga más rápido? Total, la humanidad no merece ser salvada.

Sentencia:

Ideal si quieres hacer dieta. Vas a potar hasta la primera papilla y se te quitará el apetito una buena temporada.

PS: Kodama, no olvidaré que este manga te tocaba a ti y me lo has encasquetado. Mi venganza será más terrible que la factura de mi psicólogo, que lo sepas.

Reseña Junjou Romántica (Shungiku Nakamura)

No sé si Shinjuku Nakamura es una ingenua o una genio

Esta reseña va dedicada a Sara, a la que le hacía ilusión que me metiera con esta obra. Espero cumplir sus expectativas.

Si mis conocimientos de japonés no me fallan, el título significa «inocencia romántica». Una de dos: o la mangaka es un alma cándida que de verdad cree estar contando una historia romántica, o es una genio de la manipulación que presenta una historia abominable tratando de que el público se trague que es romántica (y lo aterrador es que ha colado).

Este manga cuenta la vida de tres parejas, cada una con un nombre raro que no tiene nada que ver con su relación, pero se los puede llamar a todos de la misma forma: los acosadores. El mensaje de la historia es claramente que para conseguir que alguien te ame debes acosarlo (sobre todo sexualmente), cuando te empiece a acosar él también a ti sabrás que has logrado tu objetivo y podréis ser felices en vuestra enfermiza relación de celos, inseguridades y falta de comunicación. Y que conste que no lo digo yo, se deja claro a lo largo de la obra hasta tal punto que deberían haberle puesto el cartel de «nunca imitar en la vida real», porque cualquiera de los comportamientos presentados puede tener serias consecuencias legales y doy fe de que levantarse ante un juez y decir «señoría, si amar es delito me declaro culpable» no es una defensa aceptable. Pasemos a hablar de las parejas en cuestión.

Sin títuloAsí se crean y definen las relaciones en este manga.

Junjou romántica (romántica dice, ¡ja!), la pareja protagonista: Takahashi y Usami.

Akihiko Usami es muy rico porque él y su familia saben usar el klapaucius (no hacen nada aparecido a trabajar), atractivo, un genio que se graduó como el primero de su clase y un súper escritor adorado por los lectores y reconocido por la crítica. Además, tiene un pasado trágico porque de niño sus padres pasaban de él (hola, Gary Stu). Estaba enamorado del hermano de Takahashi, pero este siempre pasó de él (¿será porque lo respetaba?). Luego se enamora de Takahashi, con el que saca su faceta de violador y empieza a agredirlo sexualmente, consiguiendo que a los pocos meses este lo corresponda (¿veis lo que os decía?). Como buen acosador, Usami tiene celos patológicos e intenta aislar a Takahashi para que no tenga amigos ni nadie se le acerque (es el novio ideal, ¿eh?).

Misaki Takahashi es un pelele con la personalidad de un rábano con problemas de timidez. Aparentemente, le mola que lo sometan y violen, porque al principio odia a Usami, pero su aprecio aumenta de forma proporcional a las veces que este se pasa su consentimiento por el forro. De vez en cuando tiene atisbos de reflexiones o arranques de genio que lo diferencian de un felpudo, sin embargo, se limita a quejarse un poco y luego seguir haciéndole de esclavo sexual chacha a Usami y aguantándoselo todo.

—PeRRHo eHn éL Fhondo elh HotrO Lo ehst DezehanDo, hezHo no EZ bIOlaziÒn

—Emm, siii, claaaro *se aleja lentamente y empieza a marcar el 112*

Junjou egoísta: Kamijou y Kusama.

Hiroki Kamijou, un tsundere al que le gustaba Usami, pero este pasa de él. Mientras se lamenta por su corazón roto aparece un tío aleatorio que empieza a colarse en su casa cual psicópata obsesivo y al final le confiesa que es porque se ha enamorado de él a primera vista (nunca entenderé por qué, Kamijou tiene una malafollá que dan ganas de tirarle cajas de All-Bran). Al principio Kamijou lo manda a paseo, pero luego hecha de menos su acoso y empieza a ser él el perseguidor hasta que se hacen novios.

Nowaki Kusama tiene complejo de inferioridad e intenta ponerse al nivel de Kamijou para ser digno de él. Lo malo es que ambos sufren de incomunicación patológica y después de siete años juntos son incapaces e decirse las cosas a la cara, así que cada vez que Kusama oye una frase aleatoria de su novio actúa según lo que interpreta que Kamijou espera de él y crea un estúpido malentendido que Kamijou tampoco es capaz de aclarar. Al final ambos viven en un buche de inseguridad, incomprensión y falta de confianza que haría las delicias de cualquier psiquiatra.

Junjou terrorista: Miyagi y Takatsuki.

Shinobu Takatsuki es un chaval que, por coincidencias ridículas a las que llama destino, se enamora de su hermano político, Miyagi. Cuando se entera de que este se ha divorciado se le declara, a lo que Miyagi le contesta que está de la olla y que ni le gustan los hombres ni piensa relacionarse con un menor hijo de su jefe. Para que Miyagi se replanté su sexualidad y olvide los «insignificantes» problemas que podría traerle tener algo con él, Takatsuki se dedica a perseguirlo y hacerle proposiciones indecentes.

You Miyagi es un recién divorciado al que de pronto su ex cuñado le declara su amor. Pero como es, además de un docente que sabe tratar con adolescentes, un hombre responsable decide encarar el problema con madurez… que nooo. Lo que hace es agredir sexualmente a Takatsuki para que así este lo denuncie se traumatice y lo deje en paz. Sin embargo, su plan hace que se de cuenta de que siente algo por Takatsuki, así que piensa why not? que tampoco es mala idea abrirse a experiencias nuevas y le pide al otro salir.

Por supuesto, se da el traspaso de roles y en las parejas hay uno más afeminado y otro más machote. Y, por supuestísimo, el que sufre violaciones es el afeminado porque los hombres de verdad no pueden ser violados. ¡Larga vida al machismo, la perpetuación de estereotipos y la justificación de la violencia sexual!

Sin títuloSin contar que la trama es absurda hasta el surrealismo y se resume en una espiral infinita en la que las parejas se pelean, ya sea por un malentendido que habrían resuelto hablando un minuto como personas no retrasadas civilizadas, ya porque a un personaje aleatorio le da por malmeter sin ninguna razón; y luego se reconcilian. Así que la historia es infinitamente aburrida predecible.

Por cierto, la reconciliación implica SIEMPRE una sesión de sexo (¿solucionar los problemas hablando seriamente? ¿qué es eso?) que sólo está por amor al porno para añadir páginas. Me imagino a la mangaka pensando: «Mmm, tengo que entregar cuarenta páginas y sólo tengo argumento para treinta y cuatro. ¡Ya sé! Dibujaré seis de sexo, así no sólo llenaré el cupo sino que, además, lograré que los lectores estén tan ocupados babeando que no se den cuenta de que mi argumento se repite como el ajo.» Y también me la imagino dibujando cada página sobre la marcha y que se quede como salga, porque el manga está lleno de deformaciones, a ratos parece desconocer el término proporción y varias viñetas están colocadas de forma aleatoria como si las hubieran puesto de cualquier manera con tal de encajarlas en la hoja.

Sentencia

Si te molan los shoujos yaoi saturados de clichés y las fantasías de violación puede entretenerte un rato, en caso contrario ¡quémalo! ¡Rápido, antes de que esto se siga extendiendo!

PS: Si habéis leído también mi reseña de Sekaiichi hatsukoi pensaréis que he hecho un par de copia-pega. Pues… ¡Bingo! Es exactamente lo que he hecho, y no por pereza que también, sino porque prácticamente todo lo que dije en dicha reseña es aplicable a esta y tampoco merece la obra que me rompa la cabeza.

Reseña Sekaiichi Hatsukoi (Shungiku Nakamura)

¿Quieres yaoi ultra tópico? Pues toma ocho tazas

Este manga es tan requetetópico que casi roza la parodia despiadada. Parece hecho por y para regodearse en clichés: tenemos reencuentros, amigos enamorados en secreto, prometida estorbo que sólo está para dar asco/pena, parejas popular-pringado y superior/guay-admirador/subordinado, familia que se opone a la relación de los protagonistas, pasados traumáticos, etcétera, etcétera.

—ZolO Lha kRiticAZ xKe heRez OmHoFovA
—No, porque tengo criterio. Demuestra que sabes leer y mira la reseña antes de hablar.

Esta es la historia de un amargado (no lo digo yo, él mismo lo deja bien claro) que trabaja en la editorial de su familia. Un día oye que sus compañeros lo critican diciendo que es un enchufado y, demostrando gran madurez (y también que eso no es España y no hay problemas para salir del paro), en lugar de ignorarlos coge una rabieta y se va a otra editorial para sacar un gran éxito y restregárselo por la cara. Por desgracia, en su nuevo curro lo no destinan donde él quería, lo explotan y su jefe es un tirano. Pero lo peor es que dicho jefe resulta ser su primer amor, al que dejó por el malentendido más estúpido del universo, que le dice que lo sigue queriendo y lo acosará hasta que vuelvan a salir juntos (¡y él escucha eso y no hace nada al respecto!).

Sin títuloNada preocupante ni aterrador al respecto, no señor.

A partir de ese momento nos cuentan, incluyendo todos los tópicos habidos y por haber, la relación de esos dos y la de algunos de sus compañeros de trabajo. No diré más, no vaya a ser que me emocione y desvele algo que podríais adivinar vosotros mismos en menos de 10 minutos, porque esta obra no es predecible, es lo siguiente.

Pasemos a los personajes. Su historia se cuenta por parejas. Entre el manga y las novelas cortas hay cuatro. Obviando el vil timo hecho de que te vendan una sola cosa por partes, eso está bien porque no habría podido aguantar siempre a los mismos hace el relato más variado.

Pareja número uno y protagonista: Onodera y Takano.

Ritsu Onodera es el amargado, pero no por gusto, ojo: el trauma por romper con Takano lo hizo desengañarse de la vida, no creer en el amor y volverse frío. Sensible el chaval. Además está tan confuso que no se cómo no se hiere a sí mismo. Le dice a Takano que no lo quiere y luego se deprime en cuanto lo ve hablando con otra persona, o llama su atención para, cinco minutos después, enfadarse porque este le hace caso. Aclárate, que no hay quien te tenga contento.

Masamune Takano tenía problemas familiares y cuando Onodera lo dejó se deprimió y su vida se hundió y drama, draaamaaa. Su afición es acosar sexualmente a Onodera, aunque no importa porque este es la definición andante de decir «No» cuando quiere decir «Sí y bien fuerte» para luego, mientras se abrocha los pantalones, decir que no lo quiere y eso no ha significado nada. En el fondo están hechos el uno para el otro. Que bonito, retorcido y enfermizo es el amor.

Pareja número dos: Kisa y Yukina.

Shouta Kisa es el mayor del grupo, pero parece el menor (y en Japón se denomina shoutacon a la pedoflia masculina el gusto por hombres aniñados, ¿guiño?). Es más negativo que un termómetro en Alaska y siempre está deprimido y/o quejándose por tooodo (no mejora en su trabajo, no confía en sí mismo, el día amanece nublado…). Ha tenido tantos amantes que ya quisiera Mata Hari, pero no puede darle un beso a su novio, le da mucha vergüenza y se ruboriza cual cura de clausura (¿?).

Kou Yukina, la contrapartida del anterior: es optimista y vive en el país multicolor con la abeja Maya, aunque tiene un lado siniestro en plan mister Hyde. Es guapísimo y toooda mujer que lo ve empieza a babear por él. Será por eso que acaba saturado y, por ninguna razón que se molesten en darnos (mi teoría es que tiene shoutacon), acaba con Kisa; ya que con verlo dos veces sabe que es su amor predestinado (¡¿?!). Bueno, aquí nada es muy coherente ni lógico.

Pareja número tres: Yoshino y Hatori.

Chiaki Yoshino, un idiota. Intentaban hacerlo ingenuo, pero es taaan inútil que no sabe ni alimentarse por su cuenta. Además, hay cosas que no se hacen porque están muy feas, caca. Como salir con alguien al que no estás seguro de querer para seguir teniéndolo pendiente de ti, o quejarte de tu novio a un amigo al que le gustas y tontear con él para luego rechazarlo. Nos intentan convencer de que lo hace sin querer para que no pensemos que es rastrero. No cuela.

Yoshiyuki Hatori es más seco que la mojama y sólo sabe hablar de tres cosas: trabajo, trabajo y trabajo. No es capaz de expresar sus sentimientos ni aunque su vida dependa de ello. Se lo calla todo y luego se enfada porque su novio no es capaz de leerle la mente. ¡Claro que sí, campeón, sigue así! Si tuviera que puntuarlo como pareja del uno al diez le daría un… menos siete, y sólo porque soy magnánima y tengo en cuenta lo inaguantable que es Yoshino.

DESTRIPE Pareja número cuatro: Yokozawa y Kirishima.

Takafumi Yokozawa es un amigo de Takano que está enamorado de él, para así poner a la relación de este con Onodera una pseudodificultad más falsa que una moneda de corcho. Evidentemente, lo rechazan y luego le buscan a alguien para así alargar la historia. Tiene un aspecto intimidante y parece un gruñón, pero en realidad es un típico tsundere al que los animales y los niños adoran.

Zen Kirishima es un editor de mucho éxito, pero incapaz de hacer absolutamente nada más, por lo que es su hija quien tiene que cuidarlo y llevar la casa. Se ve que en Japón son más permisivos con lo que consideran explotación infantil. ¡Ah! Y no acosa a su interés romántico para ganárselo, lo chantajea. Pfff, aún no se que pareja es más ejemplar aquí. FIN DESTRIPE

El desarrollo de la historia es circular y sigue el siguiente esquema en todos los casos: ambos están felices, tienen un problema y/o malentendido, se pelean y/o dudan de si mismos y/o del otro, se reconcilian. Y así hasta el infinito y más allá. Es muy cansino porque en lugar de avanzar con la trama nos relatan lo mismo de distinta manera una y otra y oootraaa vez. Entre eso y que la reconciliación implica una sesión de sexo detallada, sin importar dónde o qué estuvieran haciendo los personajes, al final parece que toda la historia es en realidad una excusa para ver pornografía.

Sin títuloTodos sabemos a lo que venimos cuando nos ponemos a leer este manga.

Sin contar que aquí se da el famoso y homófobo traspaso de roles. Porque claaaro, como lo único natural son las relaciones hombre-mujer, para que exista una pareja de dos hombres uno tiene que ser afeminado y otro machote, lo que, por supuestísimo, está directamente relacionado con la posición que ocupan en la cama. ¡Viva la perpetuación de estereotipos!

—aH my Mhe gUZta, OzEa ke Hez vUeNa
—¿Otra vez tú? *le dispara con una escopeta*

Y un último apunte. No se si la parte del trabajo de las editoriales está basada en hechos reales, pero me imagino perfectamente a la mangaka dibujando cada página en diez minutos mientras su editor le grita que no llegan a la imprenta. El manga entero está lleno de deformaciones esporádicas, errores en la proporción y viñetas colocadas de forma rara que me hicieron bendecir la piratería por no haber tenido que pagar para leerlo.

Sentencia

Si te gustan los shoujos yaoi muuuy tópicos y las fantasías de violación puedes pasar un rato entretenido, en caso contrario huye como si de la peste se tratara.

La homosexualidad en el mundo otaku: ¿tan aceptada como parece?

En este mundo del anime/manga se suele dar por sentada una aceptación de la homosexualidad generalizada. Los géneros yaoi o shounen-ai (para los no frikis: relación sexual/amorosa entre dos chicos) y yuri o shoujo-ai (relación sexual/amorosa entre dos chicas) son muy demandados y consumidos. Sin embargo, si bien es cierto que esta tolerancia es mucho mayor que en otros ámbitos, también lo es que la lacra de la homofobia sigue estando presente y aún queda mucho por pulir.

El caso es que me encontraba viendo un anime en el que, de manera inesperada, me sorprendió ver tanto contenido yaoi como yuri. Prueba de fuego para ver si realmente son tan tolerantes como dicen ser, pensé. ¡La que se lió en los comentarios! Guerra abierta entre yaoistas, por un lado, y yuristas, por otro. Quedé decepcionada, aunque en el fondo ya me lo esperaba: chicos encantados con el yuri, pero que decían darles asco el yaoi, y chicas encantadas con el yaoi, pero que decían darles asco el yuri. Soltaban lindezas que iban desde el tradicional “qué asco” o “cómo es posible que no tengan gustos normales” a otros más extremos como “cogería una pistola y me los cargaría a todos”. Sólo tres o cuatro usuarios parecían ser tolerantes de verdad en un mar de casi cien comentarios. Un par de capítulos más tarde las referencias a la homosexualidad se atenuaron y apareció una romántica historia heterosexual. Todo volvió a ser “normal” y todos tan amigos.

Y es que no hay muchos animes en los que se pueda ver escenas yaoi y yuri a la vez y de forma explícita. Creo que esto es así porque principalmente el yaoi busca la atención de un público femenino heterosexual y el yuri de un público masculino heterosexual más que buscar la atención de los/as homosexuales (aunque queda fuera de toda duda que la consiguen igualmente, como es lógico). Estas dos categorías están bien delimitadas para que no se produzca una “indeseable” mezcla que pudiera llevar a los fans de uno y otro género a “pelearse” o a sentirse timados por no cumplir con sus expectativas. De esta manera, cada uno de estos dos grupos, sin salir de sus respectivos “guetos”, tolera sólo la homosexualidad masculina o sólo la femenina, según toque.

La actitud de estos chicos y chicas no puede ser más hipócrita. Ni tolerancia ni leches: lo que les interesa es alegrarse la vista. Ni el uno ni la otra acepta la homosexualidad si no es para su propio deleite. Es por eso que llego a la conclusión de que este tipo de producto, en multitud de casos, no se hace de manera desinteresada para lograr la visibilización y normalización del colectivo LGTB, o para que chicos y chicas homosexuales nos sintamos reflejados en algún personaje, sino pensando en los propios heterosexuales que, al ser aplastante mayoría, son a los que interesa vender.

Situación

Descripción gráfica de la situación

Pero volvamos al tema de la homofobia. ¿Por qué se produce? ¿Por qué, por ejemplo, un chico heterosexual no puede ver yaoi con toda la naturalidad del mundo o viceversa, una chica heterosexual viendo yuri? No soy psicóloga, pero algo puedo intuir. Supongo que los motivos son del tipo “vaya a ser que la gente piense que soy gay/lesbiana…” “vaya a ser que me convierta en gay/lesbiana…” ¿Tanto te importa lo que piensen los demás? ¿Es malo que crean que eres homosexual? ¿Tanto duda esta gente de su sexualidad que parece que si eres un chico y ves yaoi te vas a convertir en gay y si eres una chica y ves yuri te vas a convertir en lesbiana?

Creo que toda esta hostilidad nace de la propia inseguridad. Al final no es que se tenga asco, sino miedo a uno/a mismo/a ante la posibilidad de que, al ver estos animes, emerjan en él o ella sentimientos homosexuales no aceptados y reprimidos. Alguien que tenga bien clara su sexualidad no tiene ese miedo.

Quizás es que yo sea muy rara pero en un anime, serie o en la vida real, si una relación de amor es bonita y sana, ¿qué más me da que sean dos chicos, dos chicas o un chico y una chica? No me cuadra mucho esa frase de “no me gusta el yuri” o “no me gusta el yaoi”, con esa incomprensible cara de cabreo que suele acompañarla, como si se hubieran ofendido, porque se está teniendo prejuicios antes de ver un anime que puede ser bueno, pero que al saber que tiene relaciones homosexuales ya no se quiere ver. Y por supuesto que comprendo que se pueda tener mayor preferencia por un género que por otro. Lo que no entiendo es ese odio y ese enfado.

Si bien es cierto que me consta que hay muchos chicos y chicas con un gran sentido del respeto y la igualdad, también lo es que actitudes como las que vengo describiendo son demasiado habituales. Aún queda mucho por hacer.